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kamala in Patmos

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Odio esta hora del día. No puedo con esta hora. Se me hace eterna. Me recuerda demasiado. No puedo con ella.......... Me parte por la mitad............

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Cosas que diría con solo mirarla

Cosas que diría con solo mirarla

Esta película me ha encantado. Hacía tiempo que no veía una que me gustara tanto. Algunas partes más que otras, claro. Pero me llegaron mucho las lágrimas de Rebecca.
Es un post bastante largo, y en él desvelo el final (aunque no acostumbro). Pero lo quiero recordar.

This is Dr. Keener.

Elaine vive sola con su madre. Como está enferma, los domingos se dedica a cuidarla. Empieza la mañana con una taza de café humeante, y al momento, ella se levanta. La baña, la peina y le da de comer. Arregla el jardín, pero está alerta al sonido del teléfono. Le espera a él. De repente suena, pero es Christine que la avisa de que va a visitarla.

Cuando llega, toma asiento en la mesa redonda. Saca las cartas y una vela de su bolso. Elaine, sin darse cuenta, se siente descubierta por Christine. Con una sola tirada en la mesa, empieza a hablar sobre todos los aspectos de la vida de Elaine. Sobre el fracaso de su matrimonio y de su sentido de culpabilidad. El miedo que siempre ha sentido por que los demás conozcan cómo se siente, y descubran lo débil que es en realidad. Su obsesión por un hombre que no le da lo que quiere.

- Necesito que me diga si voy bien -dice Christine.
- Sí... continue, por favor. A veces... Tengo la sensación de que mi vida va a cambiar.

Y antes de que Elaine pueda articular otra palabra, Christine le desvela, que va a ser así. Que alguien, más joven que ella, aparecerá en su vida.


Fantasics about Rebecca.

Rebecca es una mujer independiente. Vive sola en un apartamento adaptado a todas sus comodidades. Trabaja en un banco. Ella es la directora en un lugar donde impera el número de hombres. Su aspecto es de total seguridad.

Esa mañana, se levanta con buen sabor de boca. Él acaba de recorrer su espalda con sus labios minutos antes de marcharse. Al llegar al trabajo, habla con Walter, su compañero. Se mete en el baño para hacerse un text de embarazo. Da positivo. Pide a Walter que le sustituya, necesita ir al médico.

Algunas veces ha mantenido alguna conversación más personal con Walter. Sabe que está separado y que tiene una hija ciega.

Su ginecóloga le confirma que espera un bebé, pero Rebecca quiere abortar a pesar de la advertencia de su médico. Posiblemente esa es la última oportunidad que tendrá de quedarse embarazada.

- No sabía que tuvieras pareja.
- Llevo tres años con Robert. Otras veces te he hablado de él, pero no te he dicho el nombre. Y no creo que a su mujer le haga mucha gracia descubrir todo esto.

Mientras fuma un cigarro en la calle, cerca del banco, Nancy habla con ella. Es una mendiga de una moralidad superior a la de Rebecca. Poco a poco le hace ver que su vida no va bien, y que debería tomar otro rumbo. Es como si le abriera los ojos bruscamente.

Rebecca va a abortar. Elaine es quien se ocupa de todo. Y al salir del hospital, se derrumba. Es muy triste ver cuando a alguien se le parte el alma. No deja de pensar en su vida. Sabe que se merece otra cosa. Pero le duele tanto dolor.


Someone for Rose.

Rose lleva una vida tranquila. Vive con su hijo Jay en una urbanización. Pasa cada día en su casa cuidando de la flores. Escribe cuentos para niños compaginándolo con su trabajo en la escuela.

Un día llega Albert. Es un nuevo vecino que se muda a la casa de enfrente. Rose se siente atraída por él y comenta con su hijo que tal vez sería buena idea darle la bienvenida. Jay la anima, pero no para de bromear sobre el aspecto de Albert. Es enano.

Un día por la mañana, se encuentra a Albert caminando hacia su casa. Va cargado con la compra y como Rose va en coche, se ofrece a llevarle.

- Perdone, ¿puedo ayudarle? Se acaba de mudar a la casa de enfrente a la mía, no me importaría llevarle...
- ¿Está usted segura de que soy esa persona?

Albert no deja de sorprenderla. Es curioso ver cómo se juzga a las personas por su aspecto físico. ¿Acaso era él alguien difícil de olvidar? En el coche ambos hablan de sus vidas. Él lo dejó todo por unirse a un circo ambulante. Rose pensó que sería el enano gracioso que divierte a los niños. Pero una vez más, le engañó su instinto. Trabajaba de contable.

Como muchas mujeres de su edad, Rose se siente sola. Su hijo le hace compañía, se encarga de cuidarle pero... el amor hacia un hombre, no lo puede sustituir con nada. Y piensa, que tal vez Albert pueda ser... esa persona que tanto espera. Un día se acerca a su casa, pero la puerta, se cierra antes de que pueda entrar. Siente que no es bienvenida.


Good night Lilly, good night Christine.

- Christine, cuéntame cómo nos conocimos.
- Ya lo sabes. Tú estabas allí.
- Sí, pero quiero que me lo cuentes.

Lilly está enferma, y va a morir. Los últimos momentos le gusta vivirlos con su pareja.

Hace poco leí por aquí, un comentario de una película. Trataba el tema de los recuerdos. Cuando la gente moría, antes de pasar al otro estado, había una persona que les hacía una única pregunta, que debían pensar durante tres días. Ésta era: ¿cuál es el mejor recuerdo que conservas de todos los que has vivido?
Cuando vi esta película de la que hablo ahora, me enterneció ver cómo Lilly le pedía a Christine que le contara su recuerdo. Ella había elegido ese de entre todos los vividos.


Love waits for Kathy.

Kathy tiene una hermana ciega. Viven juntas. Ella se llama Carol. Es coqueta y muy guapa. Sale con muchos hombres, pero ninguno termina por convencerla. Da clases a June, una niña también ciega.

Kathy es policía. Han encontrado el cuerpo de una mujer, Carmen, que estudió con ella en el colegio. Se trata de un suicidio. Así que Kathy, decide investigar su muerte. Y Sam, realiza su autopsia.

Carol empieza a salir con un hombre. Su nombre es Walter, el padre de June. Lo pasan bien juntos.

June cuenta a Carol, que su padre sigue enamorado de su madre, y que aunque al principio se ilusiona con las chicas que conoce, siempre termina dejándolas. Le pregunta por su hermana Kathy.

- ¿Tu hermana está casada?
- No, ella está muy liada. Es policía.
- ¿Seguro? tal vez conozca pronto a alguien. Pensará que no puedes valerte por ti misma, por eso te protege tanto.

Carol se queda extrañada. Ese puede ser el motivo por el que su hermana no ha hecho su vida lejos de ella.


El desenlace.

Toc toc toc.
- Rebecca, abre la puerta.
Pero ella no abrió.

Christine, mira sus canarios sola.

Kathy tiene una cita esa noche. Y mientras sale por la puerta de su casa, pone un dedo sobre los labios para que Sam guarde silencio.

Rose escucha unos golpes en su ventana. Y después, aparece un ramo de flores. Cuando se acerca, Albert se levanta y la mira tras el cristal.

Elaine, se toma una copa sola en un bar. Saca un cigarro de su bolso, y mientras busca un mechero para encenderlo, alguien le presta uno. Es Walter. Ella le mira, pensando si será... ese hombre que le cambiará la vida.

Arrepentimiento

Arrepentimiento

A veces, daría marcha atrás para intentar arreglar las cosas. Para evitar que algo pase en mi vida. Detener esa fracción de segundo que dura el impulso del mal genio o de la visceralidad, y emplearla en respirar, o en pensar bien antes de hablar. O para callarme a tiempo, por que ese es uno de mis defectos, que hablo demasiado rápido, y luego me arrepiento.

En muchas ocasiones me he dado cuenta en el mismo momento en el que lo estaba haciendo mal, pero una vez que empiezo, ya no puedo parar de hablar. Y digo cosas que mejor me las hubiera dejado dentro. Porque una vez que salen, es imposible que vuelvan a entrar. E inevitable el daño que causan.

Otra clase de arrepentimiento viene cuando no has actuado como deberías. Y lo peor es cuando eres consciente de que lo estás haciendo mal, y continuas.

Recuerdo que con un amigo, hablaba de este tema del arrepentimiento. Él decía, que no cambiaría nada de su vida, porque no hay que arrepentirse jamás de las cosas que hemos hecho. Yo ahora pienso, que él a lo que se refería era que se había amoldado a esos fallos que cometió. No es que no se arrepienta, porque estoy segura de que si retrocediera, no lo volvería a repetir. Pero lo que no hace es torturarse pensando en lo que podría ser su vida en el caso de que "aquello" no hubiera sucedido.

