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26/05/2006

Un sueño

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Nota.
Quiero hacer una pequeña modificación porque no me expresé bien. Cuando en el sueño giraba la cabeza para mirar a mi hermana que estaba sentada a mi lado, la veía a ella, otra persona. Estaba en los asientos de la parte izquierda del autobús. Y mientras mi hermana hablaba, yo la miraba a ella.
Algunos habéis entendido que se trataba de mi hermana y... ufff, sólo pensarlo se me encoge el estómago.

Cuando me voy a la cama, casi nunca tengo ganas de dormir. Por eso creo que paso tanto tiempo pensando hasta que logro conciliar el sueño.

No estoy muy segura de por qué hay días que soñamos y otros no. Tampoco de si lo hacemos todos los días pero sólo recordamos algunos de ellos. Pero lo que sí me parece extraño, es soñar varias veces con lo mismo, y esto me viene pasando desde hace unos meses.

Hoy lo he estado hablando con mi profesor de inglés. El tópico era los sueños, y me ha preguntado que si suelo hacerlo a menudo. Y... no sé por qué, le he contado ese sueño que me persigue -tiene algunas variantes, pero el trasfondo es el mismo-.

Subo al autobús, y me siento cerca del final. Me parece que es mi hermana la que está a mi lado, en el pasillo y yo en la ventana. En los asientos de delante, se encuentran dos de mis primas, y charlamos, nos reímos. Cuando giro la cabeza hacia la izquierda, para mirar a mi hermana que en ese momento tiene la palabra, la veo a ella. Me mira, me echa una media sonrisa, y me guiña un ojo. Yo al principio la observo asustada, porque me resulta raro verla, sé que ha muerto. Pero cuando me guiña el ojo, entiendo que no está ahí en el autobús porque esté viva en realidad, si no que me quería saludar de algún modo.

Con ese gesto me dice muchas cosas. Me dice “no te olvido” (¿o debería ser un “no me olvides”?), “estoy contigo”, “recuérdame”...

Al poco tiempo me despierto, y lo hago con una sensación agradable.

Nunca me he planteado si noto que alguien que ha fallecido, está conmigo. Tal vez porque no me ha faltado nadie hasta ahora, pero sé que hay personas que sí se sienten acompañadas.

Pero un día, al poco de morir, tuve un examen. No había estudiado mucho la verdad. Había cosas que me sabía mejor, otras peor y el examen era de los difíciles. Cuando me senté a hacerlo, empecé muy bien, pero terminé fatal. Y mientras regresaba a casa, estaba medio enfadada con ella, porque no me había ayudado.

Sé que es una tontería, pero a las dos semanas, cuando salieron las notas, vi mi aprobado. Se habían confundido al puntuar el examen, algo que no ocurre prácticamente nunca. Yo me di cuenta de que se trataba de un error, pero no iba a ser tan tonta de ir a decírselo al profesor... Pero sí que recuerdo que me alegré mucho. Miré la nota, sonreí, y le di las gracias mentalmente. Noté (y me gusta pensar así) que ella me había echado una mano.

Viernes, 26 de Mayo de 2006 02:40 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 16 comentarios.

23/05/2006

Adormecida

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A veces creo que... podría dejarme llevar un poco. No sé, salir un día, y sin pensar, si surge, irme con el primero que me llame la atención. A ver qué pasa. Qué cambia en mi.

Pero luego pienso, que no sé qué será mejor. Sentirme especial y querida por una noche debe de estar bien. Pero me da miedo la mañana siguiente.

Y también temo el durante. No sé si me dejaría llevar, o me echaría a llorar pensando que es con otro con quien quiero estar.

Martes, 23 de Mayo de 2006 12:17 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 23 comentarios.

29/03/2006

Saliendo de mi vida

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Ayer no fue un día muy agradable. Recuerdo que hace cinco años (madre mía cómo pasa el tiempo), empecé a salir con Sam. El 30 de marzo era nuestro aniversario, pero no sé por qué se me quedó grabado el día 28 y siempre que se acercaba la fecha, tenía que detenerme a pensar bien cuál de los dos era nuestro día. Por eso ayer me levanté algo rarita. Me puse a pensar en lo contenta que estaba yo por aquella época. En lo feliz que me sentía y en lo mal que estoy ahora.

La mañana pasó como siempre, pero cuando llegué a casa, me dolió otra vez mi hora de las dos y media. Estoy aparentemente tranquila, pero en mi mente hay un reloj que va contando los minutos. Incluso me parece oir el tic tac dentro de mi. Recuerdo una pequeñez sin importancia que me lleva a otra. Después, a otra. Y al final, de tanto pensar, me tengo que tapar la cara para ocultar las lágrimas.

Ese momento me suele pillar en cualquier parte de la casa. Pero de ahí, voy al sofá, donde me tumbo a seguir llorando desconsolada. Llevo cuatro días así, y no mejoro en intensidad. Cada día me pongo más nerviosa... Y si lo acompaño de música, lo llevo aún peor, pero por lo menos nadie me escucha llorar.

El primer día me preocupé por la cara que se me quedó. Todo el mundo iba a notar que había estado llorando, pero como nadie me dijo nada, ahora ya ni me molesto en disimular. Me lavo la cara con agua fría y me seco los ojos. Pero lo que no se va es la expresión triste de la mirada.

Ayer... se me fue un poquito la lengua, y dije cosas que mejor me hubiera guardado para mi. A él le hago tanto daño como me lo estoy haciendo a mi, por eso hemos decidido que es mejor separarnos. Por un lado me da pena que hayamos tenido que llegar a estos momentos en los que me pongo... hecha una fiera, desquiciada. Pero es que me sube una impotencia, unas ganas de cambiarlo todo que... no puedo evitar callarme. Y mientras le digo cosas que le duelen, soy yo misma la que empieza a llorar por ver cómo me comporto. (Lo siento tanto.... tanto.....).

Por la tarde tuve muchas cosas que hacer. Lo primero, un puré que no me quedó nada bien. Pero no importa, sólo lo voy a comer yo. Y después, la verdad es que no recuerdo. Tenía trabajo acumulado de la universidad, y estuve entretenida, pero cansada de mi y de mi vida.

Por la noche recibí una llamada de una persona que me dio una mala noticia. No sé, parece que no levanta cabeza tampoco. Y yo no puedo hacer nada por cambiar lo que le ocurre. Sólo pueden los médicos.

Después de hablar con él, leí una notita de mi personita especial, que me dio mucha pena otra vez... Pero es lo mejor. Así que, me senté en el sofá a continuar escribiendo cosas de la universidad mientras esperaba a que llegara mi madre del trabajo.

No llevaba ni cinco minutos sentada, cuando vuelve a sonar el teléfono. Era ella. Tranquilizándome, me dijo que estaba bien, pero que le habían robado el bolso. Salía del metro, y uno pasó corriendo por su lado, y se lo llevó. Aunque mi madre lo sujetó con fuerza, el asa se rompió. Bueno........ no sabéis la impotencia que sentí de nuevo. A mi me puede pasar cualquier cosa, pero no soporto que le pase a ella nada. A ella no. ¡Que nadie la toque! Ella... que llegaba cansada de trabajar, una persona honrada... con dolor físico, deseando llegar para estar en su casita... No sé. Ésto sí que me partió por la mitad.

Salí de casa corriendo para que no estuviera sola. Mientras corría, iba pensando que ojalá me lo encontrara en ese momento. Le hubiera molido a golpes (probablemente no habría hecho nada. Tal vez insultarle, pero no pegarle. Lo que pasa es que, ya se sabe, la violencia engendra violencia, y yo llevo una temporadita que atiendo poco a razones.)

No había ni un alma por la calle. Cuando llegué, mi madre estaba con Saturno en el coche. Íbamos a dar una vuelta por si podíamos recuperar algunas cosas. A lo mejor el ladrón había tirado el bolso tras coger lo que le interesara. Pero después de un buen rato rastreando la zona, no hubo éxito.

Ahora toca dar de baja.... repetir carnets... hacerse una gafa nueva.... cambiar la cerradura.... Cambiar la cerradura. Qué casualidad. A él también le han robado hace unos días, y ha tenido que cambiar la de su casa. Y ayer justo, después de despedirnos, me ocurre a mi lo mismo.... Pienso que es como... cerrarnos la puerta de nuestras vidas. No lo sé, una tontería pero... entre la canción de volver, y lo de la puerta... parece que se aleja definitivamente de mi.

