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Resumen

06/03/2006

Cinco sobre anotaciones

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1.- ¿Que método utilizas para recordar cosas? agenda, la mano, post-it, nota en la nevera?

Normalmente no necesito nada, porque me acuerdo de todo. Mi memoria se basa en el "retroceso" -como lo llamo yo-. Por ejemplo, tengo clase y para saber si mandaron algo, retrocedo al último día de clase, y pienso en lo que hicimos. Si estoy buscando algo que no encuentro, voy hacia atrás en el pensamiento, desandando el camino, y llego hasta lo que había perdido.
A veces sí que necesito apuntar, por eso me compro agenda todos los comienzos de curso, pero la dejo prácticamente en blanco. Allí anoto fechas de exámenes, cumpleaños (que nunca miro) y cosillas que surjen y que no se me pueden olvidar porque son realmente importantes (pagar la academia, el plazo de matrícula...).
La mano no la uso NUNCA. No me gusta ir con las manos sucias. Tal vez, si llevo anillo como siempre me lo pongo en el mismo dedo, al cambiarlo de posición, me doy cuenta enseguida de que es por algo. Y luego uso el retroceso para acordarme de qué se trataba eso tan urgente.

2.- ¿Qué es lo que apuntas todos los días?

No tengo nada que apunte todos los días. Bueno sí, la fecha en los apuntes y tacho los días del calendario cuando van pasando.

3.- ¿Qué no apuntas nunca porque nunca se te olvida?

Jobar, estoy empezando a pensar que no debería hacer estas cinco. Siempre me pasa lo mismo, al llegar a la tercera me doy cuenta de que no tengo tanto que contar. A ver... no apunto prácticamente nada. Ains, jo. Voy a ver la cuarta...

4.- ¿Qué te gusta apuntar?

Los cumpleaños, los sitios a los que voy en el tiempo libre... Este año me he comprado un calendario de mesa. Es grandecito, y puedo apuntar lo que hago diariamente. Como soy perezosa, nunca lo llevo al día, y más o menos una vez a la semana, escribo lo destacable de cada día pasado. Si quedé con alguna amiga en especial, dónde estuvimos, si tuve cumple quienes fuimos, en Navidad lo que comimos...
Luego tengo mil agendas. En una apunto cosas que leo en libros que me han encantado. En otra, direcciones interesantes sobre química (búsqueda de empleo, becas...). Ah bueno, algo que apunto siempre en la agenda son las películas que veo en el cine (con su director y actores principales) y los libros. La verdad es que está bien, y a veces me da mucha rabia leer títulos de libros de los que no recuerdo nada. Es una pena...

5.- ¿Qué es lo que no te gusta apuntar?

La fecha de examen, no sé, me rompo la cabeza pensando qué boli usar para que me de suerte... Casi prefiero no hacerlo, lo que pasa es que nunca hay una hora fija para los exámenes, y aunque el día no lo olvide, en la hora es más fácil equivocarse.
No me gusta apuntar muertes, aunque también lo hago. Después no me gusta mirar ese día. Recuerdo que cuando murió ella, yo estaba en clase de inglés, y la profesora para hacernos escribir, los últimos diez minutos de clase nos da una agendita para contarle un poco de nuestra vida, a modo de diario. Se ha tirado tiempo sin llevarlos a clase para que continuáramos escribiendo, y el otro día lo hizo. Yo retrocedí hasta la fecha del día 16 de noviembre, y leí lo que yo estaba haciendo ajena a lo que le estaba pasando a ella. Y ese mismo día, aquí escribí sobre la muerte... Qué casualidad.
Un beso. No sé por qué he terminado hablando de eso... No me han gustado mucho las cinco, en fin.

Lunes, 06 de Marzo de 2006 00:11 Autor: kamala. ;?> Hay 5 comentarios.

11/03/2006

11 de Marzo de 2004

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Hoy se cumplen dos años del 11M. Me apetecía contar cómo fue aquel día para mi, y los siguientes, para no olvidarlo.

Recuerdo que estaba durmiendo y sonó el teléfono. Me levanté sobresaltada pensando que me habría quedado dormida y que serían las tantas de la mañana. Pero no, sólo eran las 8:45. Levanté el auricular somnolienta, y un poco asustada, porque era raro recibir una llamada de esa persona a esas horas. Me dijo que si estábamos bien mi hermana y yo, que había habido un atentado en Atocha. Yo no me lo podía creer. Tras colgar, puse la tele y ya no me pude despegar de la pantalla.