Yo trato de corregirme. Pero ¿sabéis? cambiar cuesta mucho. Aunque sepamos que es para bien, cuesta. El domingo, sin ir más lejos, me enfadé con alguien porque se había enfadado conmigo sin razón. Y los primeros momentos, me mordía los labios para no saltar y decirle mil cosas. Y también por no llorar. Continué el lunes dándole vueltas muy enfadada, pero a medida que pasaba el día, me di cuenta de que me daba igual. Que la discusión había sido una tontería. No entendía por qué se había puesto así conmigo, pero sabía que no había dejado de quererle por eso. Por la noche, nos sentamos a hablar tranquilamente. No dijo las palabras de "lo siento" o "perdóname", pero tampoco me importó, porque fue suficiente el paso que había dado. Con todo esto quiero decir, que estoy contenta de haberme frenado ese día, porque se ha solucionado hablando, y yo no añadí más leña al fuego.

Pero aún no estoy curada. Hoy ha pasado otra cosilla. Se trataba de un email en el que ya hablaba de más. Menos mal que antes de pulsar enviar, me he puesto a leerlo. Y me he dado cuenta de que no merece la pena...

Historia de un trabajo o el dolor de estómago

Historia de un trabajo o el dolor de estómago

Jo, me duele el estómago. No sé qué he comido que me ha sentado mal. Bueno... voy a hacer un repasito de mi última semana, que ha sido para echarse a temblar.

Todo empieza con un trabajo que teníamos que hacer para la universidad. Ninguno teníamos ganas, pero la profesora lo va a tener en cuenta, y como es un poco agarrada a la hora de poner notas, decidimos hacerlo. Total, la cosa iba a ser cosa de poco, coger información a través de google, ponerlo bonito, hacer una presentación en power point, y se acabó. Ains, qué optimistas somos a veces....

Éramos cuatro en el trabajo. Voy a poner nombres para no liarnos. Pero primero me los tengo que inventar. A ver... Del Marine ya os he hablado. Otro llamado el Chico tranquilo y otra llamada... umm... Alegría porque se ríe mucho y siempre está de buen humor (o casi siempre).

El caso es que al principio sólo lo íbamos a hacer Alegría y yo. Más tarde se apuntaron los chicos, pero para entonces, nosotras ya habíamos sacado casi toda la información. Bueno pues, repartimos el trabajo y aquí fue cuando empezaron a surgir los problemas. Cada uno se encargaba de su parte, pero trabajámos en nuestras respectivas casas. Cuando nos veíamos por messenger o en clase al día siguiente, nos contábamos lo que habíamos hecho y nos enseñábamos cosas nuevas para meter en el trabajo. Con lo cual, había que modificar todo lo que habíamos hecho el día anterior para añadir esas cosillas... También, los chicos tardaron mucho en entregarme su parte, por lo que yo no podía empezar con las conclusiones hasta no haberme leído el trabajo entero.

En fin, que llegó el jueves por la mañana, y aún nos quedaban mil detalles, entre ellos juntar todas las diapositivas en power point, imprimir el trabajo y encuadernarlo, y estudiarnos lo que íbamos a contar en la exposición.

Durante todos estos días, no hemos hecho más que discutir. Y además, de lo lindo. Ahora me arrepiento un poco, pero no por haber discutido, si no por cómo me puse. Con quien más discutí fue con el Marine, que le decía las cosas bastante claritas. Algunos amigos escucharon la discusión que tuvimos por teléfono, y les pareció bien que no me callara, y que ese problema que estábamos teniendo no influyera en nuestra amistad pero... dentro de mi no estaba muy contenta. Era la primera vez que me ponía así con un amigo.

Hubo una segunda discusión, en la que yo empecé tranquilita. Pero es que, cuando se discute con una persona, se le tiene que ir concediendo la palabra de vez en cuando, no se trata de lanzar un monólogo y ya está. Ni tampoco empezar diciendo las palabritas mágicas que encienden mi ira de "kamala, no tienes razón". Eso me pone... uffff.... Ni que la gente no reconozca que se ha equivocado. Ni que digan palabras en mi boca que yo no he dicho. Ni....

Comí a la 13 de la tarde sin hambre. Y como acababa de discutir, estaba nerviosita. Asi que eso ha podido ser lo que me sentó mal. Me sigue doliendo... jo....

Cuando llegó la hora de exponer, ya estábamos los cuatro tan amiguitos. Nos juramos que nos salvaríamos el pellejo en el caso de que la profesora nos preguntara algo que no sabíamos. Vamos, que nos echaríamos una mano en caso de emergencia. Por lo que, cualquiera que nos viera así, habría pensado que todo había ido como la seda durante el tiempo que empleamos en hacer el trabajito.

Al día siguiente llamé al Marine para pedirle perdón. Me dijo que no pasaba nada, que él seguía considerándome su amiga y que prefería que le fuese sincera siempre. Bueno, me quedé más tranquila. Sabía que él no me lo tomaba en cuenta, pero yo quería disculparme.

En Madrid no hace muy buen día, ¿y allí? Toda la semana hemos tenido sol, e incluso he dejado el abrigo en casa para ponerme sólo una chaqueta vaquera. Pero es tener puente, y empezar el mal tiempo. Es que no falla. Pero yo estoy ahora mismo en mi casita tan a gusto. Me voy a poner una peli, y luego como algo. ¿Quién me cuida y me da mimitos? Para una vez que estoy mala....

Un beso.

Te invito a un café

Te invito a un café

Te invito a un café. Venga, no seas así, no pongas esa cara. Considera esta invitación como una disculpa. Sé que llevo mucho tiempo desaparecida, pero no me he olvidado de ti.

Tenía muchas ganas de sentarme a hablar contigo, para que me cuentes todas las novedades de tu vida. Pero de la mía, no querrás saber. La última semana me la he pasado discutiendo con todo el mundo y no he parado por casa.

¿Quieres una galleta con el café? jo, están riquísimas. Yo no podría vivir en Inglaterra, dicen que la comida es muy mala, y como no me gustaría, me pasaría el día comiendo las cookies estas y engordaría un montón. Hablando de engordar, algunos amigos y yo, hemos pensado en ir a patinar al Retiro, para fortalecer piernas y hacer algo de deporte. Suena bien, ¿verdad? Lo malo es que hace años que no patino, y me da vergüenza. Imagínate, yo, tan mayorcita y ayudada por dos personas para no matarme con los patines jajajaja.

¿Qué? ¿que te hable de chicos? uff, ese es el tema tabú, ya sabes. No hay ninguno a la vista, pero tampoco me lo planteo. De los conocidos, no me gusta ninguno, ya los veo como amigos. Algunos tienen novia, y a mi no me apetece volver a pasar por eso. Y sobre los que conozco un día de forma esporádica... sabes lo que pienso, que en un rato, todos somos encantadores y las relaciones empezadas en discotecas, no llegan a buen puerto.

Que sí... que sí. ¿Te digo yo algo de tu vida? Yo no te digo lo que tienes que hacer, así que por favor, no te metas.

Ah bueno, se me olvidaba contarte. El Arquitecto ha vuelto a aparecer en mi vida. Si creyera en el destino, ten por seguro que este chico sería para mi. Me lo he ido encontrando cada cierto tiempo en mi vida. Esta última vez, decidí darle una oportunidad. Pensé en mirarle con otros ojos, los de "posible relación". Pero... no podía. Siempre le consideré mi amigo, nada más. Quedamos una noche, y te prometo que iba con la intención de empezar algo con él. Lo que fuera. Recuerdo que quedamos en la misma estación de tren donde nos habíamos visto por última vez, y pensé que era como cerrar un círculo. Habíamos estado separados un par de años, para volver a encontrarnos, pero esta vez sí, dispuestos a vivir una historia diferente. Pero cuando lo tenía delante, mis nervios afloraron. Ya sabes lo que me molesta ponerme nerviosa delante de los chicos. Pero al cabo de tres o cuatro horas, me dijo que tenía novia. Mira, te seré sincera... ¡pude respirar tranquila! No tenía que plantearme si el chico me gustaba o no, porque ya tenía pareja. Así que empecé a comportarme como la amiga de siempre.

¿Ves? siempre acabamos hablando del amor. Qué tendrá que nos hace cambiar tanto. Es increíble...