Hoy ya no he llorado a esta hora. Creo que voy a buscarme algo para mantenerme ocupada a estas horas y no pasarlo mal. Cada uno se cuida como puede. Yo tengo que engañar a mi mente buscándola cosas para hacer. Me da pena no contarle en persona lo que pasó ayer, por ejemplo. Me gustaría decirle lo que sentí al ver a mi madre, cómo estaba. Que la vi muy guapa, tan alta y delgada, pero pasándolo mal. Me hubiera gustado ser ese hombre que la consolara. Me gustaría contarle más cosas de ella para que me ayude a ayudarla. Por que sé que él puede. Pero como llevo unos días tan enfadada con la situación, ni siquiera le he podido comentar nada. Él lo entendería. Me conoce a mi, y mi madre es muy parecida...

Y me da rabia que le haya pasado ésto anoche a mi mamá, justo después de la conversación tan importante que mantuvimos el día anterior. Es frustante cuando luchas por hacer lo mejor, y de repente pasan cosas que te hunden. Podréis pensar que sólo ha sido el robo de un bolso, pero conlleva muchas cosas. Los miedos, el trato de la gente, la desilusión, el no tener a alguien a tu lado, el no poder hacer nada...

Le he dado muchos abrazos desde anoche, y hoy me lo ha agradecido "mi nena cómo me cuida y cuánta compañía me hace". Y yo siento que para mi es poco. Que ojalá pudiera hacer aún más por ella. Evitar que sufra. Decidme, ¿se puede construir un mundo mejor para los mayores? No sé, estoy harta de escuchar que yo soy el futuro para los que han de venir. ¿Pero y de los que quedamos quién se ocupa?

Bueno... hoy sigo triste, pero por lo menos no he llorado aún. Estoy demasiado enfadada con el mundo como para llorar. Pero.... me duele el nudo en la garganta...


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Miércoles, 29 de Marzo de 2006 15:40 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 11 comentarios.

27/03/2006

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Odio esta hora del día. No puedo con esta hora. Se me hace eterna. Me recuerda demasiado. No puedo con ella.......... Me parte por la mitad............

Lunes, 27 de Marzo de 2006 14:36 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 6 comentarios.

11/03/2006

11 de Marzo de 2004

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Hoy se cumplen dos años del 11M. Me apetecía contar cómo fue aquel día para mi, y los siguientes, para no olvidarlo.

Recuerdo que estaba durmiendo y sonó el teléfono. Me levanté sobresaltada pensando que me habría quedado dormida y que serían las tantas de la mañana. Pero no, sólo eran las 8:45. Levanté el auricular somnolienta, y un poco asustada, porque era raro recibir una llamada de esa persona a esas horas. Me dijo que si estábamos bien mi hermana y yo, que había habido un atentado en Atocha. Yo no me lo podía creer. Tras colgar, puse la tele y ya no me pude despegar de la pantalla.

Sólo veía imágenes, y cambiaba de canal una y otra vez porque quería enterarme de todo. Empecé a oír el resto de explosivos colocados en El Pozo y la calle Téllez. A los pocos minutos llegó mi hermana del médico, y nos pusimos a hablar. Ella se había enterado de todo porque al ambulatorio estaban llevando gente con heridas leves, y algunas personas que se habían enterado de lo sucedido, lloraban.

Era una situación de total impotencia. Después del primer shock, llamé a mi madre que estaba ya en el trabajo. Siempre recurro a ella aunque sabía que no coge el tren para ir a trabajar (sólo pensar que también podría haber bombas en el metro se me ponía un nudo en la garganta). Nos tranquilizó y nos dijo que se había enterado, pero que estaba todo el mundo bien. Se refería a mi familia, ya que uno de ellos tomaba esa línea y otra hacía transbordo allí. Así que hubo suerte. Mi padre entraba a trabajar más tarde que cuando estallaron los explosivos. Mi prima, aquel día entraba una hora más tarde (¿casualidad?) y mi tío, perdió el tren en el que iba la bomba de El Pozo. Cuando llegó al andén le prohibieron coger el siguiente porque algo había ocurrido. Yo, aunque estaba asustada, estaba tranquila con respecto a mi familia. Sabía, no sé por qué, que todos estábamos bien.

Bueno... toda la mañana estuvimos pegadas al televisor mi hermana y yo. Ni siquiera podía llorar. No podía creer que eso le estuviera pasando a Mi Madrid. Me volvía loca mirando todas las caras por si reconocía a alguien. Hablé con una amiga de inglés, que sabía que vive justo en esa línea de Renfe, pero estaba bien. Ese día, cogió el coche en lugar del tren (........ espeluznante....).

Fue un día de total impotencia, porque no sabía qué hacer, y lo necesitaba. También de admiración, porque como si se tratara de un acuerdo tácito, todo el mundo se puso a la altura de las circunstancias. Todo el mundo se apoyó en todo el mundo. Gente ayudando, los bomberos, la policía, personas que se acercaban a donar sangre... Y el cariño que llegaba de todas partes de España.

A la 13:30 recibo un mensaje de Cabecita Loca. Pensé que sería para decirnos que sabía que estábamos bien, pero no. El texto decía "chicas, no sé si sabéis que ya han nacido los gemelos". Me quedé con una cara de tonta... Fue algo que tampoco esperaba.

Por la tarde fui al hospital (en taxi) con mis primas, y el ambiente era muy muy triste...... También habían llevado a la maternidad a algunas personas del atentado, y se oían muchas historias. Me contó mi tía (la que dio a luz) que cuando llegaron a las 7:45 de la mañana y mientras esperaban a que la atendieran, empezaron a llegar ambulancias. Una chica iba en una camilla. Al salir del ascensor, le dijo al médico que le dolían mucho las piernas. Él levantó la sábana que las cubría, y no vio nada................

Supongo que habréis oído casos como éste. Los días sucesivos, te vas enterando de gente que conoces que podría haber tomado ese tren. A mi un caso que me llamó la atención fue el de dos hermanos amigos de mis primas. Tenían que coger el tren, pero uno de ellos se retrasó, y el pequeño le adelantó. Ese día no viajaban juntos. Cuando el hermano mayor iba a coger el siguiente tren, le anuncian que no lo podía tomar, porque en el anterior había estallado una bomba. Madre mía... imagináos el cuerpo que se le quedaría al chaval. El caso es que milagrosamente, al chico no le pasó nada, porque el explosivo que acabaría con su vida y con la del resto de personas que ocupaban su vagón, no esplotó.

Al día siguiente, viernes, fue la manifestación. Fue lo mínimo que pude hacer, porque yo tenía que hacer algo. ¿Solidaridad? no sé, pero tenía que estar allí. Aquello fue increíble, impresionante. Había muchísima gente, todos unidos por algo común. Nos juntamos todas las razas, todas las edades. Y llovía a cántaros. El cielo estaba negro, lloraba con todos nosotros. Nos valíamos de palabras, esa era toda nuestra lucha. Una de las cosas que más me emocionaron fue un momento de la manifestación, cuando escuché por primera vez eso de "¡no estamos todos, faltan doscientos!". Increíble, fue increíble. Es algo que jamás olvidaré. Me cuesta contarlo, pero dentro de mi tengo mil sensaciones.

Cuando iba a la manifestación, cogí el metro. Era la primera vez que lo hacía después de lo sucedido, y se notaba que todos estábamos temerosos. A pesar de estar totalmente lleno -cada línea abarrotada de gente- había un silencio y unas miradas de unos a otros, que entendíamos completamente qué significaban. Mirábamos todos los bultos y mochilas que había por el suelo, porque nadie nos aseguraba que no fuera a pasar nada más ese día, aprovechando la manifestación...

Llegué a casa empapada de agua. Me había mojado hasta la ropa interior. Pero no me importó.

Creo que ésto ha sido una de las peores cosas que he vivido. No me ha afectado a mi directamente, pero te hace mucho pensar. También tenía que dar gracias, porque a nadie de todo el mundo que conozco, le pasó nada. Gracias porque aquel día había huelga en la universidad, y menos mal...... porque conozco a mucha gente que se vale de ese medio para ir.

