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Resumen

03/10/2005

Esta noche, Ópera

opera budapest.jpg
Bueno, en esta noche de insomnio -sí, otra vez- he escrito ésto, pero blogia tampoco me dejaba colgarlo. Aquí está.

No puedo dormir. Esto es desesperante... Dentro de menos de tres horas me tengo que levantar, y yo, con los ojos como platos.

Dando vueltas en la cama, estaba acordándome del viaje a Budapest. Bueno, en realidad se trataba del viaje de ecuador, y visitamos también Praga. Fue genial, es algo que nos marcó a todos.

Sé que dije un día que hablaría de cada ciudad y lo colocaría en el apartado de Al zafar Yafar –viajar es la victoria- pero como me conozco, prefiero ir contando cosillas, a trozos, en lugar de hacerlo del tirón. Digo que me conozco, y es que me gusta contarlo todo al detalle, y me enrollo como las persianas, así que poco a poco es mejor, así se saborea cada parte.

El viaje comenzaba en Praga, y al cuarto día viajábamos a Budapest en autocar. Madre mía, nos tiramos ocho horas ahí metidos, con un conductor alemán (¿?) y la distancia no era muy grande, unos 600 km y sin un alma en la carretera. Me acuerdo que atravesamos Austria, y fue muy bonito, me recordó a Heidi.

Llegamos de noche, y nuestro hotel estaba en Pest. Ahí me enteré que el río Danubio dividía a la ciudad en dos, Buda y Pest. Creo que al principio me decepcionó, pero quité ese pensamiento rápidamente de mi cabeza, porque me había ocurrido lo mismo al llegar a Praga. La ciudad de noche, el olor extraño, la gente (o más bien su ausencia por la calle) rompieron un poco la ilusión que llevaba, pero todo cambió a la mañana siguiente, así que, decidí no juzgar nada, hasta no haberlo visto con la luz del día.

Nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Cogimos un autobús, pero perdimos mucho tiempo en hacernos entender, allí la gente no habla inglés apenas, y el húngaro lo entienden pues eso, los húngaros porque lo que era nosotros... Tomamos el metro también, y las escaleras iban muy muy rápidas. Pensamos que la gente mayor tendría que hacer malabarismos para lograr subir ilesos... y con esas cosillas, nos íbamos riendo.

Al llegar, vimos poco, estaba todo cerrado. Sólo buscábamos algún sitio para tomar algo y terminamos en un irlandés cercano a la Catedral –de la cual nos percatamos al día siguiente, a esas horas poco veíamos y no llevábamos mapas-. Ya sabéis que se sale de España y los bares escasean, y aquel no nos disgustó.

A la vuelta, cogimos un taxi. Allí, como ocurría en Praga, se tiene que acordar el precio de la carrera en lugar de ir por contador. No sé si es mejor o peor, porque se suelen aprovechar de los turistas, pero aún tomándonos el pelo, no resultaba muy caro –no como aquí, que parece un atraco a mano armada-. Claro, como fijas el precio, al taxista le conviene ir rápido, y yo... creía que volaba. Íbamos todos callados –me apuesto el cuello a que rezando- y cruzamos en un periquete el río. Yo lo vi y casi le dije adiós con la mano, pensando tristemente que iba a morir en un accidente de tráfico fuera de mi tierra. ¡Ay madre! llegamos sanos y salvos, pero no sé cómo.

No me acuerdo qué hicimos al llegar al hotel. Creo que sacar alguna cosa de la maleta, e irnos a las habitaciones a tomar algo de las provisiones. A la mañana siguiente nos levantamos muy tarde, estábamos matados. Ya llevábamos cuatro días de viaje por Praga y acumulando sueño.

Hoy intentando dormir, me he acordado de la ópera. Era justo de eso de lo que quería hablaros. Si algo tiene de bueno el viajar con otras personas, son las cosas que se les ocurren, y este fue un ejemplo de ello, porque yo creo que nunca me hubiera metido a ver una actuación en un país extranjero sin conocer el idioma, y algunas chicas tuvieron esa idea. ¡La ópera! sonaba estupendo, y Budapest era tan barato que ni nos planteamos el no ir (nos costó poco más de 9 €).

Representaban “Otelo” y el teatro era tan bonito que nos animamos enseguida. Ya pensábamos qué nos pondríamos de ropa... teníamos todo bajo control con el horario... y encima lo veríamos en un palco. Yo ya me veía a lo “Pretty woman”, eso que dice que... o te encanta, o la odias. Yo por supuesto, iba a adorar la ópera, ¡vamos, faltaría más!

Pero no... Ay, qué pena, la disfruté poco. Yo estaba muertecita de sueño, y no me enteraba de nada. Como llegamos tarde, nos tocó quedarnos de pie, y como estábamos en un palco lateral, nos teníamos que inclinar para poder verlo bien. Las entradas ya estaban prácticamente vendidas, así que nos separamos de dos en dos. A mi me tocó con Gatita y no parábamos de cuchichear, en un intento de enterarnos de algo.

Miento, había un asiento libre, pero yo estaba alucinada con él, porque si te sentabas, quedabas totalmente de lado al escenario, con lo cual, te partías el cuello girándolo a la derecha para verlo. Aunque me dio igual, porque como estaba muerta de sueño –el león de la metro goldwyn mayer abría menos la boca que yo, jajajajaja- se me cerraban los ojos, ellos solitos, y como el asiento no tenía respaldo, la cabeza se me iba para todos los lados... En una de las cabezadas pensaba que me quedaba sin cuello.

En el intermedio, decidimos preguntarle a un señor que compartía con nosotras el palco –el cual se lo debió de pasar estupendamente, porque en los intentos que hacíamos por ver, nos pegábamos bastante a sus cabezas jajajajaja, y como somos altitas, imaginad qué parte de nuestro cuerpo rozaba con sus cabezas. ¡Habéis acertado, chicos listos!-. Nos estuvo contando un poco de la obra y nos preguntó que de donde éramos. Le dijimos que españolas, y él, todo sorprendido, nos desveló que la representación estaba en italiano. Mira, debía ser un italiano muy raro... porque yo no entendía nada...