Bueno, ya es la hora, nos tenemos que ir. ¿Qué tal si nos tropezamos tú y yo otra vez por aquí mañana? Me animas a empezar el día. Por lo menos me desahogo, y sé que este tiempo, te lo dedico a ti por entero. No hay cosas importantes que hacer ahora, sólo estar contigo. ¿Sí? ¿te apetece? muy bien, entonces, nos vemos mañana.

11 de Marzo de 2004

11 de Marzo de 2004

Hoy se cumplen dos años del 11M. Me apetecía contar cómo fue aquel día para mi, y los siguientes, para no olvidarlo.

Recuerdo que estaba durmiendo y sonó el teléfono. Me levanté sobresaltada pensando que me habría quedado dormida y que serían las tantas de la mañana. Pero no, sólo eran las 8:45. Levanté el auricular somnolienta, y un poco asustada, porque era raro recibir una llamada de esa persona a esas horas. Me dijo que si estábamos bien mi hermana y yo, que había habido un atentado en Atocha. Yo no me lo podía creer. Tras colgar, puse la tele y ya no me pude despegar de la pantalla.

Sólo veía imágenes, y cambiaba de canal una y otra vez porque quería enterarme de todo. Empecé a oír el resto de explosivos colocados en El Pozo y la calle Téllez. A los pocos minutos llegó mi hermana del médico, y nos pusimos a hablar. Ella se había enterado de todo porque al ambulatorio estaban llevando gente con heridas leves, y algunas personas que se habían enterado de lo sucedido, lloraban.

Era una situación de total impotencia. Después del primer shock, llamé a mi madre que estaba ya en el trabajo. Siempre recurro a ella aunque sabía que no coge el tren para ir a trabajar (sólo pensar que también podría haber bombas en el metro se me ponía un nudo en la garganta). Nos tranquilizó y nos dijo que se había enterado, pero que estaba todo el mundo bien. Se refería a mi familia, ya que uno de ellos tomaba esa línea y otra hacía transbordo allí. Así que hubo suerte. Mi padre entraba a trabajar más tarde que cuando estallaron los explosivos. Mi prima, aquel día entraba una hora más tarde (¿casualidad?) y mi tío, perdió el tren en el que iba la bomba de El Pozo. Cuando llegó al andén le prohibieron coger el siguiente porque algo había ocurrido. Yo, aunque estaba asustada, estaba tranquila con respecto a mi familia. Sabía, no sé por qué, que todos estábamos bien.

Bueno... toda la mañana estuvimos pegadas al televisor mi hermana y yo. Ni siquiera podía llorar. No podía creer que eso le estuviera pasando a Mi Madrid. Me volvía loca mirando todas las caras por si reconocía a alguien. Hablé con una amiga de inglés, que sabía que vive justo en esa línea de Renfe, pero estaba bien. Ese día, cogió el coche en lugar del tren (........ espeluznante....).

Fue un día de total impotencia, porque no sabía qué hacer, y lo necesitaba. También de admiración, porque como si se tratara de un acuerdo tácito, todo el mundo se puso a la altura de las circunstancias. Todo el mundo se apoyó en todo el mundo. Gente ayudando, los bomberos, la policía, personas que se acercaban a donar sangre... Y el cariño que llegaba de todas partes de España.

A la 13:30 recibo un mensaje de Cabecita Loca. Pensé que sería para decirnos que sabía que estábamos bien, pero no. El texto decía "chicas, no sé si sabéis que ya han nacido los gemelos". Me quedé con una cara de tonta... Fue algo que tampoco esperaba.

Por la tarde fui al hospital (en taxi) con mis primas, y el ambiente era muy muy triste...... También habían llevado a la maternidad a algunas personas del atentado, y se oían muchas historias. Me contó mi tía (la que dio a luz) que cuando llegaron a las 7:45 de la mañana y mientras esperaban a que la atendieran, empezaron a llegar ambulancias. Una chica iba en una camilla. Al salir del ascensor, le dijo al médico que le dolían mucho las piernas. Él levantó la sábana que las cubría, y no vio nada................

Supongo que habréis oído casos como éste. Los días sucesivos, te vas enterando de gente que conoces que podría haber tomado ese tren. A mi un caso que me llamó la atención fue el de dos hermanos amigos de mis primas. Tenían que coger el tren, pero uno de ellos se retrasó, y el pequeño le adelantó. Ese día no viajaban juntos. Cuando el hermano mayor iba a coger el siguiente tren, le anuncian que no lo podía tomar, porque en el anterior había estallado una bomba. Madre mía... imagináos el cuerpo que se le quedaría al chaval. El caso es que milagrosamente, al chico no le pasó nada, porque el explosivo que acabaría con su vida y con la del resto de personas que ocupaban su vagón, no esplotó.

Al día siguiente, viernes, fue la manifestación. Fue lo mínimo que pude hacer, porque yo tenía que hacer algo. ¿Solidaridad? no sé, pero tenía que estar allí. Aquello fue increíble, impresionante. Había muchísima gente, todos unidos por algo común. Nos juntamos todas las razas, todas las edades. Y llovía a cántaros. El cielo estaba negro, lloraba con todos nosotros. Nos valíamos de palabras, esa era toda nuestra lucha. Una de las cosas que más me emocionaron fue un momento de la manifestación, cuando escuché por primera vez eso de "¡no estamos todos, faltan doscientos!". Increíble, fue increíble. Es algo que jamás olvidaré. Me cuesta contarlo, pero dentro de mi tengo mil sensaciones.

Cuando iba a la manifestación, cogí el metro. Era la primera vez que lo hacía después de lo sucedido, y se notaba que todos estábamos temerosos. A pesar de estar totalmente lleno -cada línea abarrotada de gente- había un silencio y unas miradas de unos a otros, que entendíamos completamente qué significaban. Mirábamos todos los bultos y mochilas que había por el suelo, porque nadie nos aseguraba que no fuera a pasar nada más ese día, aprovechando la manifestación...

Llegué a casa empapada de agua. Me había mojado hasta la ropa interior. Pero no me importó.

Creo que ésto ha sido una de las peores cosas que he vivido. No me ha afectado a mi directamente, pero te hace mucho pensar. También tenía que dar gracias, porque a nadie de todo el mundo que conozco, le pasó nada. Gracias porque aquel día había huelga en la universidad, y menos mal...... porque conozco a mucha gente que se vale de ese medio para ir.

Tres días después, elecciones. Y me tocó en la mesa electoral de presidenta. Fue muy triste ver cómo se acercaba una familia a votar, pero su hija no se encontraba entre ellos. Había perdido la vida. Y recuerdo que pensé que seguramente no tendrían ganas de salir de casa ni de ver a nadie. Pero allí estaban, en un intento de dar la cara, y de impedir de alguna manera, que lo del día 11 de marzo de 2004, no se volviera a repetir.

Cinco sobre anotaciones

Cinco sobre anotaciones

1.- ¿Que método utilizas para recordar cosas? agenda, la mano, post-it, nota en la nevera?

Normalmente no necesito nada, porque me acuerdo de todo. Mi memoria se basa en el "retroceso" -como lo llamo yo-. Por ejemplo, tengo clase y para saber si mandaron algo, retrocedo al último día de clase, y pienso en lo que hicimos. Si estoy buscando algo que no encuentro, voy hacia atrás en el pensamiento, desandando el camino, y llego hasta lo que había perdido.
A veces sí que necesito apuntar, por eso me compro agenda todos los comienzos de curso, pero la dejo prácticamente en blanco. Allí anoto fechas de exámenes, cumpleaños (que nunca miro) y cosillas que surjen y que no se me pueden olvidar porque son realmente importantes (pagar la academia, el plazo de matrícula...).
La mano no la uso NUNCA. No me gusta ir con las manos sucias. Tal vez, si llevo anillo como siempre me lo pongo en el mismo dedo, al cambiarlo de posición, me doy cuenta enseguida de que es por algo. Y luego uso el retroceso para acordarme de qué se trataba eso tan urgente.

2.- ¿Qué es lo que apuntas todos los días?

No tengo nada que apunte todos los días. Bueno sí, la fecha en los apuntes y tacho los días del calendario cuando van pasando.

3.- ¿Qué no apuntas nunca porque nunca se te olvida?

Jobar, estoy empezando a pensar que no debería hacer estas cinco. Siempre me pasa lo mismo, al llegar a la tercera me doy cuenta de que no tengo tanto que contar. A ver... no apunto prácticamente nada. Ains, jo. Voy a ver la cuarta...

4.- ¿Qué te gusta apuntar?

