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kamala in Patmos

Se acerca la Navidad

Se acerca la Navidad

Se acerca la Navidad. No sé... desde hace unos años, ya no me gusta tanto.

Recuerdo que me encantaba pasar un día entero disfrutando de Madrid. Empezábamos por la Plaza Mayor. Me gustaba acercarme a ver todos los artículos de broma y siempre terminaban por comprarme algo. Nos gustaban las bombas fétidas, que era de lo más baratito y aunque todo el mundo sabía que nos las habíamos comprado allí, nos hacía reír igualmente cada vez que las usábamos.

El año pasado me acuerdo que entré en el baño de mi abuela. Al lavarme las manos vi que el jabón soltaba un liquidillo azul bastante sospechoso. Rápidamente abrí la puerta para mirar a mi prima de 9 años que sabía que había estado por la mañana en la Plaza Mayor. Le dije "anda qué graciosilla la niña" y ella se partía de risa. Cuando cerré la puerta de nuevo, pensé que no me había dado cuenta de cuando dejé de reirme por esas cosas que antes tanto me gustaban...

Después comíamos en uno de los bares de la calle Mayor, un bocadillo de calamares. No había tanta gente como ahora, que es imposible meterse en el bar. Aunque lo tengas que comer de pie, a veces no llegas ni a la barra, por eso hemos cambiado el destino, y ya no hay ese bocata, que más que saber a calamares, sabía a Navidad.

Era tradición ver siempre al "señor gordo" de la tienda de uniformes. Le vestían de Papá Noel, y como todos los niños, nos seguía entusiasmando llegar al escaparate y señalarle "el señor gordo, el señor gordo" como si nunca le hubiéramos visto.

Aprovechábamos un día para ir al Rastro. Aunque tenía que verlo entero, sólo compraba en las mismas tiendas, las de libros. Algunos de ellos se caían de viejos, pero ese olor a rancio los hacía especiales, te transportaban a esos años o quizá a la estantería donde habían estado acumulando polvo. No me iba tampoco sin comprar postales de Navidad a cinco pesetas. Eran muy feas, aún queda alguna por casa.

Otros años mi tío nos llevaba a ver Cortilandia. El de Preciados sólo tenía los muñequitos que se movían, pero a mi siempre me gustó más el que estaba en Goya, porque tenía un tren que te daba una vueltecita. ¡Bueno! nos pasábamos la tarde entera haciendo cola hasta nuestro turno. Nos daba tiempo a jugar a los chinos, a hablar, a contarnos chistes, a ver los muñecos con los que habían adornado la plaza ese año... y ya bien de noche, llegaba nuestro turno.

Ahora ya no ponen ese trenecito, y no sé por qué. Hay tanta gente por todas partes, que no apetece salir a ver nada. Vas como loca buscando los regalos que tienes que hacer, y en cuanto acabas, a casita. Es increíble la de gente que hay, a todas horas. Por la mañana, a medio día... pero ya ni te cuento por la tarde. Además, tienes que ir pendiente del bolso, por los ladronzuelos que aprovechan esas aglomeraciones, en las que la gente está más despistada.

Las Navidades ya no fueron igual que antes desde que nos enteramos quienes eran los Reyes. Se había roto la magia y todo lo demás que hiciéramos era fingir, porque ya no iba a venir nadie de Oriente a tomar el turrón de nuestros zapatitos, entonces, ¿para qué ponerlos?

Me acuerdo lo que odiaba disfrazarme de pastora... uff... cómo lo odiaba... Es que, no sé si sabréis que tengo la cara bastante redondita, y me quedaba fatal el pañuelito ese que llevan las pastoras. Pero fatal ¿eh? Hasta que un año, lo colgué en el armario y lo cambié por el de Virgen. Si hijos míos, he hecho de Virgencita jajajaja (prohibido reírse). Luego me gustó la idea de cambiar, y me vestí de ángel, y de ahí ya no salí. Era el que más me gustaba, se parecía al de hada porque llevaba unas alas muy bonitas.