Tres días después, elecciones. Y me tocó en la mesa electoral de presidenta. Fue muy triste ver cómo se acercaba una familia a votar, pero su hija no se encontraba entre ellos. Había perdido la vida. Y recuerdo que pensé que seguramente no tendrían ganas de salir de casa ni de ver a nadie. Pero allí estaban, en un intento de dar la cara, y de impedir de alguna manera, que lo del día 11 de marzo de 2004, no se volviera a repetir.

Sábado, 11 de Marzo de 2006 06:36 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 7 comentarios.

24/12/2005

Feliz Navidad

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¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!


Sé que llego con el tiempo justo para escribir la felicitación, pero aquí estoy...

Es curioso, cuando era pequeña el tiempo se me hacía muy largo. Desde el último día de colegio hasta la Nochebuena, pasaban por lo menos unos seis días, pero... no eran más que tres. Sin embargo ahora no tengo tiempo para nada. Un día lo reservas para hacer la cena con los amigos, otro para ir de compras y el último para terminar con los preparativos de la cena.

Ayer pasé una mañana agradable. Lo malo de estar tan ocupada hasta el día de la fiesta, es que no te das cuenta de que ya ha llegado. Todos los días parecen iguales. Así que me fui al centro, para rodearme de Navidad. Empecé por Gran Vía, donde paré a charlar un rato con una amigo. Después, con mi música, fui andando hasta Cibeles. Y me encantaba la sensación de estar rodeada de gente, pero yo en mi mundo.

En el Paseo de Recoletos ponen unos puestos artesanales todos los años. Y a mi me encanta todo. ¡Lo quiero todo! Compré varias cosas, entre ellas un anillo precioso que le voy a regalar a mi hermana esta tarde. Me gusta tanto que me encantaría quedármelo. Descubrí también dos tiendas de juegos antiguas, esas que son de madera y lo que venden son casi reliquias. Vi un parchís que tenían mis primos cuando éramos pequeños, era de los pitufos y me transporté a aquellos días sin querer. Vi mil puzzles, pero justo el que yo quería, ya no lo vendían... El dependiente, era un señor que adoraba su trabajo. Esas cosas se notan. Entré y le pedí que me enseñara algún juego, y nos pusimos los dos manos a la obra. Fue divertido, y me hizo reír.

Pero bueno, yo venía aquí a felicitaros a todos las fiestas. Espero que lo paséis bien y que disfrutéis. Haced que los demás se sientan a gusto en vuestra compañía. Pensad en las personas que os gustaría tener a vuestro lado en ese momento y que no están, porque así las sentiréis más cerca, pero no dejéis que os ponga triste el recuerdo. Compartidlo con los demás si es necesario. Brindad en la distancia por los amigos nuevos y pensad en los que aún quedan por venir. Y no os olvidéis de que todos somos únicos, especiales, y que probablemente alguien añore nuestra compañía este día.

Un abrazo sincero.
Sábado, 24 de Diciembre de 2005 13:29 ;?> Hay 7 comentarios.

28/09/2005

Pensando para conciliar el sueño...

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Anoche escribí esto sobre las 3 de la mañana. Me hubiera gustado colgarlo, pero blogia no me dejaba. Lo hago ahora.

Llevo unos días que estoy bien, más animada. Después de esos propósitos y ganas de cambios... voy mucho mejor, en serio.

Pero ahora... no puedo dormir. Mi sino, lo de toda la vida.

Me he puesto a leer viejos emails que me ha mandado Ojos Tristes. No sé a qué venía el hacer eso con lo bien que estaba yo, porque sé de sobra que siempre que leo o pienso en ciertas cosas, me pongo tristona...

Cuando era pequeña y no podía dormir, llamaba a mi madre llorando, y ella me calmaba. Me decía que si quería un muñeco, pero yo lo rechazaba, me agobiaba dormir con ellos. Después de haber leído, me quedaban pocas cosas por hacer para intentar conciliar el sueño, y me decía que pensara en cosas bonitas, o cuando nos íbamos a la playa y jugábamos con los primos...

Eso he hecho ahora, pensar en la playa para evitar que él vuelva a aparecer. Justamente en este verano que aún está cerca. Me acuerdo de uno de los días especialmente, cuando Cabecita loca y yo esperábamos a que mi hermana y mi madre terminaran de comprar. Nos pusimos a charlar sobre la película de “El príncipe de las mareas”, que es una de mis favoritas y esa noche la emitían otra vez por televisión. Ella, que es tan expresiva como yo, me contaba emocionada alguna de sus partes, como cuando los protagonistas bailan abrazados... las palabras de Lowestein, Lowestein... y yo añadí esos momentos en la mecedora, o cuando a ella le basta una imagen para saber que algo anda mal.

Esta película, como casi todas las que me gustan, me recuerdan a él. No sé por qué, pero así es. En ese momento, nos quedamos calladas, y empezó a sonar una canción en el dial del local que me encanta “you belong to me” pero cantada por un hombre. Me pareció una casualidad y le dije “ay mira qué canción, ¡¡me encanta!! ¡¡es que es tan bonita...!! ¿¿la conoces??” y me puse a tararearla. Cabecita loca se rió y me dijo “sí, pero no llores”, vaya, yo no lloraba, pero tal vez la emoción de la película me pilló un poco tonta, y se me humedecieron los ojos...

Otro día, al llegar de un viaje, la luna estaba preciosa. Nunca la había visto igual. Ella estaba también conmigo, y mirándola se puso triste acordándose de un amor... Yo miré, y me quedé un tiempo parada observándola. No sé qué me gustaba más, si la luna llena o el reflejo que dejaba en el mar, y claro... era inevitable que él estuviera en esos momentos en mi mente. Siempre él, él siempre. Pero rápidamente aparté la mirada, no quería que Cabecita loca me notara algo rara, emocionada o pensativa.

Unos días después, me inventé una excusa tonta para ir al ciber y hablar con él. Cuando me despedía después de un tiempo de charla, le comenté si había visto la luna la noche anterior -fue algo para recordar de lo bonita que estaba-. Y me dijo que sí, pero que le resultaba extraño que le preguntara eso, nunca habíamos hablado de la luna. Aquí tomé valor y lancé otra pregunta “¿pensaste en mi?”. Después de un carraspeo... dijo que... sí, que me había paseado por sus pensamientos. Creo que no hubo nadie en el cibercafé que se quedara sin ver mi sonrisilla.... ¡Qué bonito!, una vez más, a pesar de estar tan lejos, nuestros pensamientos habían estado muy próximos.

También me acuerdo, ya en Madrid, que escuchamos Luna y yo una canción en la tele que no habíamos oído nunca. Escuché de principio a fin, estuve atenta a la letra y... volví a emocionarme, decía tanto de mi... Algo así como que siempre, pase lo que pase, le llevaría en su pensamiento. Y de nuevo, al terminar, me volví hacía mi hermana y le dije “¡¡qué bonita!!” y me respondió que no llorara. ¡No lo estaba haciendo! ¿qué pasaba?

Pero la primera vez que me ocurrió algo así fue un día de invierno, en diciembre. Estaba con mi madre mirando regalos de Navidad, y en Fnac vinos un libro sobre enfermedades y su significado. Por aquel entonces, me dolía mucho la espalda, llevaba ya unos meses así, y también tenía dolores en el abdomen. Mi madre leyó en voz alta, pero antes de escucharla ya le estaba diciendo que era una tontería y que no me creería nada de lo que dijera un libro. Pero los dos “males” estaban relacionados con la falta de amor. No sé, todo pasó fugaz por mi mente. Pensé en fracciones de segundo en que tal vez fuese verdad, que me iba haciendo falta tener una persona... yo que soy así... tan cariñosa... romántica... y Ojos Tristes, aunque ya estaba en mi vida, tampoco podía ser... y yo quería que fuera él... Lo deseaba con todas mis fuerzas. Mi madre, que no sabe nada sobre su existencia, me dijo que si estaba bien, que tenía los ojos llorosos –¡qué traicioneros son!-. Y medio en broma medio en serio, me preguntó que si sentía alguna falta en ese terreno, pero más bien se refería al cariño en general. Le contesté que no, que estaba muy contenta y que me sentía querida. Pero sé que fui una cobarde, porque sabía que si le explicaba que la falta era debida a otro tipo de amor, hubiera bastado un simple comentario... leve... para empezar a contarle todas las cosas que me encantan de él. Si es que es...

