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Resumen

01/05/2006

Días de conversaciones

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Estoy por aquí otra vez. El mes pasado fue nefasto para mi en cuanto a escribir y aunque llevaba unos días pensando en volver, vuestros comentarios me han hecho sentarme de una vez por todas.

No sé en qué se me va el tiempo, de verdad. Ahora me he parado un ratito a hacer memoria del último mes para justificar mi ausencia y tampoco veo mucho para destacar. Lo que sí, varias conversaciones con mis amigas que me han dejado buen sabor de boca.

La semana pasada por ejemplo, iba en el metro de camino a casa y me encontré a una amiga a la que no veía desde hacía casi dos años. No sé quién de las dos puso distancia. A lo mejor ninguna, serían las dichosas circunstancias... el caso es que ambas nos alegramos de vernos. Ella empezó contándome parte de su vida. Había dejado la carrera en cuarto porque estaba algo hundida (cosa que no me extraña). Ahora estaba en su segundo año en empresariales y le iba muy bien. Decía que sentía como si hubiera renacido.

Yo... tuve poco que contar. Normalmente no me gusta hablar de mi misma y... en ese momento no se me ocurría nada original, ni divertido, ni digno de destacar para contarle. O... bueno, lo que realmente le hubiera contado, me parecía tan personal y fuera de lugar, que preferí callarme.

Estos dos últimos años, han sido los más importantes de mi vida. Le conté que hice prácticas en empresa, y que terminé muy contenta. También le dije que lo dejé con Sam, pero no le conté lo liberada que me sentía, ni todo lo que había cambiado interiormente, en mi forma de pensar, en cuanto a las relaciones. Ni lo que pensaba ahora de esa relación, el sí habría hecho bien o no saliendo con ese chico. En si estropeé varios años de mi vida encima siento totalmente consciente...

Me habría gustado explicarle que aunque perdí el año pasado en los estudios, gané otras cosas. Que me he vuelto más observadora. Que ahora pienso en el significado de lo que me rodea. Que me involucro en lo que leo, veo y escucho. Que intento cambiar mis pequeños (ENORMES) fallos. Que he enterrado pensamientos que me han inculcado desde pequeña, para empezar a pensar por mi misma. Que sé que el amor es posible. Que hay muchas personas en el mundo, y que sólo me tengo que detener a conocerlas. Que........ Bueno, le habría dicho muchas cosas más.

Anoche, cené con unas amigas, y también fue algo especial. Charlamos sobre el futuro. Esto es algo que... en ocasiones da miedo. Bueno, no en ocasiones, siempre. Estamos en un momento crucial, en el que debemos elegir, pero hay tantas cosas que nos gustan que... nos da miedo meternos en algo y después no estar muy contentas. También tenemos 24 años, y algunas amigas ya piensan en bodas o en irse a vivir con su pareja... Mare de déu, ¡yo no tengo ni novio! ¿Así va de rápido la vida?

O sea, vamos a resumir. Un buen día, acabas la carrera, y ya tienes que buscar trabajo. Entras en un trabajo, y ya sólo trabajas y el ratillo que te queda libre, lo exprimes como puedas y quedas con amigos, familia, etc..... Pasados unos meses, decides irte con tu novio a vivir. Y claro, como los alquileres están tan caros, mejor lo compras. Compráis.... sí, porque lo hacéis juntos. Algunos deciden casarse (después de unos años viajando, y haciendo esas cosa que los estudios no te dejan hacer por falta de dinero) y si no te casas, a lo mejor te quedas embarazada. Dios!!!!!!!!!!!!!! No, en serio, decidme, ¿así es la vida de rápida? ¿esto es lo que me espera? Jobar qué miedo... No sé yo si quedarme donde estoy, que por lo menos es conocido, y al fin y al cabo, no estoy tan mal.

Aunque... (como les decía ayer a mis amigas).... hay otras cosas por las que sí estoy deseando pasar. ¿Adivináis cuál puede ser alguna de ellas? (el que acierte se lleva premio).

PD1: Voy a dejar de pensar en estas cosas, que me entra el tembleque jajajaja. Antes de despedirme, os aconsejo que NO vayáis a ver “La huella del silencio”. El trailer es muy bonito y todo lo que queráis, pero la película un rollazo impresionante. La de “bajo cero” otro aburrimiento. La vi ayer con mis primos de diez años, que adoran los animales, pero YO NO. No me gustan, y.... qué paliza me dieron los animalitos...... Para que cierre yo los ojos en el cine, ya me tiene que aburrir la peli.... Espero que mañana no me decepcione Crash.... he quedado para verla.