El frío que he pasado yo montada en las carrozas de la cabalgata, no lo sabe nadie. Mi madre y mi tía nos iban siguiendo. Me acuerdo una vez, que yo ya no podía más, tenía las manos congeladas. Vi que una niña se bajó de la carroza y se fue con sus padres y yo pensé en hacer lo mismo, estaba ya harta de carroza. Pero mirando a un lado y a otro, no daba con mi madre. Al rato, las veo aparecer, y es que se habían ido a tomar un café porque estaban muertas de frío jajajaja. Ay madre, y yo ahí congelada. Nada, nos bajaron y nos fuimos a tomar un chocolatito con churros.

Eso también me encanta, el chocolate. Se puede tomar cualquier día del año, pero yo procuro dejar ciertas cosas sólo para las Navidades. Por ejemplo la sidra, el chocolate, los churros, vinito mientras ceno, langostinos y un montón de recetas que sólo hacemos en la época. En mi familia, los mayores nos dicen que no nos podemos quejar de nada, que tenemos de todo. Que para ellos llegar la Navidad era comer de todas esas cosas que se privaban durante el año, porque no había. Por eso yo dejo esas cosillas, para que la Navidad siga pareciéndome Navidad, y no un día como otro cualquiera.

Estos días siempre tratamos de hacer algo especial con la familia de mi padre. Algo especial, pero juntos. A veces vemos fotos y comentamos lo que pasaba en cada una de ellas. Hablamos de recuerdos de cuando éramos pequeños, lo que nos hacían rabiar en Reyes, cuando nos engañaban con esas historias... Otras, vemos diapositivas o cine. Sí, tenemos algunas películas con más de 30 años de antigüedad. Así ha sido cómo he podido conocer a mi abuelo.

Siempre, siempre, siempre... me hablaba de espíritus. Cuánto lo voy a echar de menos. Aunque no lo creyera, a mi me gustaba escucharla, y a ella contarme, y meterme miedo, claro.

Con la familia de mi madre es diferente. Somos más y entre tanta gente casi no se puede tener una conversación. Sólo hay ruido, risas y voces a cada momento. Algo que me parece muy entrañable es que cuando éramos pequeños siempre jugábamos todos al bingo. Es entrañable, porque lo hacían por nosotros, los niños. A mi madre nunca le han gustado los juegos, siempre dice que de lo que más se alegra de que seamos mayores es de no tener que jugar, porque no le gusta. Yo me parto de risa, imaginándola cada vez que nos decía "¿queréis que juguemos a algo?" y yo siempre decía que sí. Además es que parecía que me habían dado energía, me encantaba y ahora pienso que mi madre lo diría con la boca pequeña, rezando para que le dijéramos que no nos apetecía jajajaja.

Releo un poco el post, y veo que en el fondo, no ha dejado de gustarme la Navidad porque cuánto más recordaba, más ganas tenía de juntarme a vivir otra. Lo malo es que a veces pasan cosas, que las hace diferentes para siempre. Ahora sólo toca aprender a vivirlas bajo estas nuevas circunstancias, y ya está...

Por eso mejor acabo rectificando. Empiezo de nuevo a escribir: Se acerca la Navidad. No sé... por muchos años que han pasado, aún sigue hechizándome...

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10 comentarios

kamala -

De nada Elena. Estoy segura de que tu niña las vivirá así también y de mayor tendrá un bonito recuerdo.

Un beso, no dejes de pasarte por aquí.