Y aunque un poco cansada, aún sigo sin sueño. Pero jolín conmigo, sí que me he puesto a recordar estas cosillas que no debía, con lo bien que estaba yo... Bueno, sigo bien, pero... no sé, me da penilla y lo cuento aquí por desahogarme un poco.

Un amigo me dijo un día que, si no podía olvidarle, que luchara por él, que era la otra opción. Me sonó a chino, yo nunca he luchado por casi nada –quitando los estudios- y me di cuenta de que no sabía luchar. Me dediqué a estar, simplemente a estar. Porque eso está muy claro... no sabemos si algo va a pasar o no, pero lo que sí es seguro es que para que ocurran las cosas, hay que estar. Yo sólo he hecho eso durante todo este tiempo.

El otro día me dice Corazón de León que él no es como yo, que no cree en la media naranja, ni que exista un solo alguien para otro alguien. Que no hay una sola persona para cada uno, sino que hay varias. Bueno... no sé si le alegrará saber que seguimos de acuerdo, porque yo tampoco lo creo. Debe haber muchas más personas afines a nosotros. Pero más bien... me conviene pensar eso, porque de no ser así, significaría, que yo he perdido a mi persona...

Me voy a la cama. Es tarde.
Miércoles, 28 de Septiembre de 2005 10:35 ;?> Hay 10 comentarios.

17/09/2005

Su cara oculta...

Su cara oculta......jpg
En febrero, después de exámenes, me fui a ver a Corazón de león. Estaba agotada por muchas cosas. No me había ido bien en los estudios, tenía dolores de espalda que venían desde el verano y encima ya estaba terriblemente enamorada de Ojos Tristes.

El año anterior tampoco pasaba por mis mejores momentos. Lo había dejado con Sam y aunque fui yo quien había tomado la decisión, sentía ese mismo vacío que pudo sentir él. El caso es que quise desconectar, y las cosas que hicimos, que pasaron y que surgieron, me hicieron mucho bien, y siempre recordamos esa semana como algo especial. Por eso en febrero quise hacer lo mismo, pero... no fue todo como esperaba.

Cuando llegué a Alicante, su casa estaba invadida, no vivía solo. Soy una persona abierta y no me importa que me presenten a gente nueva, me sé desenvolver, lo que pasa es que... cuando no se está muy bien anímicamente, tus ganas son menos. Te apetece estar con los de siempre, y tal vez, llorar un poquito sobre su hombro. Pero bueno, no pasó nada.

Después de comer, Corazón de león anunció a sus amigas que él y yo nos iríamos a tomar un café. No sé, no me resultó extraño. Pensé que como hacía tiempo que no nos veíamos, quizá lo dijera para tener un poco de intimidad, para contarnos nuestras cosas. Pero sí me mosqueó el misterio, la complicidad en la cara de todos, como si me tuviera algo que contar...

Nos fuimos a una de sus cafeterías favoritas. Yo me introduje hasta el fondo, donde había un patio con mesas redondas y una fuente en el centro. Me resultó muy acogedor, con luz tenue... y solos. Invitaba a contar secretos.

Tenía frío, no había nada de calefacción, y Corazón de león me dejó su sudadera. Me encantó la sensación de sentirme pequeña abrazada por ese jersey... Así... empezamos a hablar. Fui yo quien le dijo que me había enamorado y que no podía ser. Él, como siempre, me escuchaba y me miraba a la cara, con esa expresión tan suya de mezcla de comprensión y cariño. Su cabeza ladeada y asintiendo de vez en cuando en los momentos adecuados.

Ese mismo frío... la sinceridad... le hicieron recordar un día de diciembre, cuando habló con Cabecita loca. También fue día de confesiones. Y así, me empezó a contar algunos momentos que le habían marcado en su vida. El comienzo de la carrera... la soledad del último año... y dejó para el final, lo más importante:

- ¿Sabes? yo también he estado enamorado.
- ¿Ah sí? no me habías dicho nada nunca.
- Sí, de mi mejor amigo.
- ¿¿¿???
- kami, soy gay.

Me dejó helada. No supe reaccionar. No sabía qué decir. Balbuceé cosas como “A ver... ¿en serio?¿estás seguro?”. Y me dijo que sí. Fue un shock, de verdad. No lo esperaba. De él no. Le pregunté que qué pasaba con las chicas, sus amigas... las que él decía que le gustaban. Y me respondió que todo había sido idílico, como si la sensación de sentirse compenetrado, a gusto y entendido por ellas fuese igual que lo que debía ser el amor.

Yo entendía, claro que podía entender eso, pero... mentalmente hacía balance de toda nuestra vida juntos. Nunca noté nada. Sí que es una persona quizá diferente para ser un chico, pero...

En ese momento, me pidió que dijese... que hiciese algo, me había quedado muy callada, pensativa. Le miré interrogante preguntándole el qué. Él dijo que... por lo menos un abrazo... ¡Claro que se lo di! Me levanté y estuve mucho tiempo abrazada a él. No sé qué pensó, pero por mi mente sobre todo había confusión. Me alegraba de que él se sintiera bien consigo mismo. Con lo importante que es para mi el amor, quiero que él lo viva, sea con un hombre o con una mujer, quiero que lo viva y lo sienta. Pero también chocaba con todo lo que podría sufrir con las personas de su alrededor. Y con la familia.
No le abracé antes de que me lo pidiera, pero lo pensé. Si lo hacía él podía creer que era por pena, cuando en realidad, no pasa nada...

El abrazo podía haber durado más, pero como es poco cariñoso, rompió pronto el hechizo “hale kami, ya” jajajaja, ¡para matarle! No deja que una sea cariñosa...

Cuando llegamos a su casa, claro, sus amigas sabían qué me iba a decir en ese café. No sé, me dolió un poco no haber sido la primera en enterarme y también que todo el mundo supiera que lo acababa de hacer. Me sentí un poco observada, estudiaban mi reacción. Para colmo, entre ellos, que lo sabían desde hacía meses, ya era algo natural, pero para mi no. Ya hablaban del tipo de gustos en chicos, se bromeaba con su tendencia y a mi... uff, se me hizo duro, no lo voy a negar.

Mentiría si no confieso que pensé que se había equivocado. Por las cosas que le han tocado vivir, creía que... todo eso era una forma de llamar la atención y sentirse protagonista. No sé...

Sin embargo, todo cambió por la noche. Llegamos al piso después de haber visto una película en casa de unos amigos. Estábamos él, Helen y yo. No sabéis cuánto agradecí la discreción de ella. Nos dejó hablar y poder ser, como siempre, sinceros aún en su presencia. Lo necesitaba. Corazón de león empezó a contarme más y yo... parece que empecé a entenderle. Me enseñó fotos de un chico con el que estuvo, y aquí, me tuve que reír, porque pude comprobar por las pintas del chico que en verdad era gay jajajajajaja (no me mates, ¡¡que tú mismo te reíste!!). Me contó un relato muy bonito sobre Barcelona –no sé si me dejará contarlo a mi o querrá hacerlo él- y bueno... me hice más a la idea.

Cuando nos metimos en la cama, ya solos, en su habitación para dormir, dijimos las últimas palabras del día con la luz apagada, y sin mirarnos a los ojos –es cuando salen más veloces y directamente del corazón-.

- Él (su él)... un día subió a casa con un regalo. Había bajado a comprar y se acordó de mí y me trajo un detalle. Lo tuve guardado durante mucho tiempo.
- Jo Corazón de león... qué bonito... (aquí comprendí que de verdad había estado enamorado. Se nota, esas cosas se notan... en el tono de la voz, en el tiempo que se toma para decir cada frase... en la esencia melancólica que lo envuelve todo. Yo, por supuesto, no me creí que se hubiese desecho de él).
- ¿Sabes kamala?
- Dime Corazón.
- Me da pena que no pueda ser. Que tú, Cabecita loca y yo, no podamos estar con esas personas.
- Ya...
- A ella se la ve tan enamorada, que parece que el amor sea posible, que realmente exista.
- Sí... yo pienso lo mismo.
- kami, olvídate de él. Yo quiero que seas feliz, no quiero que sufras.
- Lo sé, pero... cómo cuesta.
- Lo sé...

Era tarde, y tras esa conversación, nos entregamos al sueño.

Cuando regresé a Madrid, se lo conté a Ojos Tristes. Él, medio me regañó, porque yo le hablé de mis dudas, mi primera reacción de negarlo todo... y me dijo que cada cual era libre de sentir lo que quisiera. Yo eso lo entendía, pero cuando se trata de alguien cercano, del que nunca lo hubieras imaginado... creo que se necesita tiempo para empezar a creértelo.

