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Resumen

08/12/2005

Se acerca la Navidad

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Se acerca la Navidad. No sé... desde hace unos años, ya no me gusta tanto.

Recuerdo que me encantaba pasar un día entero disfrutando de Madrid. Empezábamos por la Plaza Mayor. Me gustaba acercarme a ver todos los artículos de broma y siempre terminaban por comprarme algo. Nos gustaban las bombas fétidas, que era de lo más baratito y aunque todo el mundo sabía que nos las habíamos comprado allí, nos hacía reír igualmente cada vez que las usábamos.

El año pasado me acuerdo que entré en el baño de mi abuela. Al lavarme las manos vi que el jabón soltaba un liquidillo azul bastante sospechoso. Rápidamente abrí la puerta para mirar a mi prima de 9 años que sabía que había estado por la mañana en la Plaza Mayor. Le dije "anda qué graciosilla la niña" y ella se partía de risa. Cuando cerré la puerta de nuevo, pensé que no me había dado cuenta de cuando dejé de reirme por esas cosas que antes tanto me gustaban...

Después comíamos en uno de los bares de la calle Mayor, un bocadillo de calamares. No había tanta gente como ahora, que es imposible meterse en el bar. Aunque lo tengas que comer de pie, a veces no llegas ni a la barra, por eso hemos cambiado el destino, y ya no hay ese bocata, que más que saber a calamares, sabía a Navidad.

Era tradición ver siempre al "señor gordo" de la tienda de uniformes. Le vestían de Papá Noel, y como todos los niños, nos seguía entusiasmando llegar al escaparate y señalarle "el señor gordo, el señor gordo" como si nunca le hubiéramos visto.

Aprovechábamos un día para ir al Rastro. Aunque tenía que verlo entero, sólo compraba en las mismas tiendas, las de libros. Algunos de ellos se caían de viejos, pero ese olor a rancio los hacía especiales, te transportaban a esos años o quizá a la estantería donde habían estado acumulando polvo. No me iba tampoco sin comprar postales de Navidad a cinco pesetas. Eran muy feas, aún queda alguna por casa.

Otros años mi tío nos llevaba a ver Cortilandia. El de Preciados sólo tenía los muñequitos que se movían, pero a mi siempre me gustó más el que estaba en Goya, porque tenía un tren que te daba una vueltecita. ¡Bueno! nos pasábamos la tarde entera haciendo cola hasta nuestro turno. Nos daba tiempo a jugar a los chinos, a hablar, a contarnos chistes, a ver los muñecos con los que habían adornado la plaza ese año... y ya bien de noche, llegaba nuestro turno.

Ahora ya no ponen ese trenecito, y no sé por qué. Hay tanta gente por todas partes, que no apetece salir a ver nada. Vas como loca buscando los regalos que tienes que hacer, y en cuanto acabas, a casita. Es increíble la de gente que hay, a todas horas. Por la mañana, a medio día... pero ya ni te cuento por la tarde. Además, tienes que ir pendiente del bolso, por los ladronzuelos que aprovechan esas aglomeraciones, en las que la gente está más despistada.

Las Navidades ya no fueron igual que antes desde que nos enteramos quienes eran los Reyes. Se había roto la magia y todo lo demás que hiciéramos era fingir, porque ya no iba a venir nadie de Oriente a tomar el turrón de nuestros zapatitos, entonces, ¿para qué ponerlos?

Me acuerdo lo que odiaba disfrazarme de pastora... uff... cómo lo odiaba... Es que, no sé si sabréis que tengo la cara bastante redondita, y me quedaba fatal el pañuelito ese que llevan las pastoras. Pero fatal ¿eh? Hasta que un año, lo colgué en el armario y lo cambié por el de Virgen. Si hijos míos, he hecho de Virgencita jajajaja (prohibido reírse). Luego me gustó la idea de cambiar, y me vestí de ángel, y de ahí ya no salí. Era el que más me gustaba, se parecía al de hada porque llevaba unas alas muy bonitas.

El frío que he pasado yo montada en las carrozas de la cabalgata, no lo sabe nadie. Mi madre y mi tía nos iban siguiendo. Me acuerdo una vez, que yo ya no podía más, tenía las manos congeladas. Vi que una niña se bajó de la carroza y se fue con sus padres y yo pensé en hacer lo mismo, estaba ya harta de carroza. Pero mirando a un lado y a otro, no daba con mi madre. Al rato, las veo aparecer, y es que se habían ido a tomar un café porque estaban muertas de frío jajajaja. Ay madre, y yo ahí congelada. Nada, nos bajaron y nos fuimos a tomar un chocolatito con churros.