Después de la ópera, salimos a cenar a un italiano. El sitio era muy acogedor, y supongo que de lo más chic de Budapest. Era más caro de lo normal, pero para nosotros barato, y estaba decorado con cuadros de muchos colores.

Otro día sigo contando, me dejo el momento en el que me enamoré de aquel lugar, y por eso tal vez, lo prefiero a Praga. Lo que más me gustó de las dos ciudades fue el tranvía. De verdad, es algo que me fascina, verlo por la calle, con sus pasajeros... observando los detalles desde uno de sus asientos... es algo que no olvidaré.

Un beso, voy a aprovechar dos horillas de sueño, que como dice mi madre ¡mañana, verás!.
Lunes, 03 de Octubre de 2005 07:30 ;?> Hay 15 comentarios.

08/10/2005

La noche del eclipse

Eclipse.jpg
Jobar, se me ha estropeado el ordenador. No me lo puedo creer. El otro día se me bloqueó y desde entonces, no he podido reiniciarlo. A ver cuánto tiempo me tiro así...

Tengo mil cosas que contar, como siempre. El mes pasado me dio vergüenza ver lo poco que había escrito, y me juré y perjuré que no volvería a pasar. Y mira, si antes lo digo... ¿Destino? no sé no sé...

Os quería contar lo bonito que me pareció el eclipse. Lo iba a ver con Rainbow, pero ninguna de las dos teníamos gafas, y Gatita nos dijo que seguramente regalaban en la facultad. Pues nada, allá que me fui el día 3, con intención de ir a clase (como buena alumna) y después salir al parque de las ciencias, a verlo.

De camino a la facul, vi un tumulto de gente que hacía cola en el jardín botánico. Me imaginé que era para ver el eclipse, así que me quedé en la cola e investigué un poco. Llamé a Rainbow para que no se entretuviera y llegase antes de las 10:20, porque a partir de entonces, no se podría pasar al jardín. Faltar el primer día de clase, a fin de cuentas, no tenía mucha importancia. Estoy segura de que dentro de unos años, no me acordaré absolutamente de nada de ese primer día de clase, pero no se me olvidará lo bonito que fue el eclipse.

Cuando abrieron la puerta, le mendigué dos gafitas a la chica de la entrada. Al principio no quería, se resistía porque decía que no podía dar a todo el mundo más de una, pero... yo de ahí no me movía si no era con dos gafas, y ¡las conseguí! Bueno, pues nada, haciendo tiempo mientras esperaba a Rain, di una vueltecita por el jardín. La verdad es que tenía ganas de verlo, tanto tiempo pasando por su puerta y no haber tenido un rato para entrar... algún día tenía que ser el primero.

Me puse las gafas y el sol se veía genial. Nunca lo había visto así. Por todos lados había gente con diferentes métodos para ver el eclipse. Por ejemplo, algunos empleaban un tubo de cartón, largo, tapado con papel cebolla por ambos extremos. Dejaban pasar la luz a través de uno de ellos y el sol tapado por la luna, se observaba en el otro extremo.

Otros, hacían un agujero a un papel, y si ponías tu mano a una distancia de alrededor de un metro, la luna quedaba reflejada en ti. Es justo lo mismo que pasaba con los árboles, que la luz penetraba a través de todas las hojas, y en el suelo se veía ese efecto de luz y sombra tan bonito...

Era la primera vez que veía un eclipse, los demás no los he visto, aunque recuerdo uno especialmente. Estaba en Alicante con Corazón de León, pero yo no tenía gafas, y tampoco me llamaba mucho la atención. Lo quería ver, pero sin gafas, iba a ser imposible. Corazón de León, no pensó lo mismo, él lo tenía que ver, ¡por narices!. El caso es que echó un vistazo, y se cegó, y por la tarde, me lo encuentro, y me pidió que le acompañase a una óptica a ver qué le decían.

Mirad... cuando llegamos allí, ya nos íbamos riendo. Me acuerdo perfectamente de lo que íbamos hablando, lo que pasa es que... no sé si... a él... le importaría que lo contara.... bueno, sí, lo cuento, espero que no te importe. Resumo diciendo que la conversación iba sobre revistas porno jajajajajaja. Mejor lo dejo aquí, pero yo me tronchaba de la risa. Al pasar a la óptica, yo aún seguía "risa va, risa viene" y Corazón tuvo esta conversación con la chica de la óptica:

- Hola
- Hola. ¿Qué querías?
- Es que esta mañana he mirado el eclipse, y ahora veo mal. Venía para ver si me podiais decir algo, o para ver qué me puede pasar.
- Bueno, pues... puede ser que se te quedes así para siempre o incluso te puedes quedar ciego.
- ¿?¿?¿?¿?
(Kamalita aquí se tuvo que dar la vuelta partida de la risa. Ay Dios, yo no podía aguantarme, porque teniais que haber visto la cara de "cagado" que se le quedó a Corazón de León. Y claro, también me acordaba de la conversación de antes y... vamos, que no podía más).

Bueno, le hizo pasar a una sala para mirarle los ojos. Sólo añadiré, que si antes no podía aguantarme, ahí ya sí que me daba algo, porque todo era como de juguete a su lado. Él, que es muy alto, todo lo quedaba pequeñito jajajajaja. Qué risa... Al final, todo quedó en un susto.

Sigo con el eclipse de 2005... Nada, decidí acercarme a mirar por los telescopios que los estudiantes de física y matemáticas habían puesto por el jardín. Iban a hacer estudios y yo escuchaba atenta todas las preguntas que la gente les hacía. Tenían también un aparato que medía la humedad relativa, la temperatura, la presión y la hora (algo más, pero no me acuerdo).