Los cumpleaños, los sitios a los que voy en el tiempo libre... Este año me he comprado un calendario de mesa. Es grandecito, y puedo apuntar lo que hago diariamente. Como soy perezosa, nunca lo llevo al día, y más o menos una vez a la semana, escribo lo destacable de cada día pasado. Si quedé con alguna amiga en especial, dónde estuvimos, si tuve cumple quienes fuimos, en Navidad lo que comimos...
Luego tengo mil agendas. En una apunto cosas que leo en libros que me han encantado. En otra, direcciones interesantes sobre química (búsqueda de empleo, becas...). Ah bueno, algo que apunto siempre en la agenda son las películas que veo en el cine (con su director y actores principales) y los libros. La verdad es que está bien, y a veces me da mucha rabia leer títulos de libros de los que no recuerdo nada. Es una pena...

5.- ¿Qué es lo que no te gusta apuntar?

La fecha de examen, no sé, me rompo la cabeza pensando qué boli usar para que me de suerte... Casi prefiero no hacerlo, lo que pasa es que nunca hay una hora fija para los exámenes, y aunque el día no lo olvide, en la hora es más fácil equivocarse.
No me gusta apuntar muertes, aunque también lo hago. Después no me gusta mirar ese día. Recuerdo que cuando murió ella, yo estaba en clase de inglés, y la profesora para hacernos escribir, los últimos diez minutos de clase nos da una agendita para contarle un poco de nuestra vida, a modo de diario. Se ha tirado tiempo sin llevarlos a clase para que continuáramos escribiendo, y el otro día lo hizo. Yo retrocedí hasta la fecha del día 16 de noviembre, y leí lo que yo estaba haciendo ajena a lo que le estaba pasando a ella. Y ese mismo día, aquí escribí sobre la muerte... Qué casualidad.
Un beso. No sé por qué he terminado hablando de eso... No me han gustado mucho las cinco, en fin.

Ya nadie sabe lo que es...

Ya nadie sabe lo que es...

Bueno, hacía tiempo que no tenía tantos comentarios en un post (veo que os gustan más las risas ¿eh? jajaja).

Hoy dejo un pequeño texto que cogí de una revista en mi primer año de carrera. Se llamaba "Calibán" y me gustó tanto, que recorté esas palabras de al menos diez revistas, y luego las tengo repartidas por varios sitios.

Un beso, nos despedimos de febrero ya, mañana no creo que escriba. Pero este mes no me puedo quejar, he escrito bastante para lo que estoy acostumbrada...

Esfuegoabrasadoresfuegohelado
esheridaquedueleynosesientees
un
soñadobienunmalpresente

esunbrevedescansomuycansadoya
nadie
sabeloqueeselamor.

Sábado sabadete

Sábado sabadete

Hoy estoy de buen humor, y no sé porqué, pero me alegro.

He descubierto el blog de un chico gay, pero no puedo comentar los blogs de ya.com. Me pone enferma, porque lo dejo para hacerlo desde el ordenador de la facultad, y cuando llego ya se me olvida lo que he leído... El caso es que me parto con lo que cuenta.

Leyéndole me he puesto a pensar en el fin de semana pasado (no me preguntéis por qué). Me quedé con ganas de contarlo pero mi tristeza de los días anteriores no me dejó. Como os dije, me fui con unas amigas a ver unos monólogos. Es un local bastante conocido, de allí han salido algunos famosetes de Paramount Comedy, pero los que actuaban ese día, no nos sonaban de nada.

El primero en actuar fue un chico de los típicos que me gustan físicamente. Mientras decía sus gracias, yo me reí, pero interiormente estaba un poco decepcionada. Pensaba que al estar viendo el espectáculo en directo, las risas iban a ser descomunales, pero no.

Cuando terminó, dejaron unos veinte minutos de descanso antes de la siguiente actuación. El chico se quedó por ahí, cerca del público. Entonces me entraron ganas de acercarme a decirle algo. No sé, no paraba de mirar hacia nuestra mesa (éramos cuatro chicas) pero fijándome un poquito me di cuenta de que no miraba al conjunto, sino a MI, porque lo hacía directamente a los ojos.

Parece que me dio valor para acercarme, me estaba llamando con la mirada. Así que me aproximé:

- Hola.
- Hola.
- Lo has hecho muy bien...
- ¿Si? ¿Te ha gustado?
- Sí...
- Gracias.
- Te quería preguntar... blablabla...

El chico me contó su vida, y mientras tanto metía alguna cosilla que me hacía reír. Entre los nervios que tenía, mi risa andaba floja (intentaba mostrar naturalidad, más que nada porque me revienta que los chicos piensen que quiero algo con ellos, parece que les sube el ego y te miran con cara de superioridad)(a ver... no siempre ocurre así, que os veo venir). Enseguida salía a escena el siguiente humorista, y al despedirnos me pidió dos besos "bueno, me darás dos besos" y yo contesté "si claro" (tan encantada...). Por cierto, nunca he hablado de besos, pero este chico los da perfectos.

Con el nuevo chico fue con el que creía que me daba algo. No paraba de reirme, porque me hacía mucha gracia. Pero a la vez me daba un poco de penilla porque con el anterior no nos habíamos reído tanto, y él estaba ahí viendo la actuación de su amigo y no sé qué podría estar pensando... (seguía mirándome...).

Todo ésto lo contaba por algo. Cuando les dije a mis amigas que me apetecía hablar con él, me animaron a hacerlo. Cuando volví al asiento, me preguntaron que qué me había contado y vi que una de ellas me miraba con una cara de... no sé... me echó esa mirada tan típica entre mujeres (y que los hombres no notáis) que revela cierta envidia? rabia? celos? jeje, no sé, pero a mi me hizo sentir ESTUPENDAMENTE... jajajajaja. Sin embargo no dije nada, yo me mantenía lineal, como si para mi hablar con él no hubiera significado nada.

Sé que se trataba de celillos porque el resto de la noche la chica no paró de hablar de él. A lo mejor salía otro tema de conversación, y ella volvía. Y ya, claramente dijo que le hubiera gustado hablar con él. Y me dijo directamente a mi, que teníamos que volver. Aquí yo estaba hinchada, vamos, que no cabía en mi. Diréis que soy mala, pero no me negaréis que no gusta gustar. Y más si vas con otras personas de tu mismo sexo y eres tú quien destaca. Y más si estamos viendo un espectáculo lleno de gente y te mira a ti entre la multitud...

Yo la noche del sábado, estaba hecha una torera. No sé. Apenas me había arreglado, y esa prueba es infalible. En serio chicas, hacedme caso. No os arregléis un sábado por la noche, pero salid a tomar algo. Si encima tenéis los ojillos tristes por "motivos que no vienen al caso", ese día ligáis. Pero fijo. Lo tengo comprobado. En los siguientes lugares donde estuvimos, todas las miradas venían a mi. Yo ya preocupada, pensando en si tendría algo raro en la cara jeje.

Y nada... que a veces estas cosillas sientan muy bien al cuerpo jajajajajaja.

Máscaras

Máscaras

A veces me da por engañarme a mi misma y me autoconvenzo de que estoy bien, de que no pasa nada. Empiezo el día habiendo descansado, con más horas de sueño de lo que venía siendo habitual. Salgo de casa con tiempo porque no me apetece correr para llegar puntual a clase. Pero mientras bajo las escaleras del metro, me da por pensar. Y me voy poniendo un poco triste...

Pienso en algunas cosas que me han pasado y que no puedo cambiar. Entonces me empiezo a enfadar, me rebelo contra el mundo, frunzo el ceño y me pongo seria. Pero al instante, se me empiezan a empañar los ojos.

Me asusto cuando me doy cuenta de lo sensible que estoy. ¿Cómo un pensamiento me puede hacer llorar? No es un dolor físico, es algo oculto que no se puede ver, y que sólo lo percibo yo. Pero noto cómo duele.

Me enfrasco en la lectura de mi libro. Me está gustando, pero tiene algunas partes que me aburren. Esto tiene peligro, porque mi mente se va a otras cosas en las que no quiero pensar.

El camino que me lleva a la facultad siempre me ha encantado. Hoy, mientras andaba por él, sólo me he preocupado en cambiar la cara para que nadie se dé cuenta de que algo me pasa. Más que nada porque no sabría qué responder. Así que, saco mi máscara y me cubro el rostro. Lista para la representación.

Él en un tren

Él en un tren

Acabo de hablar con Corazón de León por teléfono. Cada vez que lo hago pienso en lo que me gusta charlar con él, y recuerdo ese paralelismo que hacen muchos, que dicen que la vida es como estar en un tren.

