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Se baja el telón![]() Cuánto tiempo hace que no escribo nada por aquí… pero es que, desde que terminé exámenes no he parado en casa, y cuando he estado, no me ponía mucho tiempo frente al ordenador. La semana pasada estuve en la playa. Ha sido estupendo, lo necesitaba. Me he reído un montón y me he puesto morenita. En cuanto al curso, no he terminado mal del todo, pero tengo que estudiar duro durante este verano para terminar la carrera. Qué bien suena eso… Incluso el otro día recibí una carta de la universidad en la que me enviaban información sobre cursos de posgrado. Parece que se va haciendo realidad, ¿no? Yo me encuentro con ánimos –a pesar de este calor mortal- y eso ya es bastante. Pero todo esto no es la excusa verdadera por la que no escribo. Creo que mi blog, tiene los días contados… Anoche, cuando no podía dormir, me di un paseo por él. Estuve mirando lo que escribí al principio, y me vi muy infantil. Leí mis posts favoritos, y algunas veces me asombré con ciertas expresiones o maneras en las que había contado las cosas. Me parece ajeno a mi. Ahora no tengo mucho tiempo para llevar el blog como me gustaría, pero lo que más me apetece es cambiarlo de aspecto, y la tónica de lo que en él escribo. Cuando entré aquí -y de eso anoche me di cuenta- no sabía cómo empezar. Por un lado, me gustan los blogs en los que la gente es sincera y cuenta su día a día. Eso les hace muy cercanos. Y así empecé yo. Hacía las “cinco del viernes”, y contaba cosillas de mi vida. Pero… no es lo que quiero. Es algo que en el fondo no me gusta, y me siento incómoda porque soy reservada para mis cosas. Realmente es lo más fácil. Sé que, en estos últimos meses, cuando no tenía tiempo de inspirarme, os hablaba de los chicos de inglés por ejemplo, que simplemente es soltar el rollo, y no es necesario pensar mucho. Así no dejaba pasar los días sin subir nada al blog, pero a base de no encantarme lo que colgaba... Me doy cuenta de que escribo para los que me leen, no para mi, ni porque en realidad quiera hacerlo. A veces habéis dejado comentarios que no me han gustado. Sé que lo hacéis por mi bien, y que son cosas dichas con cariño, pero… soy un pelín orgullosa, y no me gusta que me juzguen ni que me digan lo que debería hacer. Más que nada porque en la mayoría de los casos sé que actuando así no voy bien, pero me cuesta. Necesito mi ir a mi ritmo, y cada vez que escribía algo sobre Ojos Tristes… no sé si era sensación mía, pero en el fondo de algunos comentarios leía eso de “¡otra vez con lo mismo!”. Y me gustaba muy poquito oír eso… El blog ha sido un pequeño desahogo para mi con respecto a Él. Pero me revienta ahora leer ahora ciertas cosas que dejé aquí. Ni saber que otros han leído esa parte tan íntima… No sé, supongo que es la visceralidad, que he escrito muchas veces sin pensar, dejándome llevar, y ahora sé que muchas partes las eliminaría o las diría de otra manera. Algo que sí tengo claro es que voy a continuar escribiendo. Me ha encantado. Tengo muchas ideas y casi todo tiene que ver con reflexiones. Creo, bueno no, estoy convencida, de que ese es el estilo que realmente quiero dar a un blog. Acostumbrarme a pensar sobre un tema, y expresar mi opinión. Leer con el tiempo lo que pensaba en un momento dado de mi vida, y el cambio que pueda dar después, con más años y experiencia sobre los hombros. Sé que en el caso de querer un hombro en el que llorar o reirme a carcajadas, tengo a varias personas de esa lista dispuestos a escucharme. Como yo seguiré estando para ellos. El blog de kamalainpatmos, me ha dado la oportunidad de conocerlos, y nunca pensé que llegaría a tener la confianza que tengo, y el cariño que siento por mis ya amigos. Seguiré pasándome a visitaros, porque no tiene sentido romper con todo, ¿verdad? No me marcho de aquí enfadada, sólo soy yo la que necesita el cambio, pero como no es por vosotros, allí estaré. Eso sí, con menos tiempo. Me gustaría contar varias cosas me han pasado últimamente, para compartirlas con vosotros. Supongo que una de ellas os gustará, así que tal vez entre otro día de julio y os lo cuente. Y las carteleras de las películas que he visto durante estos días… me da pena no hacerlas, porque olvidaré los detalles de lo que pensé cuando las vi. Ya veremos… Me dejo de plazo el mes de julio para escribir. Este es el último mes, en el que escribiré. Me marcho. Un beso a todos. Gracias por todo lo que me habéis aportado y por el cariño que siempre me ha