Con los telescopios se veía muy bien, además, ampliado. Nos dijeron que en la facultad de físicas había otro mucho más moderno por el que se veía una imagen mucho más nítida, pero aquel día el sol estaba muy limpito, y se veía igualmente bien con esos. Decían, que lo importante de los telescopios era el filtro, que es el que absorbe parte de la radiación que proviene del sol, la dañina, y por eso se puede ver a su través.

Cuando llegó Rainbow, estuvimos pensando un poco sobre todo el tema de las radiaciones. Concluimos, que la radiación que absorbía el filtro tenía que ser la UV y parte del visible, que es lo que emite el sol, pero el físico -también estudiante- nos dijo que además absorbía la infrarroja. No sé... Esta radiación es la que desprende la tierra, aquí... no estábamos muy convencidas. Voy a ver si leo algo por aquí, en google. En clase tengo una asignatura que va sobre esto de radiaciones, y pensé que el martes la profesora nos contaría algo interesante, pero no. Mi gozo en un pozo. Como me quede alguna duda, se lo preguntaré.

Y nada, cuando llegó la hora de ver el eclipse -aunque no parábamos de mirar de vez en cuando cómo iba la cosa- nos pusimos de frente a él -no como Corazón de León, que se sentó en un banco de espaldas al sol. Cómo cambian las cosas con los años, ¿verdad? de pequeño bien que miraba, y luego mira...-. Fue muy bonito, precioso. Yo quedé encantada, parece mentira que ocurran tantas cosas bonitas en la naturaleza y a veces ni nos paremos a observarlas...

Me gustó también el verlo con Rainbow, porque nos llevamos muy bien, y me conoce, y sabe que con estas cosas me emociono, y si soy muy expresiva y si le digo mil veces ¡¡me encanta, es precioso!! ella no va a decir nada. Nos pasamos la mañana hablando sobre todo lo que habíamos oído, sobre los anillos del sol que hacían que no se viera tan nítida la curva concéntrica...

Me acuerdo que por ahí había una planta que olía fatal, estábamos en el botánico, claro. Cuando acabó el eclipse, los niños que habían venido con el colegio, aplaudieron entusiasmados (¡qué ricos!) y cuando pasaron por nuestro lado, Rain y yo nos quedamos escuchando a ver qué comentaban, pero... ¡ay madre! así son los niños. En un segundo habían olvidado por completo el eclipse y sólo hablaban de lo mal que olía por la zona jajajaja. Es curioso, pero es cierto. Los niños pasan de una cosa a otra tan rápidamente...

Bueno, cuando nos íbamos después de haber visto ese momento estelar, nos acercamos otra vez a los físicos. Rainbow y yo, habíamos sentido esa sensación de frío en el momento en el que el sol quedaba más oculto por la luna, y comprobamos, por aquel aparato que medía tantas cosas, que había descendido ¡¡¡9.2 grados en aproximadamente una hora!!! Increíble. De 20.6 a 11.4ºC. Además, se pudo observar cómo se oscurecía un poco... Qué bonito, qué chulo.

Nada, ya acabo... jajajaja, menuda paliza a eclipse os estoy dando... Ya nos alejábamos, cuando un chico nos abordó. Nos había estado escuchando preguntar tanto, y nos quería hacer una entrevista para el periódico ¡Qué! y... bueno, nos dejamos, porque no salíamos por cámara. Al día siguiente, cogí el periódico, y... jajajaja, sí que salíamos. ¡Qué bueno! el minititular decía algo así como "nos apuntamos para 2026" que será el proximo eclipse. Nosotras no dijimos esa chorradita, pero bueno jajajaja, le perdonamos, porque el chico fue muy majo, y sacó nuestros nombres, y también aquel día era su cumpleaños, y estaba trabajando. Fue un bonito regalo el que su jefe le dejara publicar, ¿verdad?

Por último que... ya colgaré foto cuando tenga mi ordenador bien. Y como anécdota cuento algo rápido porque quiero que quede aquí escrito. Que... cuando veía eso tan bonito, me acordé de Ojos Tristes. Pensaba en si él lo estaría viendo, y estaba segura de que le hubiera encantado estar ahí, mirando los métodos que utilizaban otros, los telescopios, y todas las cosas que nos contaban. Él me dijo, que también se acordó de mi. Ya sabéis, aquí, sonrisilla boba. Me alegro de que algunas cosas, no cambien y que a pesar de la distancia que últimamente prima, nos sigamos acordando el uno del otro.

Lo he titulado así, porque quedaba más poético jajajaja.

En fin... que ya nos veremos. Cruzad los dedos para que no me quede sin ordenador por mucho tiempo. Muchos besos mientras tanto, seguid escribiendo.
Sábado, 08 de Octubre de 2005 10:45 ;?> Hay 9 comentarios.

10/10/2005

Un día como otro cualquiera

Hoy es uno de esos días raros en los que no sabes muy bien cómo te encuentras. El tiempo también acompaña. Día triste... nublado... y con la amenaza de llover de un momento a otro. No me importa, nos hace mucha falta. Y casi prefiero que las gotas de lluvia emborronen mis palabras, así nadie notaría cómo me siento. Eso estaría bien...

Me he despertado algo cansada. Me suele pasar cuando no duermo en condiciones. Cuando un pensamiento se queda más tiempo del necesario rondando en mi cabeza, si no lo sustituyo por otro rápidamente... estoy perdida.

Pongo la radio mientras desayuno. Parece que tengo un acuerdo tácito con la emisora, siempre me regala una canción que me anima a empezar el día con buen pie. La de hoy ha sido "I just call to say I love you" (sólo llamaba para decirte que te quiero) y me resulta inevitable no sonreir. Pero sonrisa triste... como el día.

Salgo de casa temprano, antes de tiempo, tengo que hacer mil cosas... Durante el trayecto las enumero, pero camino de la facultad me permito un ratito soñar despierta. Es algo que me encanta, por eso no me gusta encontrarme con nadie, son de los pocos minutos que tendré en el día para estar sola, y quiero pensar en lo que yo quiera.