Eso también me encanta, el chocolate. Se puede tomar cualquier día del año, pero yo procuro dejar ciertas cosas sólo para las Navidades. Por ejemplo la sidra, el chocolate, los churros, vinito mientras ceno, langostinos y un montón de recetas que sólo hacemos en la época. En mi familia, los mayores nos dicen que no nos podemos quejar de nada, que tenemos de todo. Que para ellos llegar la Navidad era comer de todas esas cosas que se privaban durante el año, porque no había. Por eso yo dejo esas cosillas, para que la Navidad siga pareciéndome Navidad, y no un día como otro cualquiera.

Estos días siempre tratamos de hacer algo especial con la familia de mi padre. Algo especial, pero juntos. A veces vemos fotos y comentamos lo que pasaba en cada una de ellas. Hablamos de recuerdos de cuando éramos pequeños, lo que nos hacían rabiar en Reyes, cuando nos engañaban con esas historias... Otras, vemos diapositivas o cine. Sí, tenemos algunas películas con más de 30 años de antigüedad. Así ha sido cómo he podido conocer a mi abuelo.

Siempre, siempre, siempre... me hablaba de espíritus. Cuánto lo voy a echar de menos. Aunque no lo creyera, a mi me gustaba escucharla, y a ella contarme, y meterme miedo, claro.

Con la familia de mi madre es diferente. Somos más y entre tanta gente casi no se puede tener una conversación. Sólo hay ruido, risas y voces a cada momento. Algo que me parece muy entrañable es que cuando éramos pequeños siempre jugábamos todos al bingo. Es entrañable, porque lo hacían por nosotros, los niños. A mi madre nunca le han gustado los juegos, siempre dice que de lo que más se alegra de que seamos mayores es de no tener que jugar, porque no le gusta. Yo me parto de risa, imaginándola cada vez que nos decía "¿queréis que juguemos a algo?" y yo siempre decía que sí. Además es que parecía que me habían dado energía, me encantaba y ahora pienso que mi madre lo diría con la boca pequeña, rezando para que le dijéramos que no nos apetecía jajajaja.

Releo un poco el post, y veo que en el fondo, no ha dejado de gustarme la Navidad porque cuánto más recordaba, más ganas tenía de juntarme a vivir otra. Lo malo es que a veces pasan cosas, que las hace diferentes para siempre. Ahora sólo toca aprender a vivirlas bajo estas nuevas circunstancias, y ya está...

Por eso mejor acabo rectificando. Empiezo de nuevo a escribir: Se acerca la Navidad. No sé... por muchos años que han pasado, aún sigue hechizándome...

Jueves, 08 de Diciembre de 2005 10:49 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 10 comentarios.

12/12/2005

Bebiendo de ti

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Es la voz del silencio lo que me lleva a ti.

Es el murmullo de la música lo que me hace perderme en tu recuerdo.

El dibujo de una sonrisa me transporta a todas las que has provocado en mí.

Puedes despertar mis sentidos dormidos cuando los acaricias con tu presencia.

Sí, sé que me dejas descubrir tu esencia si con sigilo buceo entre tus secretos.

Puedo interrumpir mi realidad para intentar comprender qué me atrae de la huella que dejan tus pasos en mí.

Y claro que puedo, y quiero… ofrecerte mis sentimientos hasta que los conviertas en nuestros sueños.

Lunes, 12 de Diciembre de 2005 15:46 ;?> Hay 7 comentarios.

14/12/2005

A veces

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A veces una no tiene ganas de escribir… No sabe qué tiene… Aunque se pasa el día pensando, a la hora de la verdad, ningún pensamiento permanece… Otras tiene mil cosas que contar… pero no está muy segura de querer dejarlas por escrito. Tal vez el tema principal sea algo triste… y no quiere transmitírselo a los demás… A lo mejor hoy querría hablaros de lo que le dice una foto… pero no es capaz de enseñárosla… y sin verla, no entenderíais por qué le duele tanto mirarla.

Una no es siempre melancólica, pero deja que sus palabras así lo sean.

Cuando se siente vulnerable… le entran ganas de llorar… y lo hace bajito… Ha pensado que las personas con talento tienen la suerte de dejar salir de su interior toda la pasión que guardan… Algunos en forma de baile… otros lo hacen con poesías… y también con un pincel y un lienzo en blanco. Y una les envidia, porque ella no puede. Es por eso que a veces… las lágrimas no son suficientes… Y necesita gritar… o inventarse una pasión que equilibre toda su impotencia interior con lo que le rodea…

Y cuando una cree que ya no puede más… que le será imposible equilibrar el mundo que le pesa… llega alguien… que le hace más ligera esa carga… A lo mejor son sólo unas palabras… -en secreto… a ella le basta con ocho letras-… Las risas también la despiertan… Entonces… siente que estalla… Y todo cambia de color…

Y ella… que en realidad no es melancólica ni triste ni tiene tantas ganas de llorar… se siente por unos minutos como nueva… Vuelve a sacar la foto… y no siente dolor. Entonces se acomoda y se sienta… Y sus labios, no ocultan su sonrisa.

