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kamala in Patmos

Cine

Lost in translation

Lost in translation

La película de "Lost in translation" habla de dos personas que se
encuentran perdidas. Se conocen, pero sus vidas ya están hechas.
Durante el tiempo que dura nos enseñan sus momentos más tristes
y reflejan perfectamente la sensación de vacío cuando no te
encuentras bien a pesar de tenerlo todo. Lo que más me gustó fue
el final, cuando él se acerca y le susurra al oído. En la versión
original, no se escucha nada, dejan que el público lo interprete,
pero en la traducción al castellano, sí dicen una frase.
Bueno pues... esa misma frase es la que yo te quiero decir ahora:
"eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo".

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Crash

Crash

Tenía muchas ganas de ver esta película. El domingo, mientras cenaba con mis amigas, comentamos que nos habíamos quedado sin verla, y buscando un poquito en google, vimos que aún quedaban cines en Madrid donde la ponían.

Sólo sabía de ella, que hablaba del racismo, y ese es justo el tema principal. Y además, lo tocan desde todos los puntos. Me ha resultado curioso darme cuenta de lo poco que pienso en el racismo. No me había percatado del motivo que puede tener cada uno para sentir ese odio hacia otras personas que no son como ellos. Y también la diferencia que existe entre las personas, que vemos las cosas como las queremos ver.

Aparece un ejemplo de esto que digo en la película. Dos chicos negros, salen de una cafetería donde han cenado. Uno de ellos empieza a quejarse del mal servicio que les han dado sólo por ser negros. Decía que no les habían servido café, y que habían tardado hora y media en ser atendidos. El amigo, algo más benevolente con los camareros, quitaba hierro al asunto diciéndole que en realidad, ninguno quería tomar café. Y que la camarera que les había atendido, también era negra. Siguen andado, y el negro quejica observa que una mujer, al pasar por su lado, se agarra fuertemente del brazo de su marido por temor. Y vuelve a soltar por su boca, todo lo que piensa de “los blancos”. ¿Quién de los dos amigos lleva razón?

Crash muestra este tipo de cosas, y en muchas ocasiones hace que se te erice el vello. ¿Somos capaces de actuar así? El racismo sólo genera odio... odio y odio. Y sentir eso es agotador. Resulta repugnante ver cómo hay personas que van así por la vida, odiando a otros porque no son de su color. ¿Eso les hace felices? ¿Les gusta estar a la defensiva, pensando mal del otro continuamente? ¿No es mejor dejar que cada uno se dedique a vivir su vida?

Me ha gustado ver también, otra cara de la moneda. Algunos de los negros que aparecen en el film, tienen altos puestos de trabajo, y me resulta impresionante, que olviden su procedencia, que crean que por haber llegado al lugar donde están, parece que dejan de ser negros, y que son diferentes a los de su raza. Causan el mismo desprecio que han sentido siempre por parte de los blancos.

Algo parecido pasa con los sudamericanos o persas. En estos casos mostraban el rechazo y desconfianza que se tienen a estas personas, que se les juzga sin conocer. ¿Por qué tienen que demostrar que son honrados? ¿Por qué cada día se juegan a pulso lo que son? ¿Por qué se les señala con el dedo cada vez que sucede algo?

Y no sólo es el tema del racismo, si no todo lo que ello conlleva. El miedo, la pérdida de dignidad, la constante lucha... Creo que es una película que no deja indiferente.

Cosas que diría con solo mirarla

Cosas que diría con solo mirarla

Esta película me ha encantado. Hacía tiempo que no veía una que me gustara tanto. Algunas partes más que otras, claro. Pero me llegaron mucho las lágrimas de Rebecca.
Es un post bastante largo, y en él desvelo el final (aunque no acostumbro). Pero lo quiero recordar.

This is Dr. Keener.

Elaine vive sola con su madre. Como está enferma, los domingos se dedica a cuidarla. Empieza la mañana con una taza de café humeante, y al momento, ella se levanta. La baña, la peina y le da de comer. Arregla el jardín, pero está alerta al sonido del teléfono. Le espera a él. De repente suena, pero es Christine que la avisa de que va a visitarla.