Sólo veía imágenes, y cambiaba de canal una y otra vez porque quería enterarme de todo. Empecé a oír el resto de explosivos colocados en El Pozo y la calle Téllez. A los pocos minutos llegó mi hermana del médico, y nos pusimos a hablar. Ella se había enterado de todo porque al ambulatorio estaban llevando gente con heridas leves, y algunas personas que se habían enterado de lo sucedido, lloraban.

Era una situación de total impotencia. Después del primer shock, llamé a mi madre que estaba ya en el trabajo. Siempre recurro a ella aunque sabía que no coge el tren para ir a trabajar (sólo pensar que también podría haber bombas en el metro se me ponía un nudo en la garganta). Nos tranquilizó y nos dijo que se había enterado, pero que estaba todo el mundo bien. Se refería a mi familia, ya que uno de ellos tomaba esa línea y otra hacía transbordo allí. Así que hubo suerte. Mi padre entraba a trabajar más tarde que cuando estallaron los explosivos. Mi prima, aquel día entraba una hora más tarde (¿casualidad?) y mi tío, perdió el tren en el que iba la bomba de El Pozo. Cuando llegó al andén le prohibieron coger el siguiente porque algo había ocurrido. Yo, aunque estaba asustada, estaba tranquila con respecto a mi familia. Sabía, no sé por qué, que todos estábamos bien.

Bueno... toda la mañana estuvimos pegadas al televisor mi hermana y yo. Ni siquiera podía llorar. No podía creer que eso le estuviera pasando a Mi Madrid. Me volvía loca mirando todas las caras por si reconocía a alguien. Hablé con una amiga de inglés, que sabía que vive justo en esa línea de Renfe, pero estaba bien. Ese día, cogió el coche en lugar del tren (........ espeluznante....).

Fue un día de total impotencia, porque no sabía qué hacer, y lo necesitaba. También de admiración, porque como si se tratara de un acuerdo tácito, todo el mundo se puso a la altura de las circunstancias. Todo el mundo se apoyó en todo el mundo. Gente ayudando, los bomberos, la policía, personas que se acercaban a donar sangre... Y el cariño que llegaba de todas partes de España.

A la 13:30 recibo un mensaje de Cabecita Loca. Pensé que sería para decirnos que sabía que estábamos bien, pero no. El texto decía "chicas, no sé si sabéis que ya han nacido los gemelos". Me quedé con una cara de tonta... Fue algo que tampoco esperaba.

Por la tarde fui al hospital (en taxi) con mis primas, y el ambiente era muy muy triste...... También habían llevado a la maternidad a algunas personas del atentado, y se oían muchas historias. Me contó mi tía (la que dio a luz) que cuando llegaron a las 7:45 de la mañana y mientras esperaban a que la atendieran, empezaron a llegar ambulancias. Una chica iba en una camilla. Al salir del ascensor, le dijo al médico que le dolían mucho las piernas. Él levantó la sábana que las cubría, y no vio nada................

Supongo que habréis oído casos como éste. Los días sucesivos, te vas enterando de gente que conoces que podría haber tomado ese tren. A mi un caso que me llamó la atención fue el de dos hermanos amigos de mis primas. Tenían que coger el tren, pero uno de ellos se retrasó, y el pequeño le adelantó. Ese día no viajaban juntos. Cuando el hermano mayor iba a coger el siguiente tren, le anuncian que no lo podía tomar, porque en el anterior había estallado una bomba. Madre mía... imagináos el cuerpo que se le quedaría al chaval. El caso es que milagrosamente, al chico no le pasó nada, porque el explosivo que acabaría con su vida y con la del resto de personas que ocupaban su vagón, no esplotó.

Al día siguiente, viernes, fue la manifestación. Fue lo mínimo que pude hacer, porque yo tenía que hacer algo. ¿Solidaridad? no sé, pero tenía que estar allí. Aquello fue increíble, impresionante. Había muchísima gente, todos unidos por algo común. Nos juntamos todas las razas, todas las edades. Y llovía a cántaros. El cielo estaba negro, lloraba con todos nosotros. Nos valíamos de palabras, esa era toda nuestra lucha. Una de las cosas que más me emocionaron fue un momento de la manifestación, cuando escuché por primera vez eso de "¡no estamos todos, faltan doscientos!". Increíble, fue increíble. Es algo que jamás olvidaré. Me cuesta contarlo, pero dentro de mi tengo mil sensaciones.