No volvimos a sacar el tema pero en mi regalo de cumpleaños, en esa especie de carta que me hizo, sí que escribió un comentario. Dijo que... le había sorprendido mi reacción, el tiempo que me tomé para reflexionar... para dejar desnudos mis miedos, el susto del principio... y que empecé a despojarme de todo eso para llegar al final, a la esencia, entendiendo que la tendencia íntima de cada ser humano, es muy suya y que nadie, nadie.... debe ni puede intervenir en esos sentimientos.

A mí sí que me sorprendió que él se diera cuenta de todo eso. Que sea capaz de saber qué estoy pensando, aún sin decir nada... sólo, por mi manera de hablar en los días sucesivos... Además de dejarme sin palabras, me da aún más pena saber que perderé a una persona así, que me conoce tan bien y con esa disposición que tiene siempre para escucharme, para hacerme mejor, para que sea feliz y su preocupación por mi... Bueno, yo no le dejo escapar, he hecho lo que estaba en mi mano...

Mi niño Corazón de león es alguien que me ancla al mundo. Es... no sé... saber que podré contar con él, que no me fallará y que estará en mi vida para siempre. Me alegro de que el amor nunca pueda romper nuestra amistad porque nos empecemos a ver con otros ojos. Entre nosotros, no puede haber otra forma de mirarnos (y ahora menos que antes).
Qué bien que sea así, porque le necesito en mi vida. Os encantaría conocerle. ¿Sabéis? Su risa es mágica. Cicatriza heridas.

Un beso, no me odiéis por hablar tanto.
Sábado, 17 de Septiembre de 2005 21:31 ;?> Hay 16 comentarios.

10/09/2005

Un sentimiento

Llevo tiempo sin escribir, pero la vida no se ha quedado en el día 3.

Cuando os contaba que... de mayores nos pasan cosas en las que nos toca “estar”, os tengo que confesar, que pensaba en la muerte.

Me cuesta escribir sobre esto. A cada frase, me paro unos segundos a pensar y a borrar.

Me parece muy curioso el que estemos algunos de nosotros dándole vueltas a lo mismo en la cabeza. El tema ha pasado en pocos días por el blog de Ezne, de NiCo y en el de Su. También por mi vida.

Hace un par de semanas, fui al hospital para ver a mi abuela. Está mayor, y le costaba mucho respirar. Fue una sensación extraña y pensé miles de cosas durante el tiempo en el que estuve en esa habitación. Pensaba... en lo corta que es la vida, en lo joven que soy y en la suerte que tengo. Y no me doy cuenta. Me paso el día quejándome y sintiéndome mal por no conseguir lo que quiero.

Me dio pánico verla tumbada en la cama, sin ganas de mirarnos, sólo deseando morir.

No sé qué mal ha hecho mi abuela para estar viviendo los últimos días de su vida de esta manera. No quiero pensar que se debe a algo.

De mi alrededor, sólo han muerto dos personas. Y aunque es triste, lo entiendo.

Creo que la muerte de Niña tranquila, me tocó mucho. He hablado poco de ello, pero es algo que tengo dentro y salta de manera permanente en muchas ocasiones. Se suicidó con 18 años. Sólo conozco detalles de lo que se le pudo pasar por la cabeza para hacer eso, pero ninguno estamos seguros de nada, sólo ella lo sabe.

A veces parece que me avisan de que un momento se va a convertir en importante. Recuerdo la última vez que la vi. Salía de un examen y yo estaba en el pasillo del instituto esperando probablemente a alguien, no lo sé. El caso es que ella se paró delante de su clase y pensé en acercarme a preguntarle qué tal le había salido, pero estaba muy triste, no era buena idea, no le habría ido bien. Llevaba un pantalón claro, una camisa roja y una coleta. Bueno... no... esta no fue la última vez que la vi...

Un día en clase, nos sentaron juntas y no paraba de hacerme preguntas sobre lo que el profesor explicaba. Nunca me ha gustado que me hablen en clase, estoy atenta, pero aquel día, no sé de donde saqué paciencia y le iba contando todo lo que no entendía, hasta que el profesor me regañó. Me acuerdo que me sentó fatal que me llamara la atención de esa manera, se puso muy borde, pero ella me pidió perdón, y no tuve corazón para enfadarme con ella. Y menos mal, porque ahora me sentiría fatal al pensar que fue la última vez que hablamos.

Cuando llegué a casa, mi hermana me dijo que me había llamado Angie porque alguien se había suicidado. No me lo podía creer -como dice Su-. No te lo crees. Cuando eres tan joven, piensas que eso sólo pasa cuando alguien es muy mayor, pero con toda la vida por delante, que ocurran estas cosas no tiene lógica.

No voy a contar qué sucedió, porque fue horrible. Sin palabras. Lo tenía todo medido y no flaqueó en ningún momento. Siempre he pensado, que ojalá alguien hubiera hablado con ella para que canalizara toda la fuerza que demostró en hacer lo que hizo, en intentar arreglar las cosas que no le gustaban de su vida. Me impresionó su valentía frente a la muerte, y sus pocas ganas de saber qué pasará en el mañana, cuando ese año odioso para ella, hubiera quedado bien lejos.

Me acuerdo perfectamente de aquel día gris. Parecía que todo sucedía a cámara lenta. Quedar con mis amigos para ir al cementerio... llegar allí... ver a su familia... y a todo el mundo destrozado...

Pensaba en todo y en todos. Los profesores lloraban. Sus hermanas intentaban aguantar lo que llevaban por dentro. Su padre parecía loco hablando con ella. Y su madre, era una maraña de pelos revueltos, mojados por las lágrimas... caída en cualquier asiento y con la desgarradora frase constante que no paraba de repetir una y otra vez entre sollozos... Sólo decía su nombre.

Ese día es mío, forma parte de mi recuerdo y tambaleó la seguridad mentirosa que es el creer que por ser joven, la muerte no toca.

He dicho que pensaba en todos. También en los sepultureros, que hacen eso cada día. Encierran un cuerpo sin vida. Espero que el día a día no les vuelva tan insensibles como para que no les afecte el malestar del resto de personas que están ahí viendo cómo hacen, lo que no soportan ver.

No me quiero quedar con su imagen de aquel día. Hacía honor a su nombre de Niña tranquila. Su aspecto transmitía paz. Pero yo, sin saberlo, había congelado hacía tiempo un momento para recordarla siempre. Fue un día de primavera, éramos más pequeñas y... nos vimos paseando por El Retiro. Sólo nos dijimos hola, y nos sonreímos. Pero ahora, cada vez que paso por allí, siempre miro y retengo unos segundos su imagen en mi cabeza. Y pienso en su voz, para no olvidarla nunca.

No sé cómo al final me he puesto a contar esto. Sólo pensaba dar muchos ánimos a Su, ya que sus dos últimos posts han sido los que han despertado estos recuerdos. Que como he dicho no están dormidos, que siguen presentes en mi.

Creo que empezar hablando de mi abuela, y de aquel día en el hospital, era un pequeño truco que ha usado mi mente, para en realidad hablar de ella. Necesitaba poner en orden sus recuerdos.

Hace unos días, una amiga me llamó para contarme que había muerto una amiga suya. Con 24 años. Y pienso en lo injusta que es la vida, que se la da a quien no la quiere, como a mi abuela, y se la niega, a quien la vive en plenitud.

El post de hoy se podría llamar sentimientos, porque lo he escrito como son ellos. Son tristeza, son ternura, amor y odio. Un desorden y una mezcla de todo. Un sentimiento, es lo que llevamos dentro. Y yo esta vez, he dejado salir, a uno de ellos.
Sábado, 10 de Septiembre de 2005 01:09 ;?> Hay 13 comentarios.