En tu viaje vas encontrando diferentes personas a tu lado. A veces se sientan junto a ti, otras se alejan pero permanecen en el mismo vagón por lo que puedes contar con ellos igualmente. Otras personas, van y vienen y simplemente lo aceptas, porque tal vez estén mejor en otro compartimento del tren. En más ocasiones de las que nos gustaría, se van para no volvernos a encontrar, pero estamos tan absortos en el paisaje, que ni nos damos cuenta.

A mi me gustaría que él ocupara mi vagón durante más estaciones. Muchas veces, pensando en el futuro, me pregunto si terminaremos viviendo en la misma ciudad para así poder vernos casi todos los días. No sé...

La conversación ha sido interesante y divertida. Han salido temas de los que no suelo hablar normalmente en mi vida cotidiana, pero quizá sea yo culpable de ésto. Cierro mi mundo y lo dejo habitable sólo para mi. No hago partícipe a nadie de mis "verdaderos" pensamientos, de las cosas que me preocupan. No edifico puentes hacia otras personas en el terreno personal, por lo que ellos tampoco los tienden hacia mi. Y si lo hacen, yo no correspondo.

Por eso valoro tanto las conversaciones y los momentos que paso con Corazón, porque con él es distinto.

Hoy le comentaba que me sentía extraña. Veo que casi todas las personas de mi alrededor, se encuentran bien y siempre parecen contentas. Cuentan lo maravillosa que es la vida. Pero yo no me lo creo... No ha nacido la persona capaz de tener una vida en completa armonía.

No voy a entrar ahora en ese tema, porque no me apetece. Hoy no venía a escribir nada filosófico, ni me apetece indagar. Hoy quiero nadar en mi superficialidad. Sencillamente me alegro de encontrar a alguien que es sincero y que me cuenta que su vida está llena de los mismos altibajos que la mía. Que se levanta de buen humor, pero que al llegar la noche, se acuesta súper triste. Me gusta que su ánimo varíe, porque le afecte el que los demás no se encuentren bien -reflejo de empatía-.

Y nada, ya está. Sólo era ésto lo que quería contar. Bueno, y también, que hace mucho que no doy un abrazo así, "porque sí" y me apetece...

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Cuando estalla la tormenta

Cuando estalla la tormenta

Mi hermana y yo somos muy diferentes. La noche y el día, dice mi padre. Ella es muy alocada, yo más serena. Siempre es muy puntual, yo tardona. Es oler la cama, y ya está dormida. A mi el insomnio me persigue desde toda mi vida. Más cariñosa que yo. Más quejica. En genio no me gana, a mi lado es una santa. En fin, muchas cositas.

Pero hoy hemos coincidido en algo. Al llegar a casa, se han caído varias estanterías con mis libros. Y ha sido el detonante para que las dos nos pusiéramos a llorar. Mi madre trataba de calmarnos pero a la vez nos regañaba por que esa tontería nos hiciera ponernos así. Ha durado poco la llantina, pero la casa se ha sembrado de un silencio sepulcral.

Decía que hemos coincidido, porque a las dos nos pasaba algo que no tenía nada que ver con los libros, pero ha sido la excusa perfecta para dejar salir en forma de lágrimas, eso que nos estaba comiendo. Sé, porque la conozco, que se trataba de alguna otra cosa, pero no sé el qué. Como yo tampoco estaba muy bien, he preferido no decirle nada, y esperar a que pasen unos días para preguntarle.

¿Y qué me pasaba a mi? varias cosas que se acumulan... y lo que ocurre en estos casos es que al final se hace un cocktel explosivo que pobrecito el que le pille delante. Hoy le ha tocado a mi madre, pero a los cinco minutos me he acercado a pedirla perdón.

El fin de semana ha sido como esperaba. Lo he pasado genial, pero sólo en el intervalo que va desde el sábado por la tarde (a eso de las seis) hasta el domingo (sobre las once de la noche). Esos momentos han estado plagados de risas. El sábado estuve en un local escuchando monólogos, y me tenía que tapar la boca de la risa que me daba. Me quedaba a veces sin respiración. Y el domingo quedé con algunas amigas para celebrar un cumpleaños.

Todo estaba saliendo, dentro de mi cabecita, de maravilla. Dejando viejos fantantas a un lado, e intentando disfrutar. Y no me lo impidió ni la lluvia torrencial del sábado por la noche ni el frío que hizo al día siguiente.

Pero cuando llegué a casa el domingo... ¡vuelta a las andadas! y ¡venga a discutir! Y todo para no arreglar nada. ¿De qué sirve discutir sobre un tema que no encontramos solución? y más cuando se trata de explicar lo que uno siente o deja de sentir. Lo que se dijo hace tiempo y lo que se pensó en un momento determinado. Yo me iba encendiendo por minutos. Cada vez peor... Hasta que, ya tarde, me fui a la cama.

Después de esa discusión, no pude dormir. Y yo lo sabía. Estaba muy nerviosa, porque siento impotencia cuando no me entienden y encima no puedo hablar cara a cara con esa persona. Mientras conciliaba el sueño, pensaba en las mil cosas que le gritaría, y a la vez trataba de dejar de pensar en eso porque si no, no hubiera podido dormir en toda la noche. Y también fastidiada, porque me había quedado un buen sabor de boca de todo el fin de semana y se estropeó en una hora y media.

Hoy, otra vez de día. Clases. Lunes. Me levanto con una maldita frase en mi cabeza "la miro y no dudo nunca". Hace aún más frío que ayer. Pero en clase, con los compañeros y algunos amigos, me encuentro bien. Una amiga, que se lo ha tomado más en serio que yo, ha aprobado todo, y si le va bien, terminará la carrera en junio. Yo no. Espero a septiembre. Me acerco a ver un examen que suspendí, pero quería comprobar la nota. Y... esa parte, la tengo aprobada. Es largo de contar, pero algo me pasó en diciembre con una profesora (malo, claro) y hoy, se ha vuelto a remover todo aquello, porque si no hubiera pasado eso, probablemente habría aprobado también.

Así que, con un cielo que hace juego con mi estado de ánimo, he llegado a casa. Decidida a ponerme a estudiar para tener mi mente ocupada en otras cosas. Hasta que ha pasado eso de los libros y me he puesto a llorar. Y por cada lágrima, sabía que dejaba salir todas esas cosas. Ahora, aunque me duele un poco la cabeza y estoy seria, no tengo ese estado de nervios de anoche. Por lo menos algo bueno ha traído el berrinche, ¿no?

Bueno, un beso.

Algo más del Zahir

Esta mañana al levantarme, había un nuevo día. Lo primero que he hecho ha sido acercarme al ordenador a leer lo que había escrito ayer. Sabía que, tras librarme de un día triste, vería las cosas de otra manera. Y así ha sido.

Me ha llegado una sensación de tristeza y melancolía por lo que he leído, y me he prometido a mi misma, que no dejaría que me volviera a pasar.

Así que nada, me ducho con mi música favorita, desayuno algo que me apetecía y... parto rumbo a mi cita. Las dos personas con las que había quedado, llegan media hora tarde. Pero al principio no me molesta esperar. Tengo frío, pero como he decidido cambiar mi manera de ver las cosas, voy sedando mi "mala leche" y busco un rallito de sol. Y ahí me quedo. Cuando llegan ya me estaba empezando a preocupar, pero ellos vienen tranquilitos, y ni siquiera se disculpan por llegar tarde. ¡¡Media hora!! uff.... pero me recuerdo mi promesa, así que inspiro y expiro lentamente.

Más esperas durante toda la mañana... He estado en un lugar en el que sólo se hablaba de matrimonio. Detrás de mi había una pareja que se iba a casar. La chica le pregunta al chico, que por qué están allí, que por qué se van a casar. Yo me quedo de piedra. Se contesta a ella misma que... debe ser el fin de todas las parejas, acabar en el altar. Yo hago que leo, pero no pierdo detalle, y sé que mi compañero de la izquierda, también está pendiente. El novio le dice "bueno, ya que estamos aquí y hemos perdido toda la mañana... nos casamos, ¿no?" Terror me han dado esas palabras... Mirada de asombro hacia mi compañero de al lado, y vuelva a fijar la vista en el libro.

Observo a toda la gente que se va a casar. ¿Están contentos? no lo parecen. Tal vez sea el hastío que siempre producen las colas. Dos horas de retraso, es normal. Pero se lo podían tomar con filosofía y bromear entre ellos. Pero ninguno lo hace.