llegado. Y aunque podemos continuar en contacto, os deseo mucha suerte en vuestra vida. Zapatos para el pie izquierdo![]() Cuando entré en el vagón, me senté en el único asiento libre que quedaba. Respiré tranquila, e intenté relajarme. Al levantar la vista, vi a un chico negro de pie, que iba con muletas. Su pierna derecha parecía apoyada en la pared –o más bien, eso quise creer- y la izquierda formaba parte de las tres piernas que le sujetaban al suelo. No pude dejar de pensar en ese chico. En cómo se habría quedado sin pierna. Pensé que a lo mejor había venido en patera a España, y que en el viaje le habría pasado de todo, pero que por lo menos no había muerto. Me pregunté lo que haría con los zapatos del pie derecho. Tal vez tuviese en su casa una gran colección de calzado no utilizado. Brillante y reluciente que saca de vez en cuando para compararlo con los que sí usa. Mirará con tristeza su bota derecha, y lleno de asombro la izquierda. Recordando la de caminos que ha podido andar con ella. La de polvo que acumula en su suela. A lo mejor tiene un hermano que le presta sus playeras. No le regaña si advierte cuando se los pone, que va con un calzado de diferente color. Uno dado de sí, y el otro ajustadito. Quizá echa de menos a su pierna, y sueña que amanece, y todo ha sido un sueño. Que puede volver a correr. Que nadie le mira el muñón cuando queda al aire, u observa incansable el vacío de su pantalón. Que puede abrazar a su novia, liberándose de sus muletas. Dar un paseo de la mano de su hijo... Puede que no le guste que le cedan el asiento en el tren. Puede que, tampoco le guste que alguien escriba ésto sobre él. Me voy...Justo, en este mismo instante, me gustaría estar en un concierto. Con pocas personas, pero las suficientes. Y bailar y cantar esta canción. Para mandar bien lejos a los chicos. Esos ELLOS que no nos merecen. Que no saben valorarnos. Que no saben lo que se pierden. Que se aprovechan. ¡Que no nos quieren! El tiempo![]() Si juntásemos todo el tiempo que hemos empleado en nuestra vida esperando... algunos llegaríamos a años. Otros dicen, que se puede aprovechar ese tiempo de espera, en hacer otras cosas. Pero los impacientes como yo, sólo esperamos y esperamos para que cuando llegue, no nos pille desprevenidos. ¿Dónde se va todo ese tiempo perdido? Drogada![]() Necesito sedar mis miedos para que nada me duela. A veces la droga A veces mi máscara es mi escudo. Uso mi droga para acallar sentimientos. Lo rocío de veneno, para que no me traiga recuerdos, Los puñales en la espalda Gracias a mi droga, paseo de puntillas Lo malo de ella Es la que me ciega lo ojos. Es la que me hace perder Lost in translation![]() encuentran perdidas. Se conocen, pero sus vidas ya están hechas. Durante el tiempo que dura nos enseñan sus momentos más tristes y reflejan perfectamente la sensación de vacío cuando no te encuentras bien a pesar de tenerlo todo. Lo que más me gustó fue el final, cuando él se acerca y le susurra al oído. En la versión original, no se escucha nada, dejan que el público lo interprete, pero en la traducción al castellano, sí dicen una frase. Bueno pues... esa misma frase es la que yo te quiero decir ahora: "eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo". Pensando en los de inglés![]() El día del examen de inglés, Maite me dijo que le daba pena terminar el curso, que se lo había pasado muy bien. Yo estuve de acuerdo con ella, y me gustó saber que por lo menos había otra persona que sentía lo mismo. He estado haciendo balance de todo el curso. Ha pasado mucha gente por mi nivel. Algunos se han ido y otros han permanecido hasta el final. Pero en conjunto han sido todos muy agradables. No sé si alguno de vosotros estará interesado en éste chico del que os hablé un día... pero las cosas han cambiado un poquito. Sigue siendo majo, y sigo teniendo ganas de hablar con él. Pero nuestros únicos minutos a solas -los de la despedida antes de llegar a su portal- se han acabado. Desde hace unos meses, me llevo mejor con otras personas y ahora voy acompañada hasta el metro, por lo que él se va solo. A veces nos espera a todas, pero otras no... También, como quien no quiere la cosa, os mencioné de pasada a otro chico. Informático. Es muy majillo. Me calló bien desde el primer momento, y parece muy tímido. No he conocido persona como él, que se pone tantas veces y en tan poco tiempo como un tomate. Es increíble. Pero aún así, no se calla. Se nota que le da corte, pero sigue hablando. Bueno, lo raro de este