03/08/2005

Inventario de las cosas que me gustan

burrito triste.jpg
Me gusta... compartir un paraguas, reírme sin saber porqué, ver los sobrecitos de mi messenger, recibir emails, que sepan qué estoy pensando, cantar, los trenes, las despedidas, los relojes, las risas de los niños, las manos, leer, Lucía Etxebarría, pasear, mis ojos llorosos, el olor a gel de baño, la gente educada, los hombres sentimentales, y los nostálgicos, los románticos, y los de ojos tristes. Las mujeres con carácter, mi madre, mi nombre, observar, retroceder en mi camino sólo por olor la flor de un árbol, leer inspiraciones en voz alta, hablar, pasar de las lágrimas a las risas, llegar a un País, Rainbow, las galletas, pararme a pensar, sonreír al recordar, que mis ojos brillen, ser expresiva al hablar. Estar muy cansada y reírme sin parar. Me gustan todas las risas que no suenan a falsedad. Me gusta esa foto. Mirar a los ojos de la gente cuando les da el sol de frente, ver filtrarse los rayos bajo el mar, que me piquen los ojos y la sal me tense la cara y me cubra las pestañas. La bondad de la gente mayor, las miradas perdidas, las noches de verano, que jueguen conmigo en el mar. Me encantan las personas que saben que todo lo que hago tiene un motivo, y aquellas que se preocupan por encontrarlo. Luna. Los gruñones de buen corazón, que me acaricien la cara cuando lloro, las conversaciones hasta las cinco de la madrugada sin ganas de irme... Los planetas, las estrellas, la luna y el sol. Decir mi poesía favorita en castellano y gallego, aprenderme cosas de memoria. Todas las miradas. Poner el posesivo “mi” cuando alguien me gusta. Que me cuenten cuentos e historias de amor. Los hombres inteligentes, los tontos de buen corazón, los que van de bobos pero que en realidad son muy listos, los libros, la gente que hace lo que quiere sin pensar en el qué dirán, los ingleses, los pelirrojos, la música del comienzo de las películas, conocer la letra de los demás, que me acaricien la nuca, acariciar la de la otra persona. Tener un importante. La gente natural y la gente sin complejos, los que son feos y se adoran igualmente, las mujeres con sentido del humor, cantar a pleno pulmón, al oído bajito, a dos voces. Que una voz me llegue. Me gusta gustar. Que cumplan las promesas, la gente que pide perdón cuando se equivoca. Acostarme tarde haciendo nada, o leyendo, o hablando, o escribiendo. Escuchar, que me escuchen, sentir que el mar me abraza, notar que el sol me quema, que me digan que me quieren y que me echen de menos cuando no estoy, la gente sin pelos en la lengua, los chicos que me dan caprichos, las tonterías de los adolescentes, las personas que lo hacen todo por amor, estar concentrada, reír mientras abrazo a una persona que hace tiempo que no veo, inspirarme, que me inspiren. Los besos me gustan de todas las clases, en los labios, en el cuello, en la frente, en la cara, en sueños... Recordar, que me recuerden, tropezar con mi mirada en un escaparate y ver que estoy sonriendo, la sopa ardiendo, aprender, la sangría, que los mayores me cuenten la historia de su vida, los blogeros, viajar, ver fotos antiguas, las fotos en blanco y negro, su foto. Las manifestaciones de amor, soñar despierta, la gente profunda, la química en general y la química que siento con alguien en particular, guardar recuerdos de mis historias de amor, dar de comer pipas a las palomas, las palabras amables dichas sin interés. Mis caricias favoritas, esas en las que me calma con besos y me retira suavemente, peinándome, el pelo de la cara para ver bien mis ojos. Que me abracen por la espalda, las personas entrañables, mi rebeldía, ser muy caprichosa, cabezota y encantadora... El olor a tierra mojada, Madrid, Madrid, y sus calles, y sus gentes, mis amigos. Alicante, estar sola, las confesiones. Lo que no se quiere decir pero que ya se está diciendo. Sus “no me pasa nada” cargados de total sinceridad y sentimientos. Y llenos de verdades y palabras salidas del alma. Las personas cariñosas, la complicidad del silencio, las miradas que me dicen todo, el orden, el despiste, los cumpleaños. Que me enamoren y enamorarme. Que sea recíproco. Que confunda un te quiero con un te amo y que no se preocupe por deshacer el malentendido. Me gusta que esté en mi vida.
Miércoles, 03 de Agosto de 2005 01:16 ;?> Hay 17 comentarios.

14/07/2005

De vacaciones

Bueno hoy es el último día de julio que escribiré aquí, me marcho de vacaciones. Ay qué ganitas tengo…

Esta mañana he amanecido agitada, tengo muchísimas cosas que hacer. Ayer me acosté tarde despidiéndome de unos amigos y me ha tocado madrugar para traer unos papeles a la universidad –uy qué raro yo contando mi día, ¿no?-. Después comeré fuera (más despedidas) y luego toca maleta y los besos a la familia.

No quería irme sin daros las gracias por vuestras palabras. Os habéis metido en muy poco tiempo en mi vida, y os tengo presentes, por eso sé que os echaré de menos. Pero no me voy a poner triste, vuelvo enseguida y necesito recuperar fuerzas. A ver si el sol del mediterráneo se me pega algo y lo recupero para mi vida…

De Ojos tristes no sé si me podré despedir como realmente me gustaría. Al final no hemos dejado de hablar desde el día ese que en el que os hablé de él por primera vez. El mes y medio viene ahora, en cuanto yo me marche. Sólo pensar que a la vuelta no habrá nada, me asaltan muchísimas cosas a la cabeza, empezando por decirle que lo olvide todo, que espero verle de nuevo, que no me haga caso y que estaré para él como siempre. Pero no sé si es lo mejor. A ver qué me sucede, qué cambia en mí durante este verano. Estoy muy cansada de todo…

El otro día nos despedimos así:
Te quiero mucho kamala.
Yo a ti te quiero más.
No digas eso, di que tal vez, de otra manera.
¿Tal vez?
Ese tal vez, tiene sentido… pero bueno… me tengo que ir…
…………….. (aquí, preferí callarme).

Qué tristes son las despedidas. Por lo general me suelen gustar, porque nos ponemos más cariñosos… Pero hoy, la que he tenido con Ojos tristes… no me ha gustado nada… Hemos estado hablando de cosas… un poco banales. No espero que cada conversación sea la mejor de mi vida, pero… no sé, era quizá la última y… bueno, puede que él lo haya hecho aposta (a propósito) y haya querido sacar un tema neutro que no nos recuerde que no nos veremos en mucho tiempo. Un día le dije que me asombraban los chicos que aún en la distancia no eran capaces de olvidar ningún detalle y que a mi me costaba mucho retener las cosas, y que con el tiempo, los sentimientos se diluían... Él me dijo que eso podía ocurrir, pero que él, se quedaba con todo, sobre todo cuando la relación había sido tan intensa como la nuestra, de complicidades, risas, comentarios... Ahora yo… me tengo que callar, porque me llevo todo de él. (Me encanta llamarle él, esa palabrita cobra significado completo a su lado).

Decía que no me ha gustado la despedida porque no sé qué pasará después de este tiempo, y porque sé que te le voy a echar terriblemente de menos… Ay si le conocierais, estarías todas loquitas por él.

Estoy tontísima, lo sé, y este post no tiene nada que ver con lo que tenía pensado escribir esta mañana ni ayer ni antes de ayer cuando sabía que tenía que deciros adiós… pero es lo que me ha salido, y fiel a mi forma de escribir, colgaré el post. Parece que no estoy contenta con la idea de marcharme, pero no es cierto, tengo ganas de desconectar, pensar con claridad, dejar que el mar me abrace y me congele por fuera hasta que llegue a lo que me quema por dentro. Pero si ahora me preguntáis que qué es lo que más me gustaría, os contesto que ojalá me fuera con él. Pero aunque sea a un parque… es que no me importaría, en serio… (Ay madre… ¡estoy fatal!).

Ahora escuchadme, que ya me callo… seguid escribiendo, que ya me pondré al día con vuestros blogs. Sed felices, aprovechad el tiempo, sonreíd, poneos morenitos, reíros de vosotros mismos, echadme de menos jeje, y no lloréis a no ser que sea de alegría.
Cuidaos mucho. Un beso.
Jueves, 14 de Julio de 2005 01:17 ;?> Hay 18 comentarios.

30/06/2005

Nada

tristeza3.jpgHoy tenía mil cosas que contar, pero al final no diré ninguna.

Han acabado las clases. Creía que este día no llegaba nunca. Aún me queda exponer un trabajo el jueves que viene, pero por ahora no me preocupa. Aunque me gustaría no tener que acordarme de la facultad hasta septiembre... qué le voy a hacer...

No me apetece hacer nada de nada. Me quedaría en casa todo el día tumbada en la cama y dormir. O simplemente estar tranquila y ver cómo cada vez respiro más despacio.