Miércoles, 14 de Diciembre de 2005 11:59 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 16 comentarios.

24/12/2005

Feliz Navidad

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¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!


Sé que llego con el tiempo justo para escribir la felicitación, pero aquí estoy...

Es curioso, cuando era pequeña el tiempo se me hacía muy largo. Desde el último día de colegio hasta la Nochebuena, pasaban por lo menos unos seis días, pero... no eran más que tres. Sin embargo ahora no tengo tiempo para nada. Un día lo reservas para hacer la cena con los amigos, otro para ir de compras y el último para terminar con los preparativos de la cena.

Ayer pasé una mañana agradable. Lo malo de estar tan ocupada hasta el día de la fiesta, es que no te das cuenta de que ya ha llegado. Todos los días parecen iguales. Así que me fui al centro, para rodearme de Navidad. Empecé por Gran Vía, donde paré a charlar un rato con una amigo. Después, con mi música, fui andando hasta Cibeles. Y me encantaba la sensación de estar rodeada de gente, pero yo en mi mundo.

En el Paseo de Recoletos ponen unos puestos artesanales todos los años. Y a mi me encanta todo. ¡Lo quiero todo! Compré varias cosas, entre ellas un anillo precioso que le voy a regalar a mi hermana esta tarde. Me gusta tanto que me encantaría quedármelo. Descubrí también dos tiendas de juegos antiguas, esas que son de madera y lo que venden son casi reliquias. Vi un parchís que tenían mis primos cuando éramos pequeños, era de los pitufos y me transporté a aquellos días sin querer. Vi mil puzzles, pero justo el que yo quería, ya no lo vendían... El dependiente, era un señor que adoraba su trabajo. Esas cosas se notan. Entré y le pedí que me enseñara algún juego, y nos pusimos los dos manos a la obra. Fue divertido, y me hizo reír.

Pero bueno, yo venía aquí a felicitaros a todos las fiestas. Espero que lo paséis bien y que disfrutéis. Haced que los demás se sientan a gusto en vuestra compañía. Pensad en las personas que os gustaría tener a vuestro lado en ese momento y que no están, porque así las sentiréis más cerca, pero no dejéis que os ponga triste el recuerdo. Compartidlo con los demás si es necesario. Brindad en la distancia por los amigos nuevos y pensad en los que aún quedan por venir. Y no os olvidéis de que todos somos únicos, especiales, y que probablemente alguien añore nuestra compañía este día.

Un abrazo sincero.
Sábado, 24 de Diciembre de 2005 13:29 ;?> Hay 7 comentarios.

27/12/2005

Haciendo balance

20051227091222-calendario.jpgCreo que hoy es un buen día para hacer balance del año. No es algo que haga con asiduidad, me refiero a que hay personas que suelen pararse a pensar qué tal les ha ido el mes una vez que ha pasado, también el veraneo... pero yo normalmente no hago estas cosas. Siempre tiene que ser otro el que venga a preguntarme "¿qué tal?" y entonces, me pongo a pensar.

Hoy es el día idóneo, ya ha pasado la Navidad -cada año me cuesta más meterme en la cabeza lo que significan estas fechas- y en los días que le siguen hasta Nochevieja, parece que sólo tienen cabida los preparativos para todo, como si los días 26, 27, 28, 29 y 30 estuvieran faltos de personalidad...

El 2005 creo que ha marcado un antes y un después en mi vida. Me he vuelto muy reflexiva en todos los ámbitos. Aunque hay días en los que no me apetece acordarme de Ojos Tristes, sé que él tiene mucho que ver en esto. Por ejemplo, he aprendido a leer de otra manera, he analizado lo que otros autores intentaban explicar y transmitir, e incluso me he puesto a escribir. Ésto sí que es raro para mi. A pesar de que siempre me ha gustado leer, jamás había escrito. Ahora, hay días en los que es una liberación...

También he estado más atenta a lo que otras personas tratan de decirme cuando están callados, estudio sus reacciones y comportamientos.

He hablado mucho de cine, de música, me he enamorado, he hecho muchos amigos, también un blog donde he conocido a gente estupenda. He reído muchísimo, pero también he llorado.