chico, es su forma de mirarme. Es que os lo juro, no es mi imaginación. A veces pasa algo gracioso. Levanto la mirada del papel, y le veo mirándome. Y claro, como nos estamos riendo, nos sonreímos. No sé si quiere ser agradable conmigo, le gusto o... simplemente quiere charlar. Es que no lo sé... pero un día, éste en concreto en el que me di una panzada a llorar de muerte... llegué a la academia con los ojos rojos. Pero me miré en el espejo y me vi muy guapa. (Ahora que lo pienso, el día de sábado sabadete también había llorado y también llamé la atención a un chico. Ummmm... creo que los ojillos llorosos me van a hacer triunfar en más de una ocasión... jejeje). Cuando llegué, saludé, y él me miró y yo sabía que me iba a decir algo. Sé que pensaba que estaba muy guapa, pero me dijo otra cosa porque... hubiera sido algo extraño que me dijera “estás muy guapa hoy” cuando no hay tanta confianza en clase y además él, tiene novia (¡¡¡el día que conozca a un chico sin novia, monto una fiesta, lo prometo!!!). Me dijo que se me veía cara de contenta. Jajajajaja, qué pocos reflejos tiene el chaval... pero su intención era buena, decirme algo agradable. Cuando nos toca trabajar juntos, me habla directamente a los ojos y yo... es algo que también tengo costumbre, pero cuando es otro el que lo hace conmigo, me intimida una cosa mala. Y me revienta. Es perder el control de la situación. El otro día iba yo pensando en estas cosas, en por qué me pasa esto con este chico. Y llegué a la conclusión esa de “quien es el derrotado”. Veréis, es muy sencillo. La primera vez que te pasa eso con una persona, lo de mirarse directamente a los ojos, el primero que aparte la mirada, es el que queda derrotado. Y bueno, que debió pasarme eso. Si hubiese aguantado más que él la mirada el primer día, ahora sería él el que se cortaría y la retiraría primero. Pero que me de vergüenza a mi que soy una sinvergüenza.... me pone... ufffff malita malita.... Ahora que me acuerdo, eso me pasó con Sam. Estábamos en un bar. Era la segunda noche que quedábamos, y si no pasaba nada ya ese día... sería para mosquearse. A los dos se nos veía con ganas de comernos a besos. Yo no lo hacía, porque quería saber cuánto aguantaría él. Y los dos, venga a hablar. Venga a beber sangría. En un momento dado, se empezó a tapar los ojos, y me decía, que no podía aguantar mi mirada. Y, como una pava le decía “¿por qué?”. Aquel día, gané yo... Nada, el informático trajo en mayo a un amigo suyo a clase. O sea... nuevo compañero a la vista.... nuevo chico de mi edad..... posibilidad de “algo más”.... y todas esas tonterías que siempre se piensa cuando uno está soltero y más cuando se quiere olvidar a un amor no correspondido... El chico me calló genial enseguida. Es que me partía de risa. No sé, de estas personas que me hace gracia su forma de expresarse. Aún así, sólo hablábamos en el rato de clase, pero el miércoles, nos fuimos juntos a casa (vive súper cerca de mi). ¡Bueno! Me contó su vida en verso. No sé si os he dicho, que me encanta la gente que habla por los codos. Y él lo hace una barbaridad. Entre lo que él habla y lo que pregunto yo, me parece que quedan pocas cosas de su vida por contarme. Fue un rato muy divertido. Me gustaría repetirlo, pero el lunes no creo que venga a clase porque es su cumpleaños. En fin... que sólo me queda un mes para pedir cuentas de msn o teléfonos y decirles que si quieren quedar para tomar algún día algo. Me da mucha pena no sacar de esto una amistad, no sé. Pero también me da rabia que nadie diga nada. Tendré que ser yo, pero me corta... Ya os diré. Feliz fin de semana. En Madrid hace un tiempo estupendo, y mañana me voy de cañitas por el centro. ¡¡Ay qué ganas tengo!! Algo nerviosa![]() Estoy nerviosa y muy cansada... En exámenes me pasa eso, que se invierte lo del sueño y estoy que me caigo por las esquinas. He tenido ya dos exámenes. El de hoy ha sido de inglés. La gente siempre dice que es fácil, pero a mi no me lo parece tanto, porque estudiar, hay que estudiar. Entra en juego el factor suerte, cosa de la que yo carezco... Pero mientras esperábamos en la sala a que nos nombraran para entrar, una chica me ha dicho “tienes una mariquita en el bolso”. Al mirar, la he visto en mi mano, y no me lo podía creer. He dicho en voz bien alta “jo, menuda suerte, no me lo puedo creer” jajajajaja. Qué nerviosita estaba, madre mía.... Luego ya me he calmado. No sé, haciendo el examen, me entra un relax que ni yo misma me lo creo. Ahora, no sé si notaréis, que