Cuando iba a la manifestación, cogí el metro. Era la primera vez que lo hacía después de lo sucedido, y se notaba que todos estábamos temerosos. A pesar de estar totalmente lleno -cada línea abarrotada de gente- había un silencio y unas miradas de unos a otros, que entendíamos completamente qué significaban. Mirábamos todos los bultos y mochilas que había por el suelo, porque nadie nos aseguraba que no fuera a pasar nada más ese día, aprovechando la manifestación...

Llegué a casa empapada de agua. Me había mojado hasta la ropa interior. Pero no me importó.

Creo que ésto ha sido una de las peores cosas que he vivido. No me ha afectado a mi directamente, pero te hace mucho pensar. También tenía que dar gracias, porque a nadie de todo el mundo que conozco, le pasó nada. Gracias porque aquel día había huelga en la universidad, y menos mal...... porque conozco a mucha gente que se vale de ese medio para ir.

Tres días después, elecciones. Y me tocó en la mesa electoral de presidenta. Fue muy triste ver cómo se acercaba una familia a votar, pero su hija no se encontraba entre ellos. Había perdido la vida. Y recuerdo que pensé que seguramente no tendrían ganas de salir de casa ni de ver a nadie. Pero allí estaban, en un intento de dar la cara, y de impedir de alguna manera, que lo del día 11 de marzo de 2004, no se volviera a repetir.

Sábado, 11 de Marzo de 2006 06:36 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 7 comentarios.

15/03/2006

Te invito a un café

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Te invito a un café. Venga, no seas así, no pongas esa cara. Considera esta invitación como una disculpa. Sé que llevo mucho tiempo desaparecida, pero no me he olvidado de ti.

Tenía muchas ganas de sentarme a hablar contigo, para que me cuentes todas las novedades de tu vida. Pero de la mía, no querrás saber. La última semana me la he pasado discutiendo con todo el mundo y no he parado por casa.

¿Quieres una galleta con el café? jo, están riquísimas. Yo no podría vivir en Inglaterra, dicen que la comida es muy mala, y como no me gustaría, me pasaría el día comiendo las cookies estas y engordaría un montón. Hablando de engordar, algunos amigos y yo, hemos pensado en ir a patinar al Retiro, para fortalecer piernas y hacer algo de deporte. Suena bien, ¿verdad? Lo malo es que hace años que no patino, y me da vergüenza. Imagínate, yo, tan mayorcita y ayudada por dos personas para no matarme con los patines jajajaja.

¿Qué? ¿que te hable de chicos? uff, ese es el tema tabú, ya sabes. No hay ninguno a la vista, pero tampoco me lo planteo. De los conocidos, no me gusta ninguno, ya los veo como amigos. Algunos tienen novia, y a mi no me apetece volver a pasar por eso. Y sobre los que conozco un día de forma esporádica... sabes lo que pienso, que en un rato, todos somos encantadores y las relaciones empezadas en discotecas, no llegan a buen puerto.

Que sí... que sí. ¿Te digo yo algo de tu vida? Yo no te digo lo que tienes que hacer, así que por favor, no te metas.

Ah bueno, se me olvidaba contarte. El Arquitecto ha vuelto a aparecer en mi vida. Si creyera en el destino, ten por seguro que este chico sería para mi. Me lo he ido encontrando cada cierto tiempo en mi vida. Esta última vez, decidí darle una oportunidad. Pensé en mirarle con otros ojos, los de "posible relación". Pero... no podía. Siempre le consideré mi amigo, nada más. Quedamos una noche, y te prometo que iba con la intención de empezar algo con él. Lo que fuera. Recuerdo que quedamos en la misma estación de tren donde nos habíamos visto por última vez, y pensé que era como cerrar un círculo. Habíamos estado separados un par de años, para volver a encontrarnos, pero esta vez sí, dispuestos a vivir una historia diferente. Pero cuando lo tenía delante, mis nervios afloraron. Ya sabes lo que me molesta ponerme nerviosa delante de los chicos. Pero al cabo de tres o cuatro horas, me dijo que tenía novia. Mira, te seré sincera... ¡pude respirar tranquila! No tenía que plantearme si el chico me gustaba o no, porque ya tenía pareja. Así que empecé a comportarme como la amiga de siempre.