Ya no espero que el amor sea para toda la vida. De un tiempo a esta parte, no veo nada más que hipocresía. Fidelidad cotidiana pero sin rastro de pasión. Estar por estar para no dañar a los hijos. Vivir una aventura durante un tiempo breve, que te haga salir un poco de esa vida rutinaria, y después volver con tu mujercita. Para eso... mejor no me caso. Prefiero tener a una persona durante unos años, y que se aleje cuando se acabe el amor. Ya vendrá otro, que seguro que lo habrá. Pero no voy a engañarme. No me casaré porque sea "el fin de las parejas" o porque así tenga seguro a esa persona.

Prometo que ésto sólo ha sido un pensamiento, sin ponerme triste. Yo sigo con mis ganas de estar contenta hoy.

Durante toda la mañana he tenido tiempo para pensar y retractarme de lo que dije ayer. Ay que ver qué pasional soy... digo lo primero que se me viene a la cabeza sin haberle dado alguna vuelta al pensamiento. Y he llegado casi las mismas conclusiones que habéis dejado en los comentarios. Por ejemplo lo de dice AOH, estoy de acuerdo en que nada debería ocupar nuestra mente hasta cegarnos y no dejarnos ver el resto de cosas. A veces me ha pasado el tener fijación por algo, y desatender otras cosas importantes.

Me ha gustado también lo que ha dicho Alba sobre la insatisfacción que produce en nosotros la rutina, a pesar de que pocas veces estamos dispuesto a perderla y vagar por la incertidumbre. Me digo a mi misma que por qué, si no me gusta cómo me siento ahora, no hago nada por cambiarlo. Que el problema debo ser yo, que lo veo todo desde el punto de vista negativo. Me doy cuenta de que debe ser así porque para los demás, mi vida es perfecta. A veces pienso que soy mi mejor amiga pero también mi gran enemiga. Porque cuando todo va bien, me adoro y me felicito. Pero cuando va mal busco el fallo en lo que no tengo o en los demás, cuando debería tratar de empezar por mirarme a mi misma.

Sigo con ZilC (me alegro mucho de verte). Él ha llegado a la misma conclusión que yo. Ser mi propio Zahir. Quererme a mi misma e ilusionarme por hacerme un bien a mi. Y no buscar a nadie que venga a ocupar mi pensamiento. Pues anda que no hay cosas en las que pensar... Como ya dije, a veces termina en obsesión, y es lo peor...

Anawin opina que yo podría ser el Zahir de alguien. No sé... Supongo que si la relación entre ambos es recíproca, no pasaría nada, pero no me gustaría que alguien viviera obsesionado por mi. Un día me encontré a Sam por casualidad, y decidimos ir a comer. Empezamos a hablar no sé cómo de nuestra relación. Le pedía que nos contáramos los fallos para no volverlos a cometer con la siguente persona que viniera a ocupar nuestras vidas. Él me contestó que no veía ningún fallo en mi (ésto es mentira, me conozco de sobra y sé que a veces parece que me posee el demonio, pero aquel día le pillé con la guardia baja. Es lo que pasa con los tropiezos sin querer...). Me decía que él nunca volvería a sentir lo mismo por nadie, porque nadie sería como yo. Que eso era imposible. Que no habría ninguna chica sobre la tierra que le dijera las cosas que le decía yo. Con su edad ya no esperaba más del amor. Decía que recordaría todo lo nuestro con cariño, como si el amor de su vida ya lo hubiera vivido y perdido. No esperaba nada más.

Esa conversación me partió el alma. Primero porque no podía hacer nada para que dejara de pensar así. Lo que debe sucederle es que encuentre a una persona con la que sea feliz, y así poder olvidarme. Segundo, me entristecía que el amor hubiera perdido el significado que él le daba, que hubiera perdido las ganas de encontrarlo. Y tercero... no quería ser su Zahir, esa persona en la que pensaba a cada momento y que de vez en cuando le hacía llorar o estar mal. Quería que rompiera con todo lo que tenía que ver conmigo.

Y Pikifiore también me dice algo importante, que las ilusiones "están ahí". ¡Qué bien que sea así! Además, ¡se puede hasta elegir!...

Sé que esto es una etapa, me repito mil veces que ya pasará. De momento hoy me encuentro mejor. Muchas gracias por estar siempre aquí. Sois encantadores, en serio. A veces me da pena verme así de decaída, porque cuando estoy bien, soy muy divertida. No tengo nada que ver. Me río mucho, y los demás están bien en mi compañía. Y quiero que vosotros también veais esa parte de mi, y no sólo ésta.

Bueno, un beso.

El Zahir

El Zahir

Según el escritor Jorge Luis Borges, la idea del Zahir
procede de la tradición islámica, y se estima que surgió
en torno al siglo XVIII. En árabe, Zahir significa visible,
presente, incapaz de pasar desapercibido. Algo o alguien con
el que, una vez entramos en contacto, acaba ocupando poco
a poco nuestro pensamiento, hasta que no somos capaces de
concentrarnos en nada más. Eso se puede considerar santidad o locura.

Enciclopedia de lo Fantástico, 1953, Faubourg Saint-Pères.

Ayer me tropecé con este párrafo, y desde entonces no he parado de darle vueltas. ¿Quién es mi Zahir? ¿Tengo yo Zahir? me parece que no.

Recuerdo una conversación que tuve con Sam. Él me explicaba emocionado todo lo que sentía por su pasión, pero yo no le entendía. No tenía el mismo efecto en mi ese algo que tanto le llamaba la atención. Terminó diciéndome que ojalá tuviera yo algo así como él, que le daba vida y le provocaba esos momentos intensos de felicidad. Me dio pena entonces, y ahora.

No tengo nada en mi vida que acapare todos mis sentidos. Todo me da igual. Las cosas me importan lo mínimo, y no tengo especial interés por nada.

Por ejemplo la carrera. Me queda poco para acabarla, y saber que después ya no tendré que seguir estudiando estas asignaturas que tanto me agobian, no es ningún aliciente para mi. Cuando me siento a estudiar, sólo pienso en aprendérmelo lo antes posible para aprobar y olvidarme para siempre de esa dichosa asignatura. No me importa lo que me cuenta, me parece aburrido y no me interesa. Me da absolutamente igual. No me importa.

Hay muchas cosas que me gustan, pero no son ningún motivo por lo que vivir. No dan un sentido pleno a mi vida. Tampoco es que lo busque ansiosamente. A veces cuando uno desea con fervor ser feliz, no se da cuenta de que ya lo es. Siempre se espera más. Y yo aunque estoy bien, mi vida es... tranquila... estoy contenta con lo que tengo... en ocasiones pienso que me quejo de vicio, que vergüenza me tendría que dar el estar así a mi edad, con la de proyectos que tengo, mi vida acaba de empezar... pero no sé por qué, encuentro una sensación de vacío como telón de fondo.

Sin embargo, no siempre ha sido así. Claro que he tenido Zahir, y estaba disfrazado de persona. Invadía cada minuto de mi vida. Entró poco a poco. A veces, durante mi día, algo me llevaba a pensar en él. Y sonreía. Después, cuánto más le conocía, más veces usurpaba mis pensamientos. Sin querer, haces todo como si esa persona te estuviera mirando constantemente. Y sucede así, porque parece que lo llevas contigo a todas partes. Piensas en él mientras desayunas, cuando te vas a la cama, al peinarte... Y despierta instintos que creías inexistentes dentro de ti, como las ganas de ser mejor persona, el compartir, ofrecer, depositar confianza..... (amar......).....

Es curioso cómo algo o alguien puede hacerte cambiar el modo de ver la vida. De repente, todo es precioso, perfecto. Parece mentira que algún día hayas estado decaída, ¡¡con lo maravilloso que es el mundo con tu Zahir en él!!

Creo que en los primeros momentos, lo denominé "locura", pero más tarde, "obsesión". Y ésto no es bueno, porque termina minando a la persona. Así que, decidí romper el hilo que me unía a mi Zahir.

Algunas veces más... he encontrado algo que me ha ilusionado, pero sólo durante un tiempo. Después, vuelvo a estar sola.

Otra vez los Reyes

Otra vez los Reyes

Ya sé que ahora no pega mucho que salga este tema, pero es que lo escribí en enero. Hoy lo he abierto y lo he estado leyendo. Me da pena que se pierda, y en vista de todo lo que escribo (o sea, casi nada) lo voy a colgar para no perderlo.

Estoy segura de que algunos se sorprenderán, porque yo tan virgo, tan tiquismiquis, tan perfeccionista... pero para ésto soy un caso. Me propongo escribir diariamente. No lo cumplo. Rebajo la dosis a día sí día no. Tampoco. Dejo de proponerme. Entonces no escribo nada de nada. Ay madre, me callo. No me lío más, os dejo eso.