estoy medio drogada. Escribo desganada, casi sin pensar. En dos días, me he tomado más cafés que en toda mi vida. Cuando me veo así de agobiada, me dan ganas de darme de cabezazos contra la pared, por no haber empezado a estudiar antes. Es que luego llego al examen tan cansada que no puedo ni pensar. En el de hoy no estaba cansada, pero porque prácticamente me acababa de levantar, y con lo histérica que iba y el fresquito mañanero que hace en Madrid, cualquiera no se espabila. Me ha hecho gracia algo. Todos estábamos a la expectativa, a ver qué pasaba. Cuando nos han nombrado a las primeras dieciocho personas, nos han llevado a un aula. Yo iba con una amiga, pero algunas personas no conocían a nadie. Me he fijado en una que llevaba la carpeta que nos dan en la academia, por eso ha sido fácil entablar conversación con ella. Y después, se han agregado más a hablar. Por lo visto veníamos todos del mismo sitio, pero no nos conocíamos. Eso quieras que no, da tranquilidad. Hay que ver cómo somos, siempre buscando apoyo y algo que nos de seguridad. Y así, charlando, se te olvida lo que has ido a hacer allí. Sí, un examencillo de nada... el que deseas con todas tus fuerzas aprobar sólo por no tener que volver a pagar el pastón que cuesta. Menudo atraco a mano armada... ufff... ¿Qué más cosas me han pasado? nada... pero a pesar de todo, estoy de muy buen humor. Estoy contenta. Y creo, que ya es bastante para la época en la que estamos. Eso sí... ni gotita de inspiración oye. Un sueño![]() Nota. Cuando me voy a la cama, casi nunca tengo ganas de dormir. Por eso creo que paso tanto tiempo pensando hasta que logro conciliar el sueño. No estoy muy segura de por qué hay días que soñamos y otros no. Tampoco de si lo hacemos todos los días pero sólo recordamos algunos de ellos. Pero lo que sí me parece extraño, es soñar varias veces con lo mismo, y esto me viene pasando desde hace unos meses. Hoy lo he estado hablando con mi profesor de inglés. El tópico era los sueños, y me ha preguntado que si suelo hacerlo a menudo. Y... no sé por qué, le he contado ese sueño que me persigue -tiene algunas variantes, pero el trasfondo es el mismo-. Subo al autobús, y me siento cerca del final. Me parece que es mi hermana la que está a mi lado, en el pasillo y yo en la ventana. En los asientos de delante, se encuentran dos de mis primas, y charlamos, nos reímos. Cuando giro la cabeza hacia la izquierda, para mirar a mi hermana que en ese momento tiene la palabra, la veo a ella. Me mira, me echa una media sonrisa, y me guiña un ojo. Yo al principio la observo asustada, porque me resulta raro verla, sé que ha muerto. Pero cuando me guiña el ojo, entiendo que no está ahí en el autobús porque esté viva en realidad, si no que me quería saludar de algún modo. Con ese gesto me dice muchas cosas. Me dice “no te olvido” (¿o debería ser un “no me olvides”?), “estoy contigo”, “recuérdame”... Al poco tiempo me despierto, y lo hago con una sensación agradable. Nunca me he planteado si noto que alguien que ha fallecido, está conmigo. Tal vez porque no me ha faltado nadie hasta ahora, pero sé que hay personas que sí se sienten acompañadas. Pero un día, al poco de morir, tuve un examen. No había estudiado mucho la verdad. Había cosas que me sabía mejor, otras peor y el examen era de los difíciles. Cuando me senté a hacerlo, empecé muy bien, pero terminé fatal. Y mientras regresaba a casa, estaba medio enfadada con ella, porque no me había ayudado. Sé que es una tontería, pero a las dos semanas, cuando salieron las notas, vi mi aprobado. Se habían confundido al puntuar el examen, algo que no ocurre prácticamente nunca. Yo me di cuenta de que se trataba de un error, pero no iba a ser tan tonta de ir a decírselo al profesor... Pero sí que recuerdo que me alegré mucho. Miré la nota, sonreí, y le di las gracias mentalmente. Noté (y me gusta pensar así) que ella me había echado una mano. Adormecida![]() A veces creo que... podría dejarme llevar un poco. No sé, salir un día, y sin pensar, si surge, irme con el primero que me llame la atención. A ver qué pasa. Qué cambia en mi. Pero luego pienso, que no sé qué será mejor. Sentirme especial y querida por una noche debe de estar bien. Pero me da miedo la mañana siguiente. Y también temo el durante. No sé si me dejaría llevar, o me echaría a llorar pensando que es con otro con quien quiero estar. |
kamala in PatmosNo me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.
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