¿Ves? siempre acabamos hablando del amor. Qué tendrá que nos hace cambiar tanto. Es increíble...

Bueno, ya es la hora, nos tenemos que ir. ¿Qué tal si nos tropezamos tú y yo otra vez por aquí mañana? Me animas a empezar el día. Por lo menos me desahogo, y sé que este tiempo, te lo dedico a ti por entero. No hay cosas importantes que hacer ahora, sólo estar contigo. ¿Sí? ¿te apetece? muy bien, entonces, nos vemos mañana.

Miércoles, 15 de Marzo de 2006 07:53 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 10 comentarios.

18/03/2006

Historia de un trabajo o el dolor de estómago

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Jo, me duele el estómago. No sé qué he comido que me ha sentado mal. Bueno... voy a hacer un repasito de mi última semana, que ha sido para echarse a temblar.

Todo empieza con un trabajo que teníamos que hacer para la universidad. Ninguno teníamos ganas, pero la profesora lo va a tener en cuenta, y como es un poco agarrada a la hora de poner notas, decidimos hacerlo. Total, la cosa iba a ser cosa de poco, coger información a través de google, ponerlo bonito, hacer una presentación en power point, y se acabó. Ains, qué optimistas somos a veces....

Éramos cuatro en el trabajo. Voy a poner nombres para no liarnos. Pero primero me los tengo que inventar. A ver... Del Marine ya os he hablado. Otro llamado el Chico tranquilo y otra llamada... umm... Alegría porque se ríe mucho y siempre está de buen humor (o casi siempre).

El caso es que al principio sólo lo íbamos a hacer Alegría y yo. Más tarde se apuntaron los chicos, pero para entonces, nosotras ya habíamos sacado casi toda la información. Bueno pues, repartimos el trabajo y aquí fue cuando empezaron a surgir los problemas. Cada uno se encargaba de su parte, pero trabajámos en nuestras respectivas casas. Cuando nos veíamos por messenger o en clase al día siguiente, nos contábamos lo que habíamos hecho y nos enseñábamos cosas nuevas para meter en el trabajo. Con lo cual, había que modificar todo lo que habíamos hecho el día anterior para añadir esas cosillas... También, los chicos tardaron mucho en entregarme su parte, por lo que yo no podía empezar con las conclusiones hasta no haberme leído el trabajo entero.

En fin, que llegó el jueves por la mañana, y aún nos quedaban mil detalles, entre ellos juntar todas las diapositivas en power point, imprimir el trabajo y encuadernarlo, y estudiarnos lo que íbamos a contar en la exposición.

Durante todos estos días, no hemos hecho más que discutir. Y además, de lo lindo. Ahora me arrepiento un poco, pero no por haber discutido, si no por cómo me puse. Con quien más discutí fue con el Marine, que le decía las cosas bastante claritas. Algunos amigos escucharon la discusión que tuvimos por teléfono, y les pareció bien que no me callara, y que ese problema que estábamos teniendo no influyera en nuestra amistad pero... dentro de mi no estaba muy contenta. Era la primera vez que me ponía así con un amigo.

Hubo una segunda discusión, en la que yo empecé tranquilita. Pero es que, cuando se discute con una persona, se le tiene que ir concediendo la palabra de vez en cuando, no se trata de lanzar un monólogo y ya está. Ni tampoco empezar diciendo las palabritas mágicas que encienden mi ira de "kamala, no tienes razón". Eso me pone... uffff.... Ni que la gente no reconozca que se ha equivocado. Ni que digan palabras en mi boca que yo no he dicho. Ni....

Comí a la 13 de la tarde sin hambre. Y como acababa de discutir, estaba nerviosita. Asi que eso ha podido ser lo que me sentó mal. Me sigue doliendo... jo....

Cuando llegó la hora de exponer, ya estábamos los cuatro tan amiguitos. Nos juramos que nos salvaríamos el pellejo en el caso de que la profesora nos preguntara algo que no sabíamos. Vamos, que nos echaríamos una mano en caso de emergencia. Por lo que, cualquiera que nos viera así, habría pensado que todo había ido como la seda durante el tiempo que empleamos en hacer el trabajito.

Al día siguiente llamé al Marine para pedirle perdón. Me dijo que no pasaba nada, que él seguía considerándome su amiga y que prefería que le fuese sincera siempre. Bueno, me quedé más tranquila. Sabía que él no me lo tomaba en cuenta, pero yo quería disculparme.