Ya sabéis lo mal que duermo, pero aquella noche se llevaba la palma. Me acostaba nerviosa y claro, después no aguantaba nada en la cama. Sobre las 7 u 8 ya quería levantarme. Un año era muy temprano, y yo no hacía más que llamar a Luna para que se levantara para que me ayudase a despertar a nuestros padres. Yo me acercaba a su habitación, y mi madre se hacía la dormida. Cuando me paraba en la puerta, mi hermana me hacía reír, y yo me tapaba la boca y volvía a mi habitación. Me tiraba a la cama a reír y después me volvía a levantar. Así me pude tirar un buen rato. Al momento, oímos unos ronquidos muy fuertes que venían del cuarto de mis padres jajaajaja. Qué bueno, no podíamos más de la risa. Y qué tontas éramos de pequeñas que nos creíamos todo... Ya de mayores mi madre nos contó que aquel día mi padre decía "jolín las niñas, pero si es muy temprano", y ella le dijo "verás, ahora se van a enterar" y se puso a hacer esos ronquidos jajajaja.

Seguro que a vosotros no os hace tanta gracia, pero a mi sí me gusta recordar esas Navidades así, porque después ya no fueron igual. Creo que Corazón de León también se reirá, más que nada porque nos conoce a todos, y le costará poco hacerse una idea de lo que vivíamos -como a mi me ha ocurrido al leer su blog hoy. Yo he visto esa foto de la que habla, pero no tenía ni idea de lo que significaba-.

Al año siguiente de saber que los Reyes eran los padres, noté un vacío. Era la ausencia de la ilusión anterior. No sé... fue raro. Yo me enteré a los 8 años. En clase había un niño repetidor que lo fue contando. La primera vez que lo oí, me quedé paralizada, y pensé que cómo había sido tan tonta de creerme esa bola. Vamos, con la de niños que había en el mundo, iban a entregar regalos unos hombres en una sola noche... Imposible. Y ya empecé a atar cabos, como por ejemplo me preguntaba por qué a nosotras nos traían muchas cosas y a mi vecina sólo una muñeca. Si los Reyes eran igual para todos, deberíamos tener el mismo número de paquetes, ¿no? (a eso se le llamaba justicia, cosa que mi madre siempre ha tratado de hacer en casa).

Sin embargo, yo no creía capaz a mi madre de habernos mentido. Ella, con lo pesada que se ponía siempre con lo de la mentira... Y estuve empeñada todas las Navidades en que me diera que sí. Y nada, no lo conseguía. Pero... kamalita ha sido muy avispada desde pequeña. El día 7 u 8 de enero, metí la mano en una jarra que había en el salón, y me encontré los trozos de turrón que le habíamos dejado a los Reyes puestos en los zapatitos. La reacción más instintiva fue la de alegrarme porque les había pillado, pero quedo rota al instante, porque me di cuenta de que se había roto la magia. Salí corriendo a llamar a mi hermana para contárselo, pero como se puso a llorar, mi madre me dijo que me callara. ¡Ains! yo necesitaba como fuera que me dijera un sí rotundo. "¿Sois vosotros los Reyes?" "sí kamala, sí". Pero no había manera.

"Pero mamá lo quiero saber", "¿y tú para qué lo quieres saber?", "porque lo quiero saber" "¿No has recibido regalos todos los años? entonces no te preocupes". "Ya pero... si no me lo dices no sabré qué es lo que tengo que hacer cuando yo tenga hijos". Aquí a mi madre le daba algo de la risa, pero la cabrita aún así no soltaba prenda, y me decía que no me preocupara, que llegado el momento sabría lo que tenía que hacer. Ay, qué desesperación...

Ahora al recordar cómo nos enteramos, a mi hermana le digo que me tiene que dar las gracias porque iba a llegar el día de su comunión e iba a seguir creyendo en los Reyes... Vamos, eso no lo podía consentir yo. Pero el año pasado tuvo mucha gracia. Íbamos por Gran Vía comprando regalos. Más bien ya hartas porque no sabíamos que comprar. Y me salta mi hermana, toda chisposa, que porqué no me callé aquel día, que ahora podríamos seguir creyendo en los Reyes jajajajajaja. ¡Fue muy bueno!

En fin... a ver qué me traen. Ojos Tristes ya me dio el regalo ayer. Si es que no puede aguantar jajajajaja. Es más impaciente que yo. Me parto de risa con esto, porque no me hizo falta suplicarle mucho para que me lo diera adelantado, fue todo cosa suya. Ha sido un regalo muy bonito, y ahora me toca a mi darle el suyo...

Bueno, si no escribo antes del día 6, que os traigan cosas que os gusten mucho. Y vividlo con ilusión, veréis cómo lo transmitis a los demás.

Un beso.

San Valentín

San Valentín

Qué bonito es el día de los enamorados. Me parece precioso.....

La mayoría de la gente dice que todo es comercio. El Corte Inglés aprovecha para sacarnos unos cuartos porque claro, será comercio y todo lo que tú quieras, pero ojito con presentarte el día 14 sin regalo, que te llevas bronca de tu novia fijo. Así que así vamos, comprando por comprar...

Algunos hombres -aunque suene a tópico, suelen ser ellos- no hacen regalos porque para ser cariñosos y románticos, tienen el resto del año. Les revienta estipular una fecha así por las buenas, porque lo dice la tele. Y claro, ya sabéis lo que es la costumbre y la dejadez, que al final, el regalo no llega nunca.

Este día además, imperan las rosas. No es que no me gusten, pero... no me duran nada. Y también creo que es el regalo fácil, que lo hacen sin pensar "¡Ahí va, mañana San Valentín! ¿y yo que le compro?". Pues nada, una colonia, un ramo y mil palabras cariñosas, que parece que pegan. Después nos vamos a comer o a cenar, y ya hemos cumplido.

Tampoco me gusta que se haga "para los demás". Me refiero a que en este día es común que te anden preguntando lo que te ha regalado el novio o lo que has regalado. Y queda muy mal decir que nada. Además, en el fondo, el corazoncito de las chicas, nos suele dar un latigazo porque un regalito no hubiera estado mal, ¿no? jajajaja.

Yo apuesto por este día de otra manera. Me gusta que la gente se ponga contenta. Que espere ansiosa para ver a su pareja. Que cobre signicado el día, porque los dos lo quieran así. Estaría bien sentarse a charlar sobre su relación, contar todos esos momentos que han compartido desde que se conocen... Y a lo mejor, algún regalo, pero hecho con las manos. Éstos me gustan más, porque no es el detalle en sí, sino todo el tiempo que pasas pensando en esa persona mientras lo haces.

Ahora vamos con la otra cara de la moneda, los que no tienen pareja. Este día para ellos pasa sin pena ni gloria. A lo mejor un poco asqueados, porque les recuerda que no tienen a alguien a su lado, y se preguntan por qué. Otros pueden sentir algo por una persona, pero no ser correspondidos (cupido, que en realidad es un demonio). Tal vez hayan perdido a su pareja... no sé. En estos casos, duele el día 14.

Ayer me felicitaron, a las 12 de la noche. Pero no quise dar las gracias porque yo no estoy enamorada. Esa persona decía que se puede estar enamorada de la vida, pero yo no creo en esas tonterías. Siempre dejo esa palabra para hablar de un alguien, no de cosas.

Y nada... que después del día 14, viene el día 15, y ya está... ¿O no?

Mis muñecos

Mis muñecos

El martes fui al parque un rato para estar con mis primitos pequeños. Van a hacer dos años dentro de poco, y están riquísimos.

Me gusta observarles, ver lo que hacen, cómo usan su lógica, qué es lo que entienden, lo que les llama la atención... A mis chiquitines les gustan los animales. Cojo a mi niña y le pregunto que qué hace el tigre. Y ella pone su mano como si fuera una zarpa, y hace el ruidito de "grrrr". ¡Es para morirse!

El niño cada vez que me ve, viene corriendo para darme un abrazo. Y ver que se pone tan cariñoso, es algo que no tiene precio. Ese día se había caído jugando en el parque, y tenía sus lagrimitas por toda la cara. Le pregunté qué donde se había echo daño, y me señalaba su labio, y después posaba su carita sobre la mía. Y a mi se me caía la baba.......... jajajajaja.

A veces le digo "ay mi muñeco... si tú supieras.... Menos mal que no sabes hablar y no me puedes pedir nada, que si no, me lo sacabas todito todo" jajaja.