Al llegar a clase, comienza la jornada. Sin parar de charlar... de reír... atender a los profesores... tomar apuntes... mirar en cinco minutos los emails... Y vuelta a casa para comer. Esta vez voy acompañada por mis amigos.

Las tardes de otoño, son aún más tristes que las mañanas. Hoy ha empezado a llover justo cuando me acababa de preparar un café. Me encanta tomármelo viendo las gotas caer. Pero no, no pienso en nada, sólo en lo que tengo que hacer. Tal vez lea un rato, si me queda tiempo, o si no, escribiré. En los días melancólicos uno se pone más sensible y las palabras fluyen desde dentro.

Salgo de casa una vez más para hacer unos ensayos en el laboratorio. Me gusta la mezcla de ruidos... mis pasos acompañados por las gotas de lluvia... el burbujeo del agua al hervir... y los cronómetros que me avisan de que ya ha terminado la reacción. También observo los colores, algunos verdes... pero de diferente tonalidad, otros rojos... la gama de los azules, es preciosa...

Empapada llego a casa. Tomo una ducha caliente para que se lleve la melancolía por el desagüe. Ya no quiero otro día como éste. Es tan triste... Después de cenar y de ver la tele un rato... me voy a la cama. Y estoy tan cansada, que me duermo enseguida pensando que mañana será otro día.

Sí, otro día... contradictorio, como yo. Otro día en el que te volveré a echar de menos, pero que me ayudará a olvidarte. Cuántos más días pasen, menos notaré tu ausencia y menos me costará luchar conmigo misma para sacarte de mis pensamientos. Pero habrá días melancólicos como los de hoy, en los que se me hará muy cuesta arriba no saber nada de ti. Esos días... en los que me daré cuenta, de que no estarás ningún día más. Y me dolerá imaginarme mi vida sin ti.

* * * * *


Hoy llueve sin parar por aquí. La verdad es que no me anima mucho. Que se vaya el sol y nos deje este panorama de nubes... me da cosa. Seguro que a ti un poquito de lluvia no te importaría.

La lluvia... las clases... el café de la tarde... Cualquier momento es bueno para recordarte.
Lunes, 10 de Octubre de 2005 14:22 ;?> Hay 13 comentarios.

14/10/2005

Cinco sobre vecinos

Hola, como no he visto las cinco de esta semana todavía, he cogido unas que he visto en el blog de Susana.

1.- ¿Tienes vecinos?
Sí, tengo vecinos, pero es fácil el conocernos por que sólo hay tres pisos.

¿Les conoces?
Claro que les conozco. En un piso vive un matrimonio mayor. En el otro un matrimonio con dos hijos –aunque son tres hermanos, el mayor ya se ha casado-. Y después está mi casita.

2.- Cuando llegaste de nuevo a tu casa, ¿te presentaste a los vecinos? ¿Les invitaste a tu casa? ¿Lo hicieron ellos?
La verdad es que yo sólo tenía tres años, pero sé que mis padres ya conocían al matrimonio mayor. Antes teníamos otros vecinos que tenían dos niñas, y mi hermana y yo solíamos jugar con ellas.

(Bueno, como las preguntas son un poco rollazo y rápidas de contestar, me voy a enrollar un poquito y voy a contar alguna anécdota…).

Pues nada, cuando llegaron los que habitan el segundo piso, yo tendría unos ocho años. Yo vi que había dos niños, uno de mi edad –chico- y una niña de un año o dos menor que yo.

Uno de los primeros días que nos vimos por la calle, la miré y me sacó la lengua, ¡bueno! Esa imagen la tengo grabada en lo más profundo, porque retiró la mirada tan rápido, que no me dio tiempo a sacarle la lengua yo. O sea, que la enana esa me había vencido. Ufff, qué malita estaba yo… Desde aquel día me dediqué a retarla y… no volvió a ganarme ¡jamás!

Al poco tiempo, mi vecina le pidió el favor a mi madre de llevar a sus hijos al colegio a la vez que nos llevaba a nosotras. Incluso tenía que bajar a ayudarles a vestirse, darles el desayuno, ayudar a la niña a peinarse… Y a mi me corroían los celos por todos los lados… Es que no me hacía ni pizquita de gracia ver que mi madre atendía a otros, pero más bien era a la niña esta.

Un año por Reyes, nos regalaron unos estuches de “Crayola” que tenían de todo, incluidas acuarelas (me encanta esta palabra). Mi estuchito estaba impecable, y las pinturas me daba pena utilizarlas, y reservaba el estreno de las acuarelas para otro momento (no preguntéis por qué). Cuando quería utilizarlas, cogía las de mi hermana y ya está –ella pasaba de todo, le daba igual-.

¿Qué porqué cuento esto? Porque un día mi vecinita se puso mala. Se levantó vomitando algo verde (¡qué asco! había cenado puré) y claro, no fue al colegio y pasó el día en mi casa. Yo de esto me enteré cuando llegué a medio día para comer, que me fue a recoger mi abuela. Cuando llegué, ví que la niña tenía un estuche de crayola entre manos, y me acerqué corre que te corre, a ver si era el mío o el de mi hermana, porque estaba usando las acuarelas. ¡NOOOOOOOOOOO! ¡¡Había cogido el mío!! Me puse como una fiera, me dio igual que estuviera ella delante o no, lloré cuanto quise, le eché la bronca a mi madre por haberle dejado el estuche…

En fin… después nos hicimos amigas, pero siempre hubo tiranteces entre nosotras. Ahora sin embargo, apenas hablamos. Ayer mismo nos cruzamos por la escalera y nos saludamos y sonreímos. Un rápido ¿qué tal? y poco más.