En Madrid no hace muy buen día, ¿y allí? Toda la semana hemos tenido sol, e incluso he dejado el abrigo en casa para ponerme sólo una chaqueta vaquera. Pero es tener puente, y empezar el mal tiempo. Es que no falla. Pero yo estoy ahora mismo en mi casita tan a gusto. Me voy a poner una peli, y luego como algo. ¿Quién me cuida y me da mimitos? Para una vez que estoy mala....

Un beso.

Sábado, 18 de Marzo de 2006 15:53 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 6 comentarios.

21/03/2006

Arrepentimiento

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A veces, daría marcha atrás para intentar arreglar las cosas. Para evitar que algo pase en mi vida. Detener esa fracción de segundo que dura el impulso del mal genio o de la visceralidad, y emplearla en respirar, o en pensar bien antes de hablar. O para callarme a tiempo, por que ese es uno de mis defectos, que hablo demasiado rápido, y luego me arrepiento.

En muchas ocasiones me he dado cuenta en el mismo momento en el que lo estaba haciendo mal, pero una vez que empiezo, ya no puedo parar de hablar. Y digo cosas que mejor me las hubiera dejado dentro. Porque una vez que salen, es imposible que vuelvan a entrar. E inevitable el daño que causan.

Otra clase de arrepentimiento viene cuando no has actuado como deberías. Y lo peor es cuando eres consciente de que lo estás haciendo mal, y continuas.

Recuerdo que con un amigo, hablaba de este tema del arrepentimiento. Él decía, que no cambiaría nada de su vida, porque no hay que arrepentirse jamás de las cosas que hemos hecho. Yo ahora pienso, que él a lo que se refería era que se había amoldado a esos fallos que cometió. No es que no se arrepienta, porque estoy segura de que si retrocediera, no lo volvería a repetir. Pero lo que no hace es torturarse pensando en lo que podría ser su vida en el caso de que "aquello" no hubiera sucedido.

Yo trato de corregirme. Pero ¿sabéis? cambiar cuesta mucho. Aunque sepamos que es para bien, cuesta. El domingo, sin ir más lejos, me enfadé con alguien porque se había enfadado conmigo sin razón. Y los primeros momentos, me mordía los labios para no saltar y decirle mil cosas. Y también por no llorar. Continué el lunes dándole vueltas muy enfadada, pero a medida que pasaba el día, me di cuenta de que me daba igual. Que la discusión había sido una tontería. No entendía por qué se había puesto así conmigo, pero sabía que no había dejado de quererle por eso. Por la noche, nos sentamos a hablar tranquilamente. No dijo las palabras de "lo siento" o "perdóname", pero tampoco me importó, porque fue suficiente el paso que había dado. Con todo esto quiero decir, que estoy contenta de haberme frenado ese día, porque se ha solucionado hablando, y yo no añadí más leña al fuego.

Pero aún no estoy curada. Hoy ha pasado otra cosilla. Se trataba de un email en el que ya hablaba de más. Menos mal que antes de pulsar enviar, me he puesto a leerlo. Y me he dado cuenta de que no merece la pena...

Martes, 21 de Marzo de 2006 17:14 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 9 comentarios.

23/03/2006

Cosas que diría con solo mirarla

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Esta película me ha encantado. Hacía tiempo que no veía una que me gustara tanto. Algunas partes más que otras, claro. Pero me llegaron mucho las lágrimas de Rebecca.
Es un post bastante largo, y en él desvelo el final (aunque no acostumbro). Pero lo quiero recordar.

This is Dr. Keener.

Elaine vive sola con su madre. Como está enferma, los domingos se dedica a cuidarla. Empieza la mañana con una taza de café humeante, y al momento, ella se levanta. La baña, la peina y le da de comer. Arregla el jardín, pero está alerta al sonido del teléfono. Le espera a él. De repente suena, pero es Christine que la avisa de que va a visitarla.

Cuando llega, toma asiento en la mesa redonda. Saca las cartas y una vela de su bolso. Elaine, sin darse cuenta, se siente descubierta por Christine. Con una sola tirada en la mesa, empieza a hablar sobre todos los aspectos de la vida de Elaine. Sobre el fracaso de su matrimonio y de su sentido de culpabilidad. El miedo que siempre ha sentido por que los demás conozcan cómo se siente, y descubran lo débil que es en realidad. Su obsesión por un hombre que no le da lo que quiere.