ELENA -

es increible como as conseguido con esa carta describir mis navidades de hace 10 años o mas. Me encantaria poder volver a revivirlas pero ya faltan demasiadas personas para que estas fiestas sean las que pasabamos, pero de cualquier modo me has hecho volver a revivir todo aquello. De todo corazon graias
ahora intentare que mi hija pueda vivirlas como yo las vivia

Príamo -

Jo, Kam.
Mis post son para hacer reir, pero los tuyos me hunden en la miseria.
Cada vez escribes mejor, eres una number one.
Un dia de estos, te llamaré, y te felicitaré la navidad, y recordaremos juntos lo mucho que lloraba yo la tarde de nochebuena, cuando tenía que irme a cenar kilos y kilos de marisco a la Ribera de Curtidores...
Hoy más que nunca, un beso, Kamala.
Te quiero.

monocamy -

Pues a mí la navidad, ni me viene ni me va. Está ahi, vale. Gracias. xDDD

Total, todos los días son víspera de fiesta para mí, porque todos los "mañana" tengo planes para reírme hasta hartarmeeeeee WOWWWW!.

Así que la navidaaaaaaaaaazzzzz me importaaaaa un celestiaaaaaal pimiento! tamossssss? pues eso.

Diosss, qué árbol más precioso tiene el vecino del cuarto!! con angelitos que bailan ooooh... aam... perdón, me despisté mirando por la ventana jejeje..

Queee, la navidad? bah, a mí qué...

:P

Nieves -

A mi las Navidades tampoco te creas que me van mucho,por una serie de motivos se han ido haciendo feas para mi,pero si tengo grandes y bonitos recuerdos de mi niñez,como tu en la plaza mayor o viendo cortilandia.
Lo del Bingo es algo que en mi casa se ha jugado mucho sobretodo en Navidad,se juntaban mas de veinte personas en casa de mi abuela a jugar,ahora ya no viene casi nadie y eso es una de las cosas por las que no me gustan las Navidades..la soledad..
Un besote maja y feliz fin de semana.Gracias por recordarme que yo tambien vivi unas Navidades felices.

Alba -

Bueno Kamala... este post me ha gustado especialmente, a mi la Navidad no me entusiasma... en realidad apenas me gusta, pero es igualmente bonito mirar las fotos (de Pastorcita yo tambien!!!!) y recordar que cuando era pequeña la Navidad si tenía magia.

Un beso (me alegra que estés por aqui!)

Cora -

Jajajaja, a mí me pasaba lo mismo con el disfraz de pastora, como tengo la cara redonda, con el pañuelo parecía un bollo recocido, directamente...suma a eso que enseguida me ponía roja con la calefacción del cole, e imagínate el cuadro.

A mí no me gusta la Navidad, pero aún así me sigue haciendo ilusión que me llamen o me escriban para felicitarme las fiestas, ya ves tú...

Alberto -

Me ha encantado leerte. Ha sido muy bonita esa transformación de la navidad que hemos vivido contigo. Me gusta esa confrontación y confusión del principio y el final...
Me quedo con " Las cosas han cambiado, sólo tengo que aprender a disfrutarlas bajo ese cambio..."

AOH/Rasczak -

Los tiempos y las circunstancias cambian de un día para otro. La gente no tanto, así que cuando pensabas que no podías encontrarte de la misma forma, descubres que todo cambia para que todo siga igual.

La Navidad es una de esas fechas que tiene algo que hace pensar en el pasado, supongo que es buen momento para ponerse un poco melancólico y hacer memoria de los buenos momentos que no se fueron porque siguen en nuestros recuerdos.

Una de las cosas que no cambia (y espero que nunca lo haga) es la mejor Kamala que parece haber hecho un intermedio para regalarnos un post precioso (como siempre, como nunca).

Pikifiore -

Bienvenida de nuevo,Kamala!Leyendote he rememorado muchas cosas de mis navidades.Recuerdo tb mis dias en la plaza mayor y las cooolas interminables para subir en el trenecito de Goya,ejeee,y un año dp de estar tres horas decidí que ya no me apetecia subir!!!la cara de mi padre era un poema...Es cierto q quiza al crecer las navidades pierden parte de su encanto,pero...siempre les queda algo.
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