3.- ¿Cuáles crees que son las normas de convivencia que todo buen vecino debería respetar? ¿Las respetas tú?
Sí, yo creo que sí. Además, nos solemos ayudar. A lo mejor mi hermana y yo ponemos la música un poco alta, mi madre siempre nos está regañando. Y creo que va a tener razón, porque hubo un tiempo que me dio por escuchar una canción y estaba todo el día con ella en la minicadena. Un día, mientras estudiaba, oigo a mi vecino, que andaba por su terraza, que la cantaba jajajajaja. Qué fuerte, yo partida de la risa, porque era en inglés y él… ni idea de idiomas…

De ellos la verdad es que no me puedo quejar. A lo mejor que como fuman, cuando dejan mucho tiempo abierta la puerta de su casa, la escalera huele un poco, pero… nada más.

4.- ¿Tienes o has tenido algún vecino que te hiciera entrar ganas de cambiarte de vivienda? ¿Por qué?
No.

Como dejar así la pregunta me parece, no una brevedad, si no una nadería… voy a contar otra anecdotilla.

Pues nada, antes de estos vecinos, vivían otros que tenían las dos niñas. Una era de la edad de mi hermana y la otra de dos años.

Un día, bajamos a jugar. Estábamos: mi hermana y la niña mayor, de 5 años, un primo de las niñas y yo de cuatro, y la otra niña, de 2. No sé a qué estábamos jugando, que pasó algo injusto. A mi no me daba la gana hacer lo que mandara el niño, y claro, su prima se puso de su lado y mi hermana también. Me dejaron sola, y no me dejaban jugar a nada. No es que yo quisiera, pero después, la diversión fue meterse conmigo. Acabamos pegándonos y todo, porque el niñito me dio una torta. Y yo, que tenía la mano muy larga también, pues… a guantazo limpio. El caso es que fueron algo crueles –mi hermana no me hizo nada, pero tampoco me defendía, nos habíamos peleado aquella tarde y supongo que me guardaría rencor-. Pero lo que más me sorprendió, fue que la niña de 2 años, se acercó a mí, y parecía que se estaba dando cuenta de todo, del vacío que me estaban haciendo, y me dio un cuento. Yo, hasta ese momento había pasado de la niña… pero me di perfecta cuenta del detalle aún con 4 añitos.

(Jajajajaja, ¿¿¿seguís aquí leyéndome??? Jajajajajaja, ¿pero cómo me aguantáis?)

5.- ¿Alguna anécdota divertida sobre la convivencia entre vecinos?
En mi calle hay algunos pubs. A mi no me molestan, porque mi habitación da al otro lado de la casa, por lo que duermo perfectamente sin ruidos (sin ruidos, porque dormir dormir, ya sabéis que fatal, llevo unos días uffff).

Un día estaba en casa por diez minutos, saldría enseguida. Entonces decidí escuchar una de mis canciones favoritas “a todo volumen”, y así lo hice. En mi momento más eufórico, cantando a pleno pulmón, oigo el timbre de la puerta. Glup, si es puerta, y no telefonillo, seguro que es algún vecino… y menuda vergüenza si viene a decirme que baje la música… -me dije.

El caso es que abro, y aparece una vecina, pero del edificio del al lado, que venía a que echáramos unas firmas en protesta de la música tan alta que ponían los del pub de abajo, y que no les dejaba dormir… Ay Dios… yo, con una cara terriblemente roja, firmé donde me dicho sin rechistar, a pesar de que la mujer se debió pensar, al subir a mi casa, que se encontraba en alguno de aquellos bares…

Feliz fin de semana a todos. Un beso.
Viernes, 14 de Octubre de 2005 10:50 ;?> Hay 5 comentarios.

20/10/2005

Bobadas varias

Buenos días chicos. Ay madre... mira que viendo el mes de septiembre, que no escribí nada, me prometí que no ocurriría lo mismo en octubre, pero llevo peor camino. Sin embargo, ahora tengo más o menos excusa, el ordenador sigue estropeado... ¡y lo que le queda!, porque ayer ya le llevamos a arreglar y la semana que viene "nos dirán algo". Ay Dios...

Tenía pensado hablaros un ratito de mis clases de inglés, que empezaron a primeros de mes, pero me he puesto a escuchar una canción que me ha enviado un amigo por email y me está dejando tan tranquilita... que no sé qué me saldrá al final.

El día ha empezado con un pie regular. Digo lo de regular, porque anoche tardé en dormirme, y esta mañana tenía sueño. Cuando salía de casa, la última canción que han puesto en la radio ha sido "baby can't I hold you tonight", que casualmente era la que estaba escuchando cuando mi ordenador decidió (sin permiso) tomarse unas vacaciones y a mi dejarme arruinada en los cibers... La radio parece que se ha contagiado con lo del pc, porque también se ha bloqueado a mitad de canción. ¡Qué mal me sienta que las dejen a medias!

Hay más motivos por los que no escribo. Por una parte, me gustaría hablar de todos los libros que he leído últimamente, que me han llamado mucho la atención, pero me debato entre dos puntos, primero, que no sé si os resultará interesante, y el segundo, es que sí me gustaría hacerlo para después recordarlos. Me da mucha rabia olvidarme de las historias que leo. Luego pienso que por qué tengo que pensar tanto si resultarán interesantes o no y... nada que... al final no escribo.

Muchas veces he empezado a contar algo sobre mis amigos, pero me parece que invado su intimidad. Pienso que si leyeran mi blog -lo cual no es del todo imposible- tal vez no les guste ver que hablo de ellos. Así que... otro tema censurado.

Ya me va quedando poco tiempo, entro ya a clase, y por lo menos quería dejaros un saludo. Sólo deciros que el martes hablé por teléfono con una persona que he conocido por aquí. Era la primera vez, y fue algo extraño, porque nos conocíamos y teníamos cosas que contarnos, pero la voz... era algo nuevo. La verdad es que me encantó charlar con ella. Me hizo mucha gracia después recordar la conversación, la de preguntas que nos lanzamos... las risas... pensar lo que me decía su voz... y alguna que otra cosa más (aquí seguro que hay uno que se pica, y no va por Ojos Tristes, jejeje).