- Necesito que me diga si voy bien -dice Christine.
- Sí... continue, por favor. A veces... Tengo la sensación de que mi vida va a cambiar.

Y antes de que Elaine pueda articular otra palabra, Christine le desvela, que va a ser así. Que alguien, más joven que ella, aparecerá en su vida.


Fantasics about Rebecca.

Rebecca es una mujer independiente. Vive sola en un apartamento adaptado a todas sus comodidades. Trabaja en un banco. Ella es la directora en un lugar donde impera el número de hombres. Su aspecto es de total seguridad.

Esa mañana, se levanta con buen sabor de boca. Él acaba de recorrer su espalda con sus labios minutos antes de marcharse. Al llegar al trabajo, habla con Walter, su compañero. Se mete en el baño para hacerse un text de embarazo. Da positivo. Pide a Walter que le sustituya, necesita ir al médico.

Algunas veces ha mantenido alguna conversación más personal con Walter. Sabe que está separado y que tiene una hija ciega.

Su ginecóloga le confirma que espera un bebé, pero Rebecca quiere abortar a pesar de la advertencia de su médico. Posiblemente esa es la última oportunidad que tendrá de quedarse embarazada.

- No sabía que tuvieras pareja.
- Llevo tres años con Robert. Otras veces te he hablado de él, pero no te he dicho el nombre. Y no creo que a su mujer le haga mucha gracia descubrir todo esto.

Mientras fuma un cigarro en la calle, cerca del banco, Nancy habla con ella. Es una mendiga de una moralidad superior a la de Rebecca. Poco a poco le hace ver que su vida no va bien, y que debería tomar otro rumbo. Es como si le abriera los ojos bruscamente.

Rebecca va a abortar. Elaine es quien se ocupa de todo. Y al salir del hospital, se derrumba. Es muy triste ver cuando a alguien se le parte el alma. No deja de pensar en su vida. Sabe que se merece otra cosa. Pero le duele tanto dolor.


Someone for Rose.

Rose lleva una vida tranquila. Vive con su hijo Jay en una urbanización. Pasa cada día en su casa cuidando de la flores. Escribe cuentos para niños compaginándolo con su trabajo en la escuela.

Un día llega Albert. Es un nuevo vecino que se muda a la casa de enfrente. Rose se siente atraída por él y comenta con su hijo que tal vez sería buena idea darle la bienvenida. Jay la anima, pero no para de bromear sobre el aspecto de Albert. Es enano.

Un día por la mañana, se encuentra a Albert caminando hacia su casa. Va cargado con la compra y como Rose va en coche, se ofrece a llevarle.

- Perdone, ¿puedo ayudarle? Se acaba de mudar a la casa de enfrente a la mía, no me importaría llevarle...
- ¿Está usted segura de que soy esa persona?

Albert no deja de sorprenderla. Es curioso ver cómo se juzga a las personas por su aspecto físico. ¿Acaso era él alguien difícil de olvidar? En el coche ambos hablan de sus vidas. Él lo dejó todo por unirse a un circo ambulante. Rose pensó que sería el enano gracioso que divierte a los niños. Pero una vez más, le engañó su instinto. Trabajaba de contable.

Como muchas mujeres de su edad, Rose se siente sola. Su hijo le hace compañía, se encarga de cuidarle pero... el amor hacia un hombre, no lo puede sustituir con nada. Y piensa, que tal vez Albert pueda ser... esa persona que tanto espera. Un día se acerca a su casa, pero la puerta, se cierra antes de que pueda entrar. Siente que no es bienvenida.


Good night Lilly, good night Christine.

- Christine, cuéntame cómo nos conocimos.
- Ya lo sabes. Tú estabas allí.
- Sí, pero quiero que me lo cuentes.

Lilly está enferma, y va a morir. Los últimos momentos le gusta vivirlos con su pareja.

Hace poco leí por aquí, un comentario de una película. Trataba el tema de los recuerdos. Cuando la gente moría, antes de pasar al otro estado, había una persona que les hacía una única pregunta, que debían pensar durante tres días. Ésta era: ¿cuál es el mejor recuerdo que conservas de todos los que has vivido?
Cuando vi esta película de la que hablo ahora, me enterneció ver cómo Lilly le pedía a Christine que le contara su recuerdo. Ella había elegido ese de entre todos los vividos.


Love waits for Kathy.