Cuando llega, toma asiento en la mesa redonda. Saca las cartas y una vela de su bolso. Elaine, sin darse cuenta, se siente descubierta por Christine. Con una sola tirada en la mesa, empieza a hablar sobre todos los aspectos de la vida de Elaine. Sobre el fracaso de su matrimonio y de su sentido de culpabilidad. El miedo que siempre ha sentido por que los demás conozcan cómo se siente, y descubran lo débil que es en realidad. Su obsesión por un hombre que no le da lo que quiere.

- Necesito que me diga si voy bien -dice Christine.
- Sí... continue, por favor. A veces... Tengo la sensación de que mi vida va a cambiar.

Y antes de que Elaine pueda articular otra palabra, Christine le desvela, que va a ser así. Que alguien, más joven que ella, aparecerá en su vida.


Fantasics about Rebecca.

Rebecca es una mujer independiente. Vive sola en un apartamento adaptado a todas sus comodidades. Trabaja en un banco. Ella es la directora en un lugar donde impera el número de hombres. Su aspecto es de total seguridad.

Esa mañana, se levanta con buen sabor de boca. Él acaba de recorrer su espalda con sus labios minutos antes de marcharse. Al llegar al trabajo, habla con Walter, su compañero. Se mete en el baño para hacerse un text de embarazo. Da positivo. Pide a Walter que le sustituya, necesita ir al médico.

Algunas veces ha mantenido alguna conversación más personal con Walter. Sabe que está separado y que tiene una hija ciega.

Su ginecóloga le confirma que espera un bebé, pero Rebecca quiere abortar a pesar de la advertencia de su médico. Posiblemente esa es la última oportunidad que tendrá de quedarse embarazada.

- No sabía que tuvieras pareja.
- Llevo tres años con Robert. Otras veces te he hablado de él, pero no te he dicho el nombre. Y no creo que a su mujer le haga mucha gracia descubrir todo esto.

Mientras fuma un cigarro en la calle, cerca del banco, Nancy habla con ella. Es una mendiga de una moralidad superior a la de Rebecca. Poco a poco le hace ver que su vida no va bien, y que debería tomar otro rumbo. Es como si le abriera los ojos bruscamente.

Rebecca va a abortar. Elaine es quien se ocupa de todo. Y al salir del hospital, se derrumba. Es muy triste ver cuando a alguien se le parte el alma. No deja de pensar en su vida. Sabe que se merece otra cosa. Pero le duele tanto dolor.


Someone for Rose.

Rose lleva una vida tranquila. Vive con su hijo Jay en una urbanización. Pasa cada día en su casa cuidando de la flores. Escribe cuentos para niños compaginándolo con su trabajo en la escuela.

Un día llega Albert. Es un nuevo vecino que se muda a la casa de enfrente. Rose se siente atraída por él y comenta con su hijo que tal vez sería buena idea darle la bienvenida. Jay la anima, pero no para de bromear sobre el aspecto de Albert. Es enano.

Un día por la mañana, se encuentra a Albert caminando hacia su casa. Va cargado con la compra y como Rose va en coche, se ofrece a llevarle.

- Perdone, ¿puedo ayudarle? Se acaba de mudar a la casa de enfrente a la mía, no me importaría llevarle...
- ¿Está usted segura de que soy esa persona?

Albert no deja de sorprenderla. Es curioso ver cómo se juzga a las personas por su aspecto físico. ¿Acaso era él alguien difícil de olvidar? En el coche ambos hablan de sus vidas. Él lo dejó todo por unirse a un circo ambulante. Rose pensó que sería el enano gracioso que divierte a los niños. Pero una vez más, le engañó su instinto. Trabajaba de contable.

Como muchas mujeres de su edad, Rose se siente sola. Su hijo le hace compañía, se encarga de cuidarle pero... el amor hacia un hombre, no lo puede sustituir con nada. Y piensa, que tal vez Albert pueda ser... esa persona que tanto espera. Un día se acerca a su casa, pero la puerta, se cierra antes de que pueda entrar. Siente que no es bienvenida.