Ahora sí que me voy. A ver si escribo más y me dejo de tonterías. La última notita es que el chico que está en la sala de informática de mi facultad se va, y a mi me da penilla. No sé si es que me he encariñado con él o es que no me gustan los cambios y él me resulta ya algo familiar... En fin, que nada es permanente, todo es efímero...

Muchos besos.
Jueves, 20 de Octubre de 2005 09:27 ;?> Hay 8 comentarios.

21/10/2005

Inglis pitinglis

alumnos2.jpg
Las cinco del viernes las cuelgan muy tarde, por eso nunca las puedo hacer y no me apetece buscar algunas chulas en otros blogs, así que hoy cuento lo de inglés. Pero antes diré, que a mi coleguita de la sala de informática le queda muy poco para irse, y hoy, después de un año y pico, le he preguntado que si se llama E. Me ha dicho que sí, yo le he dicho el mío y me ha contestado, “ya”. Eso me demuestra que se había parado a leer mi carnet, cosa que nunca le he visto hacer, y eso que siempre me fijo.

A principios de octubre empecé mis clases de inglés (ni en la facultad ni en la escuela oficial de idiomas, es en una academia -esta notita es para aclarar las dudas de Marta, jajajaja-).

No es el primer año que voy, pero el curso pasado lo dejé a la mitad. Tenía muchas cosas que hacer por lo que no me quedaría apenas tiempo para estudiar. No me arrepiento, porque el grupo que me tocó no me gustó. Estaba algo incómoda en clase, la gente era repetidora y había mucho listillo por ahí, eso me cohíbe a la hora de lanzarme a hablar.

Por eso este año iba con... miedo. Aparte de las pocas ganas de ir, me da mucha pereza, y tras un año sin haberlo tocado, lo tenía medio olvidado. El caso es que cuando llegué, la clase estaba semillena, éramos ocho y conmigo ya había seis personas.

Para que os hagáis una idea de cómo es la clase, la explicaré un poco:
se abre la puerta y a la derecha está la pizarra y la silla del profesor. Frente a la puerta un gran ventanal que da a una plaza que me encanta, y en disposición de abanico, se encuentran nuestras sillas a la izquierda.

Yo me senté en uno de los extremos del abanico. La situación era algo incómoda, porque todo el mundo estaba callado. Cuando ya estaba preparada y esperando a la profesora, una chica del otro extremo me preguntó que si era yo la profe, y claro, me partí de risa y le dije que no. Fue algo así:

- ¿Eres la profe?
- ¿¿Yo?? jajajajaja, no, ¿por? (mi madre odia que digamos "por" y no "por qué" jajajaja).
- No sé... es que...
- No. Si lo fuera, no hubiera dejado estos minutos tensos de silencio... jajaja

Y bueno, aquí la gente se rió. Luego otra compañera no dejaba de mirarme, y como me sonaba su cara, le pregunté que si nos conocíamos de algo (no sabéis la de gente que me dice que mi cara les resulta conocida, ya es que me asusto). Me dijo que no, pero yo indagué y al final habíamos ido al mismo instituto. Me preguntó mi nombre y yo le dije el mío.

El resto de la clase, parecía que estaba presenciando un partido de tenis, iban de la una a otra, y después de decir nuestros nombres, les pregunté al resto.

Al momento llegó otro chico algo mayor, treintañero, y con él, la profesora. Es maja, se llama Liz (mira, ya paso de inventarme más nombres, porque veo que se me da fatal y además, me parece poco probable que den conmigo). Es rubita, me parece que de Escocia y se le entiende genial.

Al ratito llegó una chica con la que coincidí otro de los años que estuve en la academia, y me encantó, porque es muy agradable, y curiosamente también fue al mismo instituto. Se llama Maite.

Pues nada, que terminó la clase y yo tan contenta, porque me sentí muy a gusto durante toda la hora y media que duró. Con los compañeros muy bien, nos echamos unas risas y fue un rato entretenido. Me encanta cuando estoy así, porque se puede bromear y no pasa nada... (yo soy muy dada a bromear, que luego cuando lo pienso fríamente, me da vergüenza).

Considero fundamental el estar bien con el grupo, porque en las clases de inglés se habla de todo, y es mejor si te encuentras cómoda para contar tus cosillas. Por ejemplo, el otro día tuvimos que contar lo que habíamos hecho durante el fin de semana. A mi me tocó al lado de Maite, que con ella tengo confianza, pero después lo tuvo que explicar al resto, así que... allí nos enteramos todos de todo. O si no, se pregunta. Otro ejemplillo... el chico que llegó a la par que la profe el primer día, el que era mayor, se sentó cerca de mi ese día. Como eran las presentaciones, Liz nos dividió en subgrupos de tres, y me tocó con él y con otra chica que se llama Olga, e hicimos algunas preguntillas. Ella me preguntó la edad, y yo, ni corta ni perezosa, se la pregunté a Él. Jeje, tiene 35, algo mayor para mi. Dijo suprofesión, piloto (ummm piloto...) y Olga tiene 30. Yo creo que hubo feeling entre los dos, ya os iré contando cómo acaba la historia.

El resto... son majos todos, la verdad. Me llama la atención un chico, pero no sé cuántos años tiene, creo que es menor que yo. Estudia ingeniería aeronaútica (cómo suena, ¿verdad?) y parece inteligente. Además es muy majo, también gasta bromas, mira siempre al hablar, escucha, está atento... No sé. Se llama David.

Después hay otro que se llama Abraham. Al principio... su cara no me dijo nada, pero me senté a su lado para hacer no sé qué (ni se os ocurra pensar mal, esto va por los chicos) y también era muy majo, tenía sus golpes. No sé qué dijo que nos partíamos de risa... ¡Ah sí! se empezó a reír porque había una frase súper típica. Decía algo así como que los españoles siempre viajábamos en verano a Alicante o al pueblo. Como es pijín, pensé que se reía por la imagen que dábamos los españoles, pero claro, él se limpiaría las solapas pensando que no tenía nada que ver con eso, que él veranearía en Xanxenxo. Pero me equivoqué. Yo le dije que solía ir a Alicante, y él se rió, porque se va al pueblo jajajajajaja. ¡Toma ya el pijito! (tiene novia me enteré el lunes).