Necesito encontrar algo que reconduzca mi vida. Estoy perdida. Estoy cansada de todo.

Me encantaría estar sola en casa. O tener algún sitio en el que refugiarme. No tener que fingir que nada me pasa. Retiro lo dicho, pasarme no me pasa nada, es justamente por eso por lo que estoy así.

Quiero un cambio, pero no sé de qué tipo. De momento me voy a la cama, ya lo pensaré otro día.

Un beso... prometo no estar tan decaída mañana.
Jueves, 30 de Junio de 2005 01:07 ;?> Hay 12 comentarios.

26/06/2005

Os voy a contar algo...

corazon.jpgAyer escribí una especie de carta de algo que... me estaba ahogando y quería contároslo. Nunca os he hablado de él, creo que ahora es un buen momento. Le llamo “Ojos tristes”. He pensado en ponerle nombre, porque no quiero que le confundáis con Sam. No tiene nada que ver con él, pero nada.

Hoy he estado hablando con mi mejor amigo. Debíamos aclarar algo, y era por qué nos gusta tanto estar juntos. No hemos llegado a ninguna conclusión, simplemente nos lo pasamos bien, nos reímos, compartimos mil y una historias, pensamientos, cambiamos valores, nos contamos sueños y dejamos que la complicidad, no se detenga.

Ha sido fruto del día a día, de escucharnos mutuamente, de intentar comprendernos, de dar nuestro tiempo para descubrir qué es lo que pasaba entre nosotros. Y así ha sido cómo ha crecido la confianza y un algo inexplicable...

Hoy... me he tenido que despedir de mi mejor amigo. No debo hablar más con él, porque mis sentimientos han cambiado, y creo que desde hace mucho tiempo. No he sabido, ni he querido frenar nada. Era tan bonito soñar con él...

De todo lo que hemos hablado hoy, lo que más me ha gustado ha sido su definición de “estar enamorado”. Y lo que menos, la siguiente frase a eso.

He estado el resto de la tarde con un nudo en la garganta. Tenía que tomar aire con frecuencia para que no se escaparan las lágrimas. Pensaba encima que estaría por ahí pasándoselo bien, y me dolía. Y no quiero que me duela nada. Yo no soy así, siempre estoy alegre y contenta y sé que a él no le gustaría verme triste, por eso tengo que alejarme. Pero qué difícil es...

No quiero seguir hablando porque ahora estoy algo apagada, pero creo que de algún modo os merecéis una explicación de porqué estoy así de vez en cuando, porqué hago esos comentarios en vuestros blogs, y porqué escribo cómo escribo, sobre el tema de olvidar... sobre dar sin recibir... En esto último... no me puedo quejar... él me ha dado siempre mucho, lo que pasa es que para mí ha llegado un momento en que quiero más, y ese más es imposible que me lo dé.

Dejo de hablar ya porque creo que es lo mejor, y releo el post y sé que podría haber escrito de otra manera, dejar por hoy que el teclado lo aporrease mi corazón, y contaros todo lo que me hace sentir, todo lo genial que es, qué tiene que me enamora, por qué me hace reír, por qué es la única persona que es diferente y... Pero no, no diré nada de eso.

Creo que ahora es buen tiempo para recuperarme. Empiezan las vacaciones y no nos veremos. Un poco de tiempo y tierra de por medio, difuminarán mis sentimientos.

La imagen es porque... bueno, he ido con mi corazón en las manos y yo... tan contenta de entregárselo...

Un beso, gracias por escuchar.

Lo mejor que te puede pasar en la vida,
es que ames y seas correspondido.
Domingo, 26 de Junio de 2005 01:10 ;?> Hay 16 comentarios.

22/06/2005

Insomnio

insomnio.jpgNo puedo dormir y hace un calor horrible. Quiero que pase ya el verano porque no creo que aguante tres meses con este tiempo. Además, ni pensar en todo lo que tendré que estudiar bajo el sol abrasador...

No puedo dormir y no sé por qué. Me acuesto pronto para mañana aprovechar y madrugar, pero aunque se me caen los párpados, no logro conciliar el sueño.

“Venga kamala, intenta no pensar en nada”. Y aunque me cuesta, no lo hago. Me pongo música de Ismael Serrano -ya os dije que me había enganchado- pero nada.

Pienso que ojalá fuera invierno y pudiera meterme debajo de las sábanas a llorar. Me gusta sentirme protegida y abrazada por el peso de las mantas. Al segundo, me doy cuenta de que he dicho que quiero llorar. ¿Por qué? ¿Por Sam? No, aunque hoy me he acordado de él, como todos los días, pero no me ha provocado ningún sentimiento fuera de lo normal. ¿Por los estudios? bueno, tal vez un poquito, aunque voy mejor, estoy más concentrada que en el resto del año. ¿Por qué tengo ganas de llorar? ¿Porque no he hablado hoy un ratito con él? no... o eso creo... porque cada vez que venía a mi mente, lo he alejado como he podido.

Pongo la tele. No hay de nada. Sigo con sueño pero no hay rastro de él. Leer no me apetece, porque me toca empezar libro nuevo, y con exámenes no me quiero enganchar.

Hay días en los que me encanta no tener sueño y dedicarme a inventarme historias, pero no es el día. Más que nada, porque no quiero imaginar cosas que no van a pasar, y durante el día, empezar a creérmelas, para después, en cualquier momento, despertar y darme cuenta de que no son nada.

Me gustaría no pensar tanto ni darle tantas vueltas a las cosas. Creo que sería más feliz.

Cuando pasen estos días de exámenes, os pondré al día con mi vida, para que sepáis de lo que hablo, de lo que cojeo. Ahora casi me voy a ir a leer blogs o lo que sea, porque no digo más que tonterías y seguro que mañana me arrepentiré de lo que he escrito.

Un beso a todos, espero que tengáis cerca a vuestra persona preferida. Cuidadla bien.
Miércoles, 22 de Junio de 2005 01:11 ;?> Hay 15 comentarios.

15/06/2005

Nunca le dije por qué es tan especial

Dice que sin saber cómo, soy capaz de entrar por algún hueco dentro de él, y consigo sacar cosas que nunca hubiera pensado contar... Él tiene la capacidad de hacer que piense de otra manera, aunque no quiera. Me hace dudar de mis seguridades, dejando abierta la posibilidad de que me esté equivocando.
Aún así, no trata de imponerme su forma de pensar.

Creo que él también aprende conmigo. Supongo que eso tiene la amistad...

Me doy cuenta de que quiere que sea mejor persona, porque me quiere.

No le dije que me encanta su forma de ver las cosas... aunque eso suponga que yo pierda algo que quiero oír... o tener de él.

Me gusta la manera en el que me razona todo, sin tratar de convencerme, dándome a elegir...

El modo en el que se preocupa por mi... La manera de hacerme reír...

Nunca le dije que adoro observarle y aprender de él.

Noto que lo que le digo no cae en saco roto... siempre lo piensa y presta atención... y me escucha...

Lo que más me gusta de él es que quiere mejorar, seguir aprendiendo. También, el no querer hacer sentir mal a nadie... Elige las palabras adecuadas para no herir, y para que los otros no las reciban como algo duro.

Nunca me ha hecho sentir mal conmigo misma. Es capaz de pedirme perdón si cree que se ha equivocado.

Es muy responsable.

Nunca le he dicho que... es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo
Miércoles, 15 de Junio de 2005 01:08 ;?> Hay 14 comentarios.

11/06/2005

Olvidarme de ti, no puedo

El otro día me chocaron las respuestas que encontré al post de ¿Olvidarme de ti?. Yo soy más bien habladora, e inspirarme lo hago poquito, porque me da vergüenza y nunca encuentro momento para sentarme a escribir. Pero no tenía ni idea de que al leerme me pusierais de protagonista, como si de verdad tuviera esos sentimientos y alguien en la cabeza del que no me puedo separar...

Rafael fue el primero que me contestó, y tengo que decir, que tiene toda la razón. Yo siempre he pensado que soy de esta manera de ser gracias a las personas que han pasado por mi lado. Creo que estamos en continuo cambio, de manera de pensar, de actuar... y también de sentir, pero no sólo en el tema del amor, sino en cada cosa que toca nuestra vida.