Sin embargo, este año tiene un gusto amargo que me hace desear que se acabe ya. Recuerdo el mes de enero... hizo mucho frío. Tenía que estudiar porque los exámenes estaban a la vuelta de la esquina, pero cuando regresaba a casa de la rehabilitación, me encantaba quedar con Ojos Tristes para desayunar. Era algo muy agradable. Un día alguien me preguntó lo que me hacía levantarme por las mañanas. Durante este mes, él fue mi motivo.

Febrero también trajo sinsabores. Los exámenes no me salieron cómo yo quería, pero la culpa fue toda mía. Es terrible que yo me enamore, esa persona acapara todos mis sentidos y me deja poco para el resto. Esto es algo que me gustaría cambiar, el tomarme las cosas más pausadamente. Así no pensaría lo que ahora, que he estado perdiendo el tiempo, alimentando ilusiones y dejándome llevar con los ojos bien cerrados, para que luego aquello que me parecía TODO, haya quedado en NADA...

No se me olvida el paro cardiaco que me dio, cuando fui a ver a Corazón de León. No esperaba esa confesión, nunca lo hubiera imaginado, pero ahora ya me he hecho a la idea.

Marzo tiene poco que contar. Estuve más animada con los estudios y empecé a ir a nadar. Qué sensación... Me pasé todo el mes escuchando la misma canción, y como me había ido mal en febrero, me juré que no me volvería a pasar en junio, por lo que me dejé momentáneamente de tonterías.

Tampoco sé qué sucedió en abril, pero los últimos días los pasé en Suecia y Dinamarca. Fue un viaje estupendo, porque además de conocer esos países, di con personas de las que aprendí mucho. Me entraron ganas para todo. Para hacer cosas nuevas, para viajar, para apuntarme a cursos, para... Pero siempre espero a tener más tiempo. Esta carrerita parece incompatible con los sueños... a ver si acabo ya...

El mes de las flores trajo consigo mucho que estudiar. Y junio también. Ojos Tristes me dio una noticia en la que yo no quería ni pensar, pero que sabía desde el principio. Y así quise que llegara el mes de julio, como si unos días pudieran borrar lo que sentía.

En verano lo pasé genial. Ha sido uno de los mejores que recuerdo. He reído mucho, y me he encontrado más cercana a mi hermana.

Agosto fue un rollete, estudiando en casa todo el día, para que luego, al llegar septiembre, me pillara el toro como siempre.

Octubre ha sido el mes de tomarme las cosas en serio. Empecé a sentirme mejor conmigo misma, pero desde agosto no he hecho más que enfadarme y desenfadarme. Esta inestabilidad... me quema. Y tampoco me gusta dar esa imagen a los demás. Ni yo pasarme el día luchando conmigo misma, entre lo que pienso y siento. Y odio dar explicaciones sobre lo que quiero.

Noviembre lo podían borrar del calendario. Me ha pasado una de las peores cosas de mi vida. Aún hoy, lo sigo asimilando. Nunca hubiera imaginado que iba a reaccionar así. Me temblaba todo el cuerpo...

Y diciembre ha sido ante todo, muy familiar, pero necesario.

Sé que recuerdo sólo las cosas malas, no es un año cargado de optimismo como podéis ver, pero yo sé que no he estado como siempre. No estoy tan seria, soy más responsable en los estudios, ni pienso en la muerte como este año. Pero bueno... todo cambiará. Tiene que cambiar. De momento pongo de mi parte, cosa que antes me negaba, me dejaba llevar y ya está.

El otro día mi padre se encontró a su amiga la vidente. Yo le tengo dicho -aunque no crea en estas cosas, jajajajaja- que le pregunte por mi, a ver qué tal me va a ir. Y le dijo que acabaría la carrera, que empezaría a salir con un chico y también que me pondría a trabajar. Bueno... sea o no verdad, es algo posible, y eso siempre anima. Lo de la carrera sería un alivio... lo del trabajo también, me apetece ganar dinero ya... y en cuanto al amor... en otro mes, me hubiera partido el alma pensar en otra persona que no fuera Ojos Tristes, pero ahora no. Tengo ganas. No quiero que penséis que equivoqué mis sentimientos hacia él, que no le querría o que no sería tal lo enamorada que estaba pero... me quiero más a mi misma que a cualquier otra cosa. Una se empieza a dar cuenta de que lo que hace daño, no es bueno. Y es mejor pasar a otra cosa...
Martes, 27 de Diciembre de 2005 09:12 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 12 comentarios.




kamala in Patmos

No me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.

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