Good night Lilly, good night Christine.

- Christine, cuéntame cómo nos conocimos.
- Ya lo sabes. Tú estabas allí.
- Sí, pero quiero que me lo cuentes.

Lilly está enferma, y va a morir. Los últimos momentos le gusta vivirlos con su pareja.

Hace poco leí por aquí, un comentario de una película. Trataba el tema de los recuerdos. Cuando la gente moría, antes de pasar al otro estado, había una persona que les hacía una única pregunta, que debían pensar durante tres días. Ésta era: ¿cuál es el mejor recuerdo que conservas de todos los que has vivido?
Cuando vi esta película de la que hablo ahora, me enterneció ver cómo Lilly le pedía a Christine que le contara su recuerdo. Ella había elegido ese de entre todos los vividos.


Love waits for Kathy.

Kathy tiene una hermana ciega. Viven juntas. Ella se llama Carol. Es coqueta y muy guapa. Sale con muchos hombres, pero ninguno termina por convencerla. Da clases a June, una niña también ciega.

Kathy es policía. Han encontrado el cuerpo de una mujer, Carmen, que estudió con ella en el colegio. Se trata de un suicidio. Así que Kathy, decide investigar su muerte. Y Sam, realiza su autopsia.

Carol empieza a salir con un hombre. Su nombre es Walter, el padre de June. Lo pasan bien juntos.

June cuenta a Carol, que su padre sigue enamorado de su madre, y que aunque al principio se ilusiona con las chicas que conoce, siempre termina dejándolas. Le pregunta por su hermana Kathy.

- ¿Tu hermana está casada?
- No, ella está muy liada. Es policía.
- ¿Seguro? tal vez conozca pronto a alguien. Pensará que no puedes valerte por ti misma, por eso te protege tanto.

Carol se queda extrañada. Ese puede ser el motivo por el que su hermana no ha hecho su vida lejos de ella.


El desenlace.

Toc toc toc.
- Rebecca, abre la puerta.
Pero ella no abrió.

Christine, mira sus canarios sola.

Kathy tiene una cita esa noche. Y mientras sale por la puerta de su casa, pone un dedo sobre los labios para que Sam guarde silencio.

Rose escucha unos golpes en su ventana. Y después, aparece un ramo de flores. Cuando se acerca, Albert se levanta y la mira tras el cristal.

Elaine, se toma una copa sola en un bar. Saca un cigarro de su bolso, y mientras busca un mechero para encenderlo, alguien le presta uno. Es Walter. Ella le mira, pensando si será... ese hombre que le cambiará la vida.

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Memorias de una Geisha

Memorias de una Geisha

Hacía tiempo que no iba al cine pero no quería quedarme sin ver esta película. Recuerdo que me encantó el libro, me enganchó desde el principio. Tenía ganas de llegar al metro para ponerme a leer, pero a la vez no quería acabarlo, porque me gustaba estar atrapada en su historia.

La película no me ha defraudado en absoluto. Tiene imágenes estupendas que ponían escenario a todo lo que imaginé cuando lo leí. Algunos lugares son de sueño y añadió más ganas de las que ya tengo, de ir a ver esos mundos con mis propios ojos.

Siempre me ha llamado la atención su cultura. Su forma de ver la vida está totalmente influenciada por lo que les rodea.

Al principio de la película, Sayuri dice de sí misma que es agua, como sus ojos. El agua se mete por cualquier rincón, abre una grieta y la atraviesa. Y así era ella, capaz de salir adelante a pesar de las adversidades.

Una Geisha no es una mujer corriente. Es una mezcla de seducción, ternura, de conversación inteligente e interesante, elegancia y arte en movimiento. Sayuri, que fue vendida por su familia cuando era una niña, es llevada a una casa para convertirse en una de estas mujeres. Al principio lucha por escapar de esa vida que le imponen, pero pronto se da cuenta de que no tiene escapatoria.