Kathy tiene una hermana ciega. Viven juntas. Ella se llama Carol. Es coqueta y muy guapa. Sale con muchos hombres, pero ninguno termina por convencerla. Da clases a June, una niña también ciega.

Kathy es policía. Han encontrado el cuerpo de una mujer, Carmen, que estudió con ella en el colegio. Se trata de un suicidio. Así que Kathy, decide investigar su muerte. Y Sam, realiza su autopsia.

Carol empieza a salir con un hombre. Su nombre es Walter, el padre de June. Lo pasan bien juntos.

June cuenta a Carol, que su padre sigue enamorado de su madre, y que aunque al principio se ilusiona con las chicas que conoce, siempre termina dejándolas. Le pregunta por su hermana Kathy.

- ¿Tu hermana está casada?
- No, ella está muy liada. Es policía.
- ¿Seguro? tal vez conozca pronto a alguien. Pensará que no puedes valerte por ti misma, por eso te protege tanto.

Carol se queda extrañada. Ese puede ser el motivo por el que su hermana no ha hecho su vida lejos de ella.


El desenlace.

Toc toc toc.
- Rebecca, abre la puerta.
Pero ella no abrió.

Christine, mira sus canarios sola.

Kathy tiene una cita esa noche. Y mientras sale por la puerta de su casa, pone un dedo sobre los labios para que Sam guarde silencio.

Rose escucha unos golpes en su ventana. Y después, aparece un ramo de flores. Cuando se acerca, Albert se levanta y la mira tras el cristal.

Elaine, se toma una copa sola en un bar. Saca un cigarro de su bolso, y mientras busca un mechero para encenderlo, alguien le presta uno. Es Walter. Ella le mira, pensando si será... ese hombre que le cambiará la vida.

Jueves, 23 de Marzo de 2006 23:26 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 12 comentarios.

27/03/2006

Volver


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Odio esta hora del día. No puedo con esta hora. Se me hace eterna. Me recuerda demasiado. No puedo con ella.......... Me parte por la mitad............

Lunes, 27 de Marzo de 2006 14:36 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 6 comentarios.

29/03/2006

Saliendo de mi vida

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Ayer no fue un día muy agradable. Recuerdo que hace cinco años (madre mía cómo pasa el tiempo), empecé a salir con Sam. El 30 de marzo era nuestro aniversario, pero no sé por qué se me quedó grabado el día 28 y siempre que se acercaba la fecha, tenía que detenerme a pensar bien cuál de los dos era nuestro día. Por eso ayer me levanté algo rarita. Me puse a pensar en lo contenta que estaba yo por aquella época. En lo feliz que me sentía y en lo mal que estoy ahora.

La mañana pasó como siempre, pero cuando llegué a casa, me dolió otra vez mi hora de las dos y media. Estoy aparentemente tranquila, pero en mi mente hay un reloj que va contando los minutos. Incluso me parece oir el tic tac dentro de mi. Recuerdo una pequeñez sin importancia que me lleva a otra. Después, a otra. Y al final, de tanto pensar, me tengo que tapar la cara para ocultar las lágrimas.

Ese momento me suele pillar en cualquier parte de la casa. Pero de ahí, voy al sofá, donde me tumbo a seguir llorando desconsolada. Llevo cuatro días así, y no mejoro en intensidad. Cada día me pongo más nerviosa... Y si lo acompaño de música, lo llevo aún peor, pero por lo menos nadie me escucha llorar.

El primer día me preocupé por la cara que se me quedó. Todo el mundo iba a notar que había estado llorando, pero como nadie me dijo nada, ahora ya ni me molesto en disimular. Me lavo la cara con agua fría y me seco los ojos. Pero lo que no se va es la expresión triste de la mirada.

Ayer... se me fue un poquito la lengua, y dije cosas que mejor me hubiera guardado para mi. A él le hago tanto daño como me lo estoy haciendo a mi, por eso hemos decidido que es mejor separarnos. Por un lado me da pena que hayamos tenido que llegar a estos momentos en los que me pongo... hecha una fiera, desquiciada. Pero es que me sube una impotencia, unas ganas de cambiarlo todo que... no puedo evitar callarme. Y mientras le digo cosas que le duelen, soy yo misma la que empieza a llorar por ver cómo me comporto. (Lo siento tanto.... tanto.....).

Por la tarde tuve muchas cosas que hacer. Lo primero, un puré que no me quedó nada bien. Pero no importa, sólo lo voy a comer yo. Y después, la verdad es que no recuerdo. Tenía trabajo acumulado de la universidad, y estuve entretenida, pero cansada de mi y de mi vida.

