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kamala in Patmos

Cinco sobre vecinos

Hola, como no he visto las cinco de esta semana todavía, he cogido unas que he visto en el blog de Susana.

1.- ¿Tienes vecinos?
Sí, tengo vecinos, pero es fácil el conocernos por que sólo hay tres pisos.

¿Les conoces?
Claro que les conozco. En un piso vive un matrimonio mayor. En el otro un matrimonio con dos hijos –aunque son tres hermanos, el mayor ya se ha casado-. Y después está mi casita.

2.- Cuando llegaste de nuevo a tu casa, ¿te presentaste a los vecinos? ¿Les invitaste a tu casa? ¿Lo hicieron ellos?
La verdad es que yo sólo tenía tres años, pero sé que mis padres ya conocían al matrimonio mayor. Antes teníamos otros vecinos que tenían dos niñas, y mi hermana y yo solíamos jugar con ellas.

(Bueno, como las preguntas son un poco rollazo y rápidas de contestar, me voy a enrollar un poquito y voy a contar alguna anécdota…).

Pues nada, cuando llegaron los que habitan el segundo piso, yo tendría unos ocho años. Yo vi que había dos niños, uno de mi edad –chico- y una niña de un año o dos menor que yo.

Uno de los primeros días que nos vimos por la calle, la miré y me sacó la lengua, ¡bueno! Esa imagen la tengo grabada en lo más profundo, porque retiró la mirada tan rápido, que no me dio tiempo a sacarle la lengua yo. O sea, que la enana esa me había vencido. Ufff, qué malita estaba yo… Desde aquel día me dediqué a retarla y… no volvió a ganarme ¡jamás!

Al poco tiempo, mi vecina le pidió el favor a mi madre de llevar a sus hijos al colegio a la vez que nos llevaba a nosotras. Incluso tenía que bajar a ayudarles a vestirse, darles el desayuno, ayudar a la niña a peinarse… Y a mi me corroían los celos por todos los lados… Es que no me hacía ni pizquita de gracia ver que mi madre atendía a otros, pero más bien era a la niña esta.

Un año por Reyes, nos regalaron unos estuches de “Crayola” que tenían de todo, incluidas acuarelas (me encanta esta palabra). Mi estuchito estaba impecable, y las pinturas me daba pena utilizarlas, y reservaba el estreno de las acuarelas para otro momento (no preguntéis por qué). Cuando quería utilizarlas, cogía las de mi hermana y ya está –ella pasaba de todo, le daba igual-.

¿Qué porqué cuento esto? Porque un día mi vecinita se puso mala. Se levantó vomitando algo verde (¡qué asco! había cenado puré) y claro, no fue al colegio y pasó el día en mi casa. Yo de esto me enteré cuando llegué a medio día para comer, que me fue a recoger mi abuela. Cuando llegué, ví que la niña tenía un estuche de crayola entre manos, y me acerqué corre que te corre, a ver si era el mío o el de mi hermana, porque estaba usando las acuarelas. ¡NOOOOOOOOOOO! ¡¡Había cogido el mío!! Me puse como una fiera, me dio igual que estuviera ella delante o no, lloré cuanto quise, le eché la bronca a mi madre por haberle dejado el estuche…

En fin… después nos hicimos amigas, pero siempre hubo tiranteces entre nosotras. Ahora sin embargo, apenas hablamos. Ayer mismo nos cruzamos por la escalera y nos saludamos y sonreímos. Un rápido ¿qué tal? y poco más.

3.- ¿Cuáles crees que son las normas de convivencia que todo buen vecino debería respetar? ¿Las respetas tú?
Sí, yo creo que sí. Además, nos solemos ayudar. A lo mejor mi hermana y yo ponemos la música un poco alta, mi madre siempre nos está regañando. Y creo que va a tener razón, porque hubo un tiempo que me dio por escuchar una canción y estaba todo el día con ella en la minicadena. Un día, mientras estudiaba, oigo a mi vecino, que andaba por su terraza, que la cantaba jajajajaja. Qué fuerte, yo partida de la risa, porque era en inglés y él… ni idea de idiomas…

De ellos la verdad es que no me puedo quejar. A lo mejor que como fuman, cuando dejan mucho tiempo abierta la puerta de su casa, la escalera huele un poco, pero… nada más.

4.- ¿Tienes o has tenido algún vecino que te hiciera entrar ganas de cambiarte de vivienda? ¿Por qué?
No.

Como dejar así la pregunta me parece, no una brevedad, si no una nadería… voy a contar otra anecdotilla.

Pues nada, antes de estos vecinos, vivían otros que tenían las dos niñas. Una era de la edad de mi hermana y la otra de dos años.