De las chicas... hay poco que decir. Una de ellas me cae bien, porque tiene mucho desparpajo, no se calla nada. Pero las chicas no interesan, ¿verdad? Maite y yo vamos a quedar algún día para ir al cine a ver películas en versión original, y he pensado que podríamos avisar a alguno de los chicos. Ya os iré contando.

Así que, resumiento (esa palabra está dedicada a AOH), que estoy muy contenta, aunque el otro día me pasó algo que me jorobó un poquito, pero ya lo contaré en otro momento...

Un beso.
Viernes, 21 de Octubre de 2005 09:52 ;?> Hay 8 comentarios.

22/10/2005

Un poco de todo

20051022164047-bar.jpgBueno bueno bueno… ¿habéis visto? también tengo blog nuevo, ya estoy con la otra versión de blogia, y está muy bien, mejor que la otra. Ahora me tengo que poner un poquito a investigar y modificar cosas, a ver si robo algo de tiempo.

 

Mi ordenador está peor de lo que pensaba. No sé qué pasará al final… estoy harta. Además es que nadie es capaz de decirme por qué le ha pasado lo que le ha pasado, y los técnicos, me parece que se aprovechan de mis pocos conocimientos… En fin…

Así como quien no quiere la cosa, voy a hablaros otra vez del chico de la sala de informática. Todos los días le veo a primera hora, antes de entrar en clase (para que me de tiempo a leer los correos), pero por lo general sólo cruzamos el típico hola, y ya está. Últimamente hemos hablado más, porque me siento, no en el ordenador que está a su lado, si no en el adyacente, que queda justo al lado de la pared y no hay nadie detrás, así puedo estar tranquilita sin que nadie me cotillee.

El día que se me estropeó el ordenador, le eché cara y le estuve haciendo un interrogatorio sobre qué le pudo pasar, por qué se quedó colgado y el significado de que huela a quemado. Dos o tres días después, llego a la sala y veo un cartelito que pone: “faltan 13 días”. Le pregunté que para qué y me dijo que dejaba el trabajo.

Ahora todos los días cambia el cartelito, y ya sólo faltan 5 (o sea, que se va el viernes), pero durante el tiempo que me paso en la sala, TODO EL MUNDO le pregunta por el significado del cartel. Ayer ya le dije:

- Madre mía, todo el santo día con la misma preguntita. ¿No te cansas?

- No jajaja, a ver si así alguien me trae un regalo.

- Te juro que soy capaz de venir el viernes sólo para ver si alguien te ha regalado algo. (Aquí se lo puse bien fácil, imaginaréis su respuesta, ¿no?)

-  Podrías traérmelo tú… jajaja.

Aquí sonreí, pero… la verdad es que había pensado en darle un detallito, porque el chico es muy atento siempre conmigo. Os lo cuento para que me deis alguna idea (y dádmela, no seáis así...).

Cambiando un poco de tema… Anoche estuve por ahí tomando algo, y me gustan las conversaciones que nos traemos porque hablan de futuro, (cursos para mejorar el currículum, becas, masters… y un montón de cosas más). Me anima mucho, porque hace que me entren ganas de estudiar y así librarme de las asignaturas de la carrera para continuar avanzando.

Con la tontería, acabamos en un sitio más tranquilo (parecido al de la foto)-algunas ya estábamos afónicas de tanto hablar con esa música ensordecedora-. Nos dio por recordar el último viaje a Suecia y Dinamarca. Pero sin querer, me acordé de que el otro día, aquel en el que hablé con alguien de por aquí, me dijo que mi voz era dulce. Me quedé sorprendida, porque a mi no me lo parece. Es que yo no me veo dulce, hay que partir de ahí, pero su voz sí que era melosa… El caso es que se lo pregunté ayer a mis amigos, y me dijeron que la tengo un poquito de pito (pero poco)(a mi me da rabia incluso que sea un poco, porque no me gusta nada, pero bueno...), pero decían que, definitivamente, mi voz engancha. ¡Ja! esto sí que me gustó jajajaja. Está bien, porque así la gente se mantiene atenta cuando hablo.

Esto lo he analizado. A veces noto que me paro a mitad de una frase cuando hablo, o que me aturullo con lo que quiero decir. No siempre me pasa, pero he comprobado que suele ser cuando estoy con mucha gente y les cuento algo. Hablo muy rápido porque sé que la gente se cansa de escuchar, y yo… soy incapaz de resumir lo que quiero decir. Me gusta contarlo todo al detalle, así que, suelto la frase lo más rápido que puedo, para que no se me despisten, pero a veces… me hacen confundirme. No quiero coger esa costumbre, más si me gustaría dedicarme a dar charlas y conferencias… Pero bueno, ya se verá.

Me voy a ir despidiendo, que aún me queda colgarlo. Sé que cambio un poquito cuando os hablo de mi vida cotidiana a cuando escribo en plan serio, pero si me lo pienso tanto, al final no cuelgo nada.

He pensado que a lo mejor os apetece saber algo en concreto de mi, podéis preguntar lo que queráis, y con ello haré un post (si me interesa la preguntita, claro, que sé de vuestras mentes sucias). Así que, el próximo artículo que escriba, tendrá vuestra pequeña aportación.

Un abrazo, que me he dado cuenta de que casi no os doy.

Sábado, 22 de Octubre de 2005 2:05 ;?> Hay 7 comentarios.

24/10/2005

¿Quién pierde y quién gana?

"A veces pienso que el cerebro tiene envidia del corazón. Y lo maltrata y lo ridiculiza y le niega lo que anhela y lo trata como si fuera un pie o el hígado. Y en ese enfrentamiento, en esa batalla, siempre pierde el dueño de ambos".

