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kamala in Patmos

Cuando estalla la tormenta

Cuando estalla la tormenta

Mi hermana y yo somos muy diferentes. La noche y el día, dice mi padre. Ella es muy alocada, yo más serena. Siempre es muy puntual, yo tardona. Es oler la cama, y ya está dormida. A mi el insomnio me persigue desde toda mi vida. Más cariñosa que yo. Más quejica. En genio no me gana, a mi lado es una santa. En fin, muchas cositas.

Pero hoy hemos coincidido en algo. Al llegar a casa, se han caído varias estanterías con mis libros. Y ha sido el detonante para que las dos nos pusiéramos a llorar. Mi madre trataba de calmarnos pero a la vez nos regañaba por que esa tontería nos hiciera ponernos así. Ha durado poco la llantina, pero la casa se ha sembrado de un silencio sepulcral.

Decía que hemos coincidido, porque a las dos nos pasaba algo que no tenía nada que ver con los libros, pero ha sido la excusa perfecta para dejar salir en forma de lágrimas, eso que nos estaba comiendo. Sé, porque la conozco, que se trataba de alguna otra cosa, pero no sé el qué. Como yo tampoco estaba muy bien, he preferido no decirle nada, y esperar a que pasen unos días para preguntarle.

¿Y qué me pasaba a mi? varias cosas que se acumulan... y lo que ocurre en estos casos es que al final se hace un cocktel explosivo que pobrecito el que le pille delante. Hoy le ha tocado a mi madre, pero a los cinco minutos me he acercado a pedirla perdón.

El fin de semana ha sido como esperaba. Lo he pasado genial, pero sólo en el intervalo que va desde el sábado por la tarde (a eso de las seis) hasta el domingo (sobre las once de la noche). Esos momentos han estado plagados de risas. El sábado estuve en un local escuchando monólogos, y me tenía que tapar la boca de la risa que me daba. Me quedaba a veces sin respiración. Y el domingo quedé con algunas amigas para celebrar un cumpleaños.

Todo estaba saliendo, dentro de mi cabecita, de maravilla. Dejando viejos fantantas a un lado, e intentando disfrutar. Y no me lo impidió ni la lluvia torrencial del sábado por la noche ni el frío que hizo al día siguiente.

Pero cuando llegué a casa el domingo... ¡vuelta a las andadas! y ¡venga a discutir! Y todo para no arreglar nada. ¿De qué sirve discutir sobre un tema que no encontramos solución? y más cuando se trata de explicar lo que uno siente o deja de sentir. Lo que se dijo hace tiempo y lo que se pensó en un momento determinado. Yo me iba encendiendo por minutos. Cada vez peor... Hasta que, ya tarde, me fui a la cama.

Después de esa discusión, no pude dormir. Y yo lo sabía. Estaba muy nerviosa, porque siento impotencia cuando no me entienden y encima no puedo hablar cara a cara con esa persona. Mientras conciliaba el sueño, pensaba en las mil cosas que le gritaría, y a la vez trataba de dejar de pensar en eso porque si no, no hubiera podido dormir en toda la noche. Y también fastidiada, porque me había quedado un buen sabor de boca de todo el fin de semana y se estropeó en una hora y media.

Hoy, otra vez de día. Clases. Lunes. Me levanto con una maldita frase en mi cabeza "la miro y no dudo nunca". Hace aún más frío que ayer. Pero en clase, con los compañeros y algunos amigos, me encuentro bien. Una amiga, que se lo ha tomado más en serio que yo, ha aprobado todo, y si le va bien, terminará la carrera en junio. Yo no. Espero a septiembre. Me acerco a ver un examen que suspendí, pero quería comprobar la nota. Y... esa parte, la tengo aprobada. Es largo de contar, pero algo me pasó en diciembre con una profesora (malo, claro) y hoy, se ha vuelto a remover todo aquello, porque si no hubiera pasado eso, probablemente habría aprobado también.

Así que, con un cielo que hace juego con mi estado de ánimo, he llegado a casa. Decidida a ponerme a estudiar para tener mi mente ocupada en otras cosas. Hasta que ha pasado eso de los libros y me he puesto a llorar. Y por cada lágrima, sabía que dejaba salir todas esas cosas. Ahora, aunque me duele un poco la cabeza y estoy seria, no tengo ese estado de nervios de anoche. Por lo menos algo bueno ha traído el berrinche, ¿no?

Bueno, un beso.

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4 comentarios

patricio -

podrías haber salido corriendo de casa.
se te da bien huir

duda -

Llorar es muy sano, y hasta necesario creo yo... además... a quien le gustan los lunes????

Mañana será otro día (hoy ya) y saldrá de nuevo el sol, aunq cueste verlo en medio de los nubarrones...

Ánimo y un beso enooooorme

AOH/Rasczak -

Si es que no se puede querer mantener siempre uno la serenidad, de vez en cuando hay que dejar salir algo de presión para poder mantener la tapa de la olla en su sitio. X)

El Ogro -

Dicen q despues de la tormenta siempre llega la calma...

Un saluso
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