Un día conoce a una persona que le devuelve algo de vida a su existencia. Se trata de un hombre, que simplemente es amable con ella. Y desde ese momento, decide hacerse Geisha. La mejor Geisha, pensando algún día, poder volver a encontrarlo.

No voy a contar nada más porque no me gusta desvelar. Pero añadiré que tiene frases muy buenas. Una de ellas la tengo guardada desde que leí el libro. Es:

Desde que me había marchado de Yoroido no pensaba sino en que cada vuelta de la rueda de la vida traería un nuevo obstáculo a mi paso; y, claro está, eran los obstáculos y las preocupaciones lo que le había proporcionado a mi vida su intensidad. Cuando avanzamos contracorriente cada punto de apoyo adquiere una importancia característica.

Supongo que no tengo nada que decir, cada uno ya sabe lo que tiene que considerar como punto de apoyo en su vida. Y también, que lo malo, nunca es malo del todo, sino que trae consigo experiencia o intensidad como dice el libro. Esta película creo que es sin duda, una lucha por conseguir lo improbable. Y a veces... es curioso, pero el caso es que... ¡se obtiene!

Tiempos de cambios

Tiempos de cambios
Hace unos días, Ligre me dijo que está esperando a que cuente todo aquello que me deja helada. La verdad, no sé a qué se refiere, ni sí lo dice por algo en concreto, pero todos callamos cosas. Siempre.

Creo que se avecinan tiempos de cambios. No me asustan, los espero ansiosamente, porque los últimos meses no han tenido mucho de especiales. Es bueno pararse a pensar qué es lo que no te gusta de tu vida e intentar cambiarlo, porque nadie como uno mismo sabe lo que le conviene.

Cuánto más cambian las cosas, más siguen igual. No sé quién fue el primero el que lo dijo, Shakespeare probablemente, quizá Sting pero de momento es la frase que mejor explica mi momento fatal, mi incapacidad para cambiar. No creo que sea el único...

Cuánto más conozco a las personas, más me doy cuenta de que todos tenemos ese defecto. Quedarnos exactamente igual todo el tiempo que sea posible, quedarnos sin muebles te hace sentir mejor, y si sufres, al menos el dolor es familiar. Porque si sigues esa brizna de esperanza, sales de tu cueva, haces algo inesperado, quién sabe qué otras angustias puede haber fuera. Podría ser aún peor. Mantienes tu “estatus quo”. Eliges el camino que ya conoces y no parece tan malo. No en cuanto a los defectos, no eres un drogadicto, no has matado a nadie, excepto puede que a ti mismo.

Cuando finalmente cambiamos, no creo que sea un terremoto o una explosión, no creo que de repente seamos otra persona. Creo que es más sutil. Algo que la mayoría de la gente no nota, a menos que se fije muchísimo, lo cual, gracias a Dios nunca hace. Pero tú lo notas. En tu interior ese cambio es todo un mundo y esperas que esa sea la personas que vas a ser para siempre. No tener que volver a cambiar nunca
.

Qué cierto es eso de que uno nota el cambio por dentro. Se trata de una pequeñez. A veces se cambia por alguna circunstancia de la vida en la que nos vemos inmersos, sin querer; otras porque no somos felices y nos damos cuenta de que eso sólo depende de nosotros y tenemos que hacer algo; en ocasiones se necesita cambiar para descubrir otras cosas de la vida...

Yo necesito dos cambios sutiles. Uno consiste en ganas por acabar la carrera, y el otro tiene que ver con mis sentimientos.
Los llamo sutiles porque como en el fragmento de la serie Everwood –lo escrito en cursiva- es algo tan insignificante que los demás no lo notan, pero dentro de ti surge un nuevo mundo. No sé qué es lo que ha pasado por mi mente últimamente que me ha hecho fijar esos dos cambios pero... me siento con ánimo de llevarlos a cabo y no puedo hacer otra cosa si no alegrarme. Había perdido el rumbo. Bueno, dos rumbos también. Así que cambiar para mejor, no será malo, ¿verdad?
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