Por la noche recibí una llamada de una persona que me dio una mala noticia. No sé, parece que no levanta cabeza tampoco. Y yo no puedo hacer nada por cambiar lo que le ocurre. Sólo pueden los médicos.

Después de hablar con él, leí una notita de mi personita especial, que me dio mucha pena otra vez... Pero es lo mejor. Así que, me senté en el sofá a continuar escribiendo cosas de la universidad mientras esperaba a que llegara mi madre del trabajo.

No llevaba ni cinco minutos sentada, cuando vuelve a sonar el teléfono. Era ella. Tranquilizándome, me dijo que estaba bien, pero que le habían robado el bolso. Salía del metro, y uno pasó corriendo por su lado, y se lo llevó. Aunque mi madre lo sujetó con fuerza, el asa se rompió. Bueno........ no sabéis la impotencia que sentí de nuevo. A mi me puede pasar cualquier cosa, pero no soporto que le pase a ella nada. A ella no. ¡Que nadie la toque! Ella... que llegaba cansada de trabajar, una persona honrada... con dolor físico, deseando llegar para estar en su casita... No sé. Ésto sí que me partió por la mitad.

Salí de casa corriendo para que no estuviera sola. Mientras corría, iba pensando que ojalá me lo encontrara en ese momento. Le hubiera molido a golpes (probablemente no habría hecho nada. Tal vez insultarle, pero no pegarle. Lo que pasa es que, ya se sabe, la violencia engendra violencia, y yo llevo una temporadita que atiendo poco a razones.)

No había ni un alma por la calle. Cuando llegué, mi madre estaba con Saturno en el coche. Íbamos a dar una vuelta por si podíamos recuperar algunas cosas. A lo mejor el ladrón había tirado el bolso tras coger lo que le interesara. Pero después de un buen rato rastreando la zona, no hubo éxito.

Ahora toca dar de baja.... repetir carnets... hacerse una gafa nueva.... cambiar la cerradura.... Cambiar la cerradura. Qué casualidad. A él también le han robado hace unos días, y ha tenido que cambiar la de su casa. Y ayer justo, después de despedirnos, me ocurre a mi lo mismo.... Pienso que es como... cerrarnos la puerta de nuestras vidas. No lo sé, una tontería pero... entre la canción de volver, y lo de la puerta... parece que se aleja definitivamente de mi.

Hoy ya no he llorado a esta hora. Creo que voy a buscarme algo para mantenerme ocupada a estas horas y no pasarlo mal. Cada uno se cuida como puede. Yo tengo que engañar a mi mente buscándola cosas para hacer. Me da pena no contarle en persona lo que pasó ayer, por ejemplo. Me gustaría decirle lo que sentí al ver a mi madre, cómo estaba. Que la vi muy guapa, tan alta y delgada, pero pasándolo mal. Me hubiera gustado ser ese hombre que la consolara. Me gustaría contarle más cosas de ella para que me ayude a ayudarla. Por que sé que él puede. Pero como llevo unos días tan enfadada con la situación, ni siquiera le he podido comentar nada. Él lo entendería. Me conoce a mi, y mi madre es muy parecida...

Y me da rabia que le haya pasado ésto anoche a mi mamá, justo después de la conversación tan importante que mantuvimos el día anterior. Es frustante cuando luchas por hacer lo mejor, y de repente pasan cosas que te hunden. Podréis pensar que sólo ha sido el robo de un bolso, pero conlleva muchas cosas. Los miedos, el trato de la gente, la desilusión, el no tener a alguien a tu lado, el no poder hacer nada...

Le he dado muchos abrazos desde anoche, y hoy me lo ha agradecido "mi nena cómo me cuida y cuánta compañía me hace". Y yo siento que para mi es poco. Que ojalá pudiera hacer aún más por ella. Evitar que sufra. Decidme, ¿se puede construir un mundo mejor para los mayores? No sé, estoy harta de escuchar que yo soy el futuro para los que han de venir. ¿Pero y de los que quedamos quién se ocupa?

Bueno... hoy sigo triste, pero por lo menos no he llorado aún. Estoy demasiado enfadada con el mundo como para llorar. Pero.... me duele el nudo en la garganta...


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Miércoles, 29 de Marzo de 2006 15:40 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 11 comentarios.




kamala in Patmos

No me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.

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