Cuando le llevaba a casa cogido en brazos, le iba cantando una canción del Rey León. Ahora les gusta ver esa película. El niño se queda embobado mirando la tele, no le quita ojo. Y la niña me encanta, porque es tan sentida, que cuando sale algo que da pena en la pantalla, su carita cambia, se pone también triste, o frunce el ceño (con esas cejitas tan chiquitinas... ¡me la como!). Por eso cogí esa canción, porque le debía sonar. Mientras cantaba, él sonreía... y cuando terminé, le pregunté que si quería que le volviera a cantar. Se quedaba callado, no decía nada. Parecía que no me entendía. Y de repente, se puso él a cantar ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ayyyyyyyyyyyyyyyyyy qué riiiiiico mi chico!!!!!!!!!!!!!! ains!! me lo como, qué ricoooo.... Jo, fue una sensación... no sé. Era la primera vez que él hacía eso. Y lo hizo para mi.

Qué ricos mis niños....

Memorias de una Geisha

Memorias de una Geisha

Hacía tiempo que no iba al cine pero no quería quedarme sin ver esta película. Recuerdo que me encantó el libro, me enganchó desde el principio. Tenía ganas de llegar al metro para ponerme a leer, pero a la vez no quería acabarlo, porque me gustaba estar atrapada en su historia.

La película no me ha defraudado en absoluto. Tiene imágenes estupendas que ponían escenario a todo lo que imaginé cuando lo leí. Algunos lugares son de sueño y añadió más ganas de las que ya tengo, de ir a ver esos mundos con mis propios ojos.

Siempre me ha llamado la atención su cultura. Su forma de ver la vida está totalmente influenciada por lo que les rodea.

Al principio de la película, Sayuri dice de sí misma que es agua, como sus ojos. El agua se mete por cualquier rincón, abre una grieta y la atraviesa. Y así era ella, capaz de salir adelante a pesar de las adversidades.

Una Geisha no es una mujer corriente. Es una mezcla de seducción, ternura, de conversación inteligente e interesante, elegancia y arte en movimiento. Sayuri, que fue vendida por su familia cuando era una niña, es llevada a una casa para convertirse en una de estas mujeres. Al principio lucha por escapar de esa vida que le imponen, pero pronto se da cuenta de que no tiene escapatoria.

Un día conoce a una persona que le devuelve algo de vida a su existencia. Se trata de un hombre, que simplemente es amable con ella. Y desde ese momento, decide hacerse Geisha. La mejor Geisha, pensando algún día, poder volver a encontrarlo.

No voy a contar nada más porque no me gusta desvelar. Pero añadiré que tiene frases muy buenas. Una de ellas la tengo guardada desde que leí el libro. Es:

Desde que me había marchado de Yoroido no pensaba sino en que cada vuelta de la rueda de la vida traería un nuevo obstáculo a mi paso; y, claro está, eran los obstáculos y las preocupaciones lo que le había proporcionado a mi vida su intensidad. Cuando avanzamos contracorriente cada punto de apoyo adquiere una importancia característica.

Supongo que no tengo nada que decir, cada uno ya sabe lo que tiene que considerar como punto de apoyo en su vida. Y también, que lo malo, nunca es malo del todo, sino que trae consigo experiencia o intensidad como dice el libro. Esta película creo que es sin duda, una lucha por conseguir lo improbable. Y a veces... es curioso, pero el caso es que... ¡se obtiene!

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El tiempo

El tiempo

Me gusta este reloj de Dalí. A veces es el que marcha mis horas. Las estira y las alarga cuanto quiere. Transforma los segundos en horas interminables. El día parece no tener fin.

¡Qué manía!

¡Qué manía!

Bueno, voy a hacer el rincón de las manías. Recuerdo que un día ya hablé de eso, e incluso de las tonterías que llevo siempre en el bolso, así que contaré otras para no repetirme.

1.- Por ejemplo... al dormir. Siempre me tengo que tapar hasta el cuello, estemos en invierno o en verano. Es que si no, es imposible que me duerma. Pero repito, hasta el cuello. La cabeza no me gusta meterla entre las sábanas, porque no soporto respirar aire caliente, jajajaja. Estamos hablando de manías, ¿no?

Además, me gusta que las sábanas estén tirantes, que me cueste meterme en ellas, porque si no soporto lo del aire calentorro, lo de que se me salgan los pies por abajo. ¡¡es que lo odio a muerte!!

2.- En cuanto a los estudios tengo mil rarezas. Uso dos métodos, dependiendo de cómo sea la mesa de estudio. Si es redonda, formo dos hileras de apuntes. En la que está más cerca, hay dos montones con lo que me estoy estudiando en ese momento. Y en la segunda fila justo encima de la anterior, hay tres. En el que queda más a la derecha están las hojas que uso para sucio; en el del centro lo que me queda aún por estudiar; y en el de la izquierda, lo ya estudiado.

Si la mesa es cuadrada o alargada, siempre me tengo que poner a estudiar en el extremo izquierdo. Manías... porque así es mi escritorio también.

3.- Soy hipermegasúperordenada. Toooodo tiene que estar perfecto, en su sitio. Los pantalones siempre los cuelgo cada uno en su percha. Los jerseys dobladitos. Calcetines y ropa interior en montones sin caerse.. De vez en cuando cojo los apuntes y los cuadro para que estén todas las hojas seguiditas... Siempre guardo cosas que tienen relación unas con otras en el mismo sitio. No sé, creo que así es más fácil recordar luego donde lo pones.

Ah bueno, y me paso el día colocando los cuadros torcidos, cerrando cajones (todo a cal y canto). A veces, si veo algo así, ya no puedo apartar la vista, y aunque soy algo vaguilla para levantarme si estoy sentada, con esas cosas no puedo, y si no me levanto a arreglarlo, me empiezo a poner nerviosita.

4.- Las bebidas calientes y la comida en general, me gustan ¡ardiendo! Me encanta abrasarme la garganta. Cuando nos sentamos a comer, a veces mi hermana me pregunta que si está bien de caliente. Yo le suelo contestar en esos casos que está perfecto. Cuando me pregunta suelen ser porque para ella está hirviendo, y tiene que esperar unos minutos para que se enfríe jajaja.

Y ya que hablamos de comidas, algo que me hace hervir la sangre, son los ruiditos que hace la gente al comer, tales como sorber la sopa, la leche... ¿¿y el plátano?? fijaos, yo lo odio. También que hagan mucho ruido al pinchar con el tenedor, que parece que van a taladrar el plato. O si se trata de yogures que vienen en vaso de cristal, el cacharreo que se hace con la chuchara jajajaja. Me río, pero me pone negra. Y que se metan el dedo para quitarse con la uña algo que se les ha quedado entre los dientes??????? y el dedito en la nariz??????? Os juro que tengo que mirar para otro sitio o cerrar los ojos, porque lo llevo muy mal... me empieza a subir una cosa por dentro...

5.- Algunas veces soy bastante cuadriculada, y esto me viene por ser virgo. En el metro por ejemplo, siempre me tengo que meter por el torno número dos. Es que siempre, parece que mis pasos me llevan hasta él. Y digo yo.... ¿qué más da pasar por el torno cinco? pues no señor, el dos. Me suelo sentar en los mismos sitios siempre que estén libres. Y lo mismo me pasa en clase, que me gusta estar cerca del pasillo. En inglés, lo mismo. En casa tengo mi lugar propio. Para tomar infusiones, la misma taza. El café en vaso si es por la mañana, pero el de después de comer, en taza pequeña. Los macarrones con un tenedor verde que mi madre se compró un día que fue a visitar a Corazón de León, y ahora me gusta usarlo a mi porque me recuerda a él, sobre todo cuando cociné unos macarrones (que estaban exquisitos por cierto) y dejó la cuchara manchada de tomate sobre el mantel!!!!! Me ducho con agua igual de hirviendo, y caliente en verano. Primero me pongo el zapato derecho. Odio llevar pantalones sin haberme puesto los calcetines primero. Anillo en el dedo anular izquierdo. Primero me pongo el pendiente izquierdo.

En fin, todas estas cositas... Me dejo muchísimas, pero las que he puesto creo que son las más interesantes. No voy a ser mala, así que no pasaré el jueguecito a nadie que no quiera hacerlo, pero propongo a Pikifiore. Me gustaría que también lo hiciera Galatea, por conocer. Y sé que Galiana, no lo hará jamás jajajajaja. Al resto ya os he podido leer, y divertirme conociéndoos.

Por último, la foto es buenísima. Simula bastante bien la cara que se le queda a uno cuando se le tuerce una de sus manías jajajajaja.

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