Para mi, es IMPOSIBLE olvidar a alguien. Imposible, ya os lo digo desde aquí. Sí que puedo dejar de pensar tanto en una persona como en los primeros momentos, pero entra dentro de nosotros de tal manera que forma parte de nuestros recuerdos, de nuestra vida y es algo de lo que no te puedes desprender.

Bueno, pierdo un poquito el norte cuando me pongo a pensar... Os quería decir que olvidarme de ti es ante todo frustración. El querer y no poder. Si no te puedo tener, ¿por qué tengo que pensar en ti? ¿Por qué si noto que sin ti me apago, te busco en todo momento sabiendo que no voy a encontrarte? No lo sé...

Lo que sí sé es que una persona deja de estar tan presente cuando nosotros decidimos que salga. Yo sé que si tengo a alguien en la cabeza todo el día, lo mejor será que no piense tanto en él, pero lo más difícil es aceptar el “no puede ser” y seguir con tu vida. Y a veces, no apetece dejar de soñar.

La verdad es que el tema me dio mucho que pensar. Mi ex, al que llamaremos a partir de ahora Sam (porque lo de ex, no me gusta), también aparece por mi mente de vez en cuando. Y no os doy la razón en eso que me decíais de que siempre te quedas con lo bueno, porque no sé qué me pasa últimamente que sólo se me agolpan los peores momentos de la relación.

No olvido nada, ni lo bueno ni lo malo, pero creo que estoy en una etapa en que sólo veo lo malo porque es lo que quiero cambiar, lo que no quiero que me vuelva a pasar en mi siguiente relación.

En mi día, no pienso en Sam como antes. Es cierto que las cosas se normalizan, aunque siempre le tenga presente. No hay día que no me acuerde de él, pero ahora sólo es de vez en cuando. Y no me quita el sueño, no tengo ganas de llorar cuando le recuerdo, ni le comparo con las personas que me encuentro.

Su y Marta hablaban de eso que he dicho antes de quedarnos con las cosas positivas, no vivir sufriendo por viejas heridas del pasado. A lo mejor es que necesito aún más tiempo para que cuando piense en él, nada me duela. No lo sé...

No voy a borrar nada de mi vida, porque no puedo. Y también, porque.... a ver... tenéis razón.... si yo lo sé.... no querría sacar a nadie que me haya hecho sentir todo eso. Suena a un amor imposible, y esos dicen que son los mejores, porque se quedan en lo mejor.

¿Sabéis qué? que quiero que me roben el amor. Me ha encantado esa frase. ¡Quiero que me lo roben!, que rompan mi interior como lo hace el vidrio, en mil trocitos. En el amor me vuelvo tan frágil y vulnerable, que si me dejo llevar y me rompo, creo que todo lo que es el amor que no sé qué será, se expande por mi cuerpo. Y os aseguro, que es lo mejor que he sentido nunca.

La chica que escribió ¿olvidarme de ti?, sabe que, a pesar de todo, lo que más le gustaría sería fundirse con él en un abrazo interminablemente fugazzzz....
Sábado, 11 de Junio de 2005 21:59 ;?> Hay 16 comentarios.

23/05/2005

Mi Laurita

Y todas las personas viven,
no en virtud del cuidado que tengan de sí mismas,
sino por el cariño que otras sienten por ellas.


Hoy no tenía pensado escribir, porque la verdad es que estoy muy ocupada. Pero después del día tan asquerosito que he tenido, hace cinco minutos una persona ha conseguido emocionarme.

Nos conocimos por casualidad, y ahora me alegro muchísimo. Ella dice que la ayudé cuando se sentía perdida pero yo no estoy segura de quién ha ayudado a quien...

Es increíble que una persona tan joven, sea tan madura y tenga esa manera de pensar, para mi muy especial y cercana. Tal vez porque sienta que es como yo.

Hoy me ha emocionado, porque sabe que llevo un año que el Sol parece que no quiere salir por mi ventana. Me ha dado ánimos desde la distancia, y me da todo su apoyo y cariño. No sabe lo especiales que se convierten unas palabras en los días “malos”, nos llegan con mucha más fuerza.

Te quiero mucho Lauris, y deposité mi confianza en ti porque sencillamente eres una persona que merece la pena conocer. Seguí... lo que me decía mi intuición...
Lunes, 23 de Mayo de 2005 01:02 ;?> Hay 3 comentarios.

10/05/2005

Él

estrelleta.jpgEs como un niño soñador. A veces me quiere hablar de un tema en concreto pero no lo hace, espera a que yo lo haga. Se calla muchas cosas. Es cabezota y despistado. No cuenta lo que le pasa. Cuando se da cuenta de que ha hablado demasiado, deja de hacerlo. Transmite muchas sensaciones al hablar, las suyas y otras que provoca. No se enfada prácticamente nunca. Me aporta tranquilidad y me calma. Otras me enciende. Tiene un sentido del humor que me fascina. No es claro al hablar. No hace diferencias entre una persona y otra en cuando a la amistad. Trata siempre de agradar. Le encanta aprender. E investigar. Es curioso. Me hace enfadar y lo sabe, y lo peor es que le encanta. No le gusta ser protagonista, pero le gusta gustar. Se adora a sí mismo. Cuando le digo algo tierno o algo que le deja sin palabras... contesta siempre con risas para frenar esa sensación, aunque después lo agradece en serio. Racionaliza todo, aunque se empeñe en vivir de sensaciones. Es risueño pero muy responsable. Y también pasional. Nada visceral, piensa mucho las cosas antes de actuar y de hablar. Eso le hace no ser espontáneo como a él le gustaría. Tiene agarrado de la mano a su niño interior y le cuesta mucho dejarle salir. A su lado me siento escuchada y comprendida. Es lo que más valoro en él. Es muy agradecido. Se cohibe a la hora de decir algunas palabras... bonitas... a veces le asusta lo que no está etiquetado, pero esto no lo quiere hacer. No es del todo sincero, puede decir las cosas sin sentirlas realmente sólo con tal de agradar. Es testarudo si está seguro de lo que dice, aunque eso suponga que la otra persona no escuche de él lo que quiere oir. Cree que la verdad no es única. Le encanta la sensualidad, el arte, la música, la danza... la elegancia. Sensible, capta cosas que a otros se nos escapan. Llora. Le gustan las personas espontáneas y con genio. Pasionales y sinceras. Disfruta de la vida, de todo lo que le rodea. Intenta vivir en armonía. Le encanta escribir. Y escuchar. También conversar. Se preocupa mucho por los demás, hasta que no logra que estén bien, no nos deja en paz. Siempre pide opinión sobre los temas de los que habla. Sabe pedir perdón. Y dice muchas veces “te quiero”. Le encanta leer. Y soñar. Es tan mono... Piensa mucho y tiene una gran imaginación. Le cuesta olvidarse del qué dirán. No tiene mala idea, ni busca las cosas negativas. Si encuentra algo que no le gusta, intenta mirarlo con otros ojos, por si su percepción fuese errónea. Cuando se enfada puede ser cruel. Pero eso quizá es por su orgullo. No quiero que sea nunca cruel... Cuida su aspecto externo, pero a mi me gusta más que se cuide el interno, esas cosas que lee que le llegan, lo que percibe de observar a los demás... Es muy cariñoso. Y observador. Para sus cosas, reservado. Le gustan los juegos de palabras, para él es importante. Explica justo lo que quiere decir con pocas palabras, pero las apropiadas. A veces no quiere decir lo que ya está diciendo... Le gusta saber, conocer a las personas. Le cuestan los cambios. Se enamora de todo lo que le apasiona. Adora meterse conmigo. Aunque cree que es importante decir las cosas muchas veces deja que el momento hable por sí solo. Bastante independiente, le gusta ir a su ritmo, tener tiempo para él. No juzga, ni me juzga, pero da consejos. Tiene buen criterio. A veces me da rabia que sea tan... como es. Tantea el terreno antes de preguntarme, no sabe cómo me lo tomaré, pero es que... no sabe tantas cosas... si él supiera que no pasa nada... que conmigo no pasa nada... Le encantan mis brotes de inocencia. Mi risa. Y todo lo que le hago reir. Romántico a su manera. Sensible y sentimental. Es tan entrañable... Y tan tierno... Y educado. Y feo. Y... ay cómo le quiero yo...
Martes, 10 de Mayo de 2005 21:59 ;?> Hay 6 comentarios.




kamala in Patmos

No me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.

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