Esto es un trocito del libro de “cuatro amigos” de David Trueba. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Creo que no nos libramos ninguno. Yo ahora mismo me siento así, y mi cerebro siente envidia del corazón porque él no sufre, se limita a sentir y no piensa en las consecuencias. Podríamos hacer una mezcla… el corazón le da un poco de locura a la razón, y ésta podría dar… un par de frenos para que no perder el control.

Pensamiento fugaz del día: tengo que cumplir todos mis propósitos.

Segundo pensamiento del día: ¿cuáles son esos propósitos?

Lunes, 24 de Octubre de 2005 09:27 ;?> Hay 10 comentarios.

27/10/2005

El regalito...

Ya tengo el regalo que le voy a hacer al chico de la sala de informática. Me dio la pista Patricia, una bloggera (¿habéis visitado su cajita?). Anda que... como para fiarme de vosotros. Es que ninguno más me ha aconsejado nada... pero bueno, no importa, su idea me pareció estupenda.

Consiste en una moneda y una carta, en la que le explico por qué le hago ese regalo. He pensado en darle una corona danesa, porque estuve en Dinamarca y me gustaron mucho. Tiene corazoncitos, algunas con florecillas... no sé. Lo malo es que, como soy muy caprichosa, me gasté todo el dinero y ahora no tengo ninguna moneda, así que le he pedido a Rainbow que me traiga hoy una, a ver si busca por algún monedero y la encuentra.

He abierto un blog nuevo sólo para que lea su carta, así queda mucho más original y le doy pie a que conteste -si le diera una carta, no podría decirme nada, no nos vamos a ver más-. Así que mañana (me va a dar una vergüenza terrible) me paso a darle el regalo con una hojita donde ponga la dirección del blog, y me marcho.

La verdad es que tengo mis dudas con respecto a lo que le pongo en la carta. Se la he dejado leer a dos personas de la lista de aquí al lado, y a los dos les ha gustado mucho. Lo malo es que yo, cuando me siento delante de un ordenador, me olvido de mi misma y empiezo a ser muy kamala, y a lo mejor digo cosas que... en condiciones normales, no diría. Y no sé cómo se lo va a tomar el chico. Si os apetece saber qué digo en la carta, me lo decís en un comentario y os la mando por correo.

Cambiando un poco de tema... ayer tuve inglés y me tocó trabajar con el Piloto. Tenía ganas de sentarme a su lado, porque controla bastante y la conversación con él es más fluida. Lo malo de todo es su mirada. Tiene unos ojos muy bonitos, marrones pero con un brillo especial. Cuando me tocaba hablar a mi, me miraba diractamente a los ojos, y me estaba poniendo muy nerviosa, por lo que tenía que apartar la mirada constantemente. Además que, cuando le miraba yo, se me iba el santo al cielo pensando en lo bonitos que son sus ojos, y se me olvidaba lo que quería decir. Si a todo esto le añadimos que había que hablar en inglés... vamos que... no daba pie con bola. Así que, kamalita prefería lanzarle alguna pregunta para que hablara él. Después noté que también le costaba aguantarme la mirada y desviaba la suya jajajaja. ¡Menudo par!

Un segundo. Acabo de recibir un correo de una de las personas a las que dejé leer el regalito antes de haberoslo contado. El caso es que me dijo algo así como "jo, si yo fuera ese chico, después de leer esta carta me pensaría dos veces el marcharme o no...". Hoy le he contestado, y le he preguntado que si parecía algo que no era, y... muy amablemente, me ha vuelto a contestar modificando un poco aquellas partes que podrían dar a entender otra cosa. Qué risa jajajajaja, si es que... menuda cursi y ñoñota que soy jajajaja, tendriais que ver lo bien que ha quedado la modificación. Muchas gracias desde aquí.

Sigo con lo del chico de inglés... Nada, poco más, que me gusta su risa porque tiene carcajada. Vosotros pensaréis que menuda tontería acabo de decir, pero no lo es. Mi risa es ahogada, río como si me faltara el aire, y creo que si tuviera carcajada reiría con más ganas. ¿Cómo es vuestra risa?

Vuelvo a cambiar de tema... El otro día Duda me dejó un comentario que me gustó mucho y me hizo pensar. Acababa de leer el post "inglis pitinglis" y dijo esto:

"A veces pienso leyendo post tuyos como este, en las personas que se cruzan en tu vida, y aparecen en tus reflexiones, y me da por preguntarme si a mi alrededor habrá alguien que sepa sacar, como tú, ese juguillo de la vida cotidiana, y escribiendo me mencione en un blog... o en un foro.. (jajaja qué peliculera me pongo)... o simplemente aparezca en sus pensamientos... sin segundas, ojo! jajjaja, no sé si se me entiende..."

Sí, se te entiende jajaja. La verdad es que es bonito, no lo había pensado, puede que ocurra, ¿no? O a lo mejor sólo lo hago yo, que soy muy pesada y lo veo y lo cuento todo. Pero creo que me gusta hablar de las cosas que me llaman la atención de lo que me rodea. Muchas veces, hablando con mi hermana, me pregunta si "fulanito" se acordará de ella. Yo le pregunto ¿te acuerdas tú de él?, ella asiente, y le respondo "entonces, él también se acuerda de ti". Es inevitable meter a la gente en tu vida, lo raro es, que se cuente a otras personas. Pero bueno, ya seguiré con este tema...

Por penúltimo deciros que a mi ordenador le va quedando menos. Sé que mis posts parecen emails, pero los escribo con prisa y os cuento cosillas rápidas. Tengo ganas de hacerlo en condiciones y sacar temas más interesantes o algunos de los que tengo pendientes (no me olvido de las sugerencias de Galiana y Rafael).

Y lo último es que ayer Cabecita loca me dio un regalo que me ha traído de Holanda -ha estado allí de vacaciones-. Se trata de un marcapáginas con la foto de este cuadro (se llama La lechera y es muy bonito):

  Mujer vertiendo leche

Un beso a todos.

Jueves, 27 de Octubre de 2005 11:24 ;?> Hay 9 comentarios.




kamala in Patmos

No me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.

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