Un día, bajamos a jugar. Estábamos: mi hermana y la niña mayor, de 5 años, un primo de las niñas y yo de cuatro, y la otra niña, de 2. No sé a qué estábamos jugando, que pasó algo injusto. A mi no me daba la gana hacer lo que mandara el niño, y claro, su prima se puso de su lado y mi hermana también. Me dejaron sola, y no me dejaban jugar a nada. No es que yo quisiera, pero después, la diversión fue meterse conmigo. Acabamos pegándonos y todo, porque el niñito me dio una torta. Y yo, que tenía la mano muy larga también, pues… a guantazo limpio. El caso es que fueron algo crueles –mi hermana no me hizo nada, pero tampoco me defendía, nos habíamos peleado aquella tarde y supongo que me guardaría rencor-. Pero lo que más me sorprendió, fue que la niña de 2 años, se acercó a mí, y parecía que se estaba dando cuenta de todo, del vacío que me estaban haciendo, y me dio un cuento. Yo, hasta ese momento había pasado de la niña… pero me di perfecta cuenta del detalle aún con 4 añitos.

(Jajajajaja, ¿¿¿seguís aquí leyéndome??? Jajajajajaja, ¿pero cómo me aguantáis?)

5.- ¿Alguna anécdota divertida sobre la convivencia entre vecinos?
En mi calle hay algunos pubs. A mi no me molestan, porque mi habitación da al otro lado de la casa, por lo que duermo perfectamente sin ruidos (sin ruidos, porque dormir dormir, ya sabéis que fatal, llevo unos días uffff).

Un día estaba en casa por diez minutos, saldría enseguida. Entonces decidí escuchar una de mis canciones favoritas “a todo volumen”, y así lo hice. En mi momento más eufórico, cantando a pleno pulmón, oigo el timbre de la puerta. Glup, si es puerta, y no telefonillo, seguro que es algún vecino… y menuda vergüenza si viene a decirme que baje la música… -me dije.

El caso es que abro, y aparece una vecina, pero del edificio del al lado, que venía a que echáramos unas firmas en protesta de la música tan alta que ponían los del pub de abajo, y que no les dejaba dormir… Ay Dios… yo, con una cara terriblemente roja, firmé donde me dicho sin rechistar, a pesar de que la mujer se debió pensar, al subir a mi casa, que se encontraba en alguno de aquellos bares…

Feliz fin de semana a todos. Un beso.
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5 comentarios

Marta -

Tus vecinos parecen mucho más amables que los míos, debe ser la ciudad :p En cualquier caso, ahora si que tengo unos vecinos (hay 6 puertas en mi planta) que son majísimos, y super simpátics, nada que ver con la anterior.

Besitos guapa.

monocamy -

Hola :))

En principio siempre me he llevado bien con mis vecinos. Y si acaso ha existido alguna rencilla, nada es más eficaz que pasar olímpicamente (si caes en la primera provocación y replicas, se inicia un bucle sin fin...).

Sí, la verdad es que siempre he tratado muy bien a mis vecinos y, por supuesto, a mis vecinas. :PPP ay, qué amable soy, diorrrmío.. xDD

P.D.
Yo viví durante 20 años frente a unos vecinos (puerta con puerta) que estaban chalaos. Pero chalaos de estar comiendo en el balcón y, a medida que terminaban de roer el muslo de pollo, lanzar el hueso a la calle, desde un sexto. También me ha tocado ver cómo se abre la ventana del patio de luces y ella saca un orinal y lo vacía, sin importarle la ropa tendida de los pisos inferiores. Dos ejemplos entre siete millones, así que imagínate.. Eran buena gente, simpáticos, incluso, pero sufrieron una pérdida familiar y enloquecieron.

Así que estoy curado de espanto. :PP

Ezne -

Mis vecinos (poco de adorables) tengo tres vecinas que se juntan en el portón y critican lo habido y por haber... agggg...

Ahh y eso de no querer dejar algo "intocable" para mi... pufff si yo contara!!!!

Jeje ha sido divertidas las anecdotas Kamala.

Un beso y feliz Finde!!

Pikifiore -

Es curiosa la tendencia esa de que cuanto mas nos gusta una cosa, menos la usamos para que no se nos estropee.Yo tambien lo hacía, pero con las pizarritas Velleda,usaba los rotuladores de mi hermano para que los mios siguieran pintando,jeje.Y de vecinos...pues ando sobrada,y todos son insufribles.El matrimonio de abajo es un cascarrabias enorme,y cuando alguien sube a mi casa cuando estoy sola,lo primero que hace es irle con el cuento a mi padre,con la consiguiente bronca,aggg. ¡viejo amargado!

su -

Jajaja, di que si Kamala, a mi también me daba pena utilizar ciertas cosas que me regalaban y utilizaba las de mi hermana.

Grrr, me has hecho recordar algún que otro capítulo en que mi madre dejó algo mío sin permiso a otra niña y me puse como una fiera :-)

Un beso enorme y buen finde;-)
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