PD2: Gracias por vuestros comentarios y por pasaros por aquí por segunda vez. Aunque no escriba, entro siempre. Y aunque no os comente, también os leo. Un beso.

Lunes, 01 de Mayo de 2006 22:56 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 9 comentarios.

03/05/2006

Crash

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Tenía muchas ganas de ver esta película. El domingo, mientras cenaba con mis amigas, comentamos que nos habíamos quedado sin verla, y buscando un poquito en google, vimos que aún quedaban cines en Madrid donde la ponían.

Sólo sabía de ella, que hablaba del racismo, y ese es justo el tema principal. Y además, lo tocan desde todos los puntos. Me ha resultado curioso darme cuenta de lo poco que pienso en el racismo. No me había percatado del motivo que puede tener cada uno para sentir ese odio hacia otras personas que no son como ellos. Y también la diferencia que existe entre las personas, que vemos las cosas como las queremos ver.

Aparece un ejemplo de esto que digo en la película. Dos chicos negros, salen de una cafetería donde han cenado. Uno de ellos empieza a quejarse del mal servicio que les han dado sólo por ser negros. Decía que no les habían servido café, y que habían tardado hora y media en ser atendidos. El amigo, algo más benevolente con los camareros, quitaba hierro al asunto diciéndole que en realidad, ninguno quería tomar café. Y que la camarera que les había atendido, también era negra. Siguen andado, y el negro quejica observa que una mujer, al pasar por su lado, se agarra fuertemente del brazo de su marido por temor. Y vuelve a soltar por su boca, todo lo que piensa de “los blancos”. ¿Quién de los dos amigos lleva razón?

Crash muestra este tipo de cosas, y en muchas ocasiones hace que se te erice el vello. ¿Somos capaces de actuar así? El racismo sólo genera odio... odio y odio. Y sentir eso es agotador. Resulta repugnante ver cómo hay personas que van así por la vida, odiando a otros porque no son de su color. ¿Eso les hace felices? ¿Les gusta estar a la defensiva, pensando mal del otro continuamente? ¿No es mejor dejar que cada uno se dedique a vivir su vida?

Me ha gustado ver también, otra cara de la moneda. Algunos de los negros que aparecen en el film, tienen altos puestos de trabajo, y me resulta impresionante, que olviden su procedencia, que crean que por haber llegado al lugar donde están, parece que dejan de ser negros, y que son diferentes a los de su raza. Causan el mismo desprecio que han sentido siempre por parte de los blancos.

Algo parecido pasa con los sudamericanos o persas. En estos casos mostraban el rechazo y desconfianza que se tienen a estas personas, que se les juzga sin conocer. ¿Por qué tienen que demostrar que son honrados? ¿Por qué cada día se juegan a pulso lo que son? ¿Por qué se les señala con el dedo cada vez que sucede algo?

Y no sólo es el tema del racismo, si no todo lo que ello conlleva. El miedo, la pérdida de dignidad, la constante lucha... Creo que es una película que no deja indiferente.

Miércoles, 03 de Mayo de 2006 13:11 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 8 comentarios.

07/05/2006

Historias del metro

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Las historias que me pasan en el metro, son para no dormir. Algunas son bonitas... con otras me he reído... a veces sonrío pícaramente... pero con otras, salgo con el instinto asesino a flor de piel.

El otro día iba en la línea 2 camino de Sol. Esa línea tiene un flujo de gente continuo, y normalmente hay muchos extranjeros. Yo me apoyé en una de las puertas y escuchaba música de mi mp3 para aislarme del mundo. A mi lado había un chico joven, de unos 30 y enfrente de él (todos de pie) había una parejita de ingleses. Me fijé que éste llevaba la mochila abierta. Pensé decirle algo, pero mientras me decidía o no a utilizar mi verborrea (¡que para algo voy a academia!) el chico joven se me adelantó.

Cuando llegó mi parada, también era la del chico joven. Esperé a que todos salieran delante de mi, y me pareció extraño que, justo al pasar este chiquito, se le acercara otro hasta ponerse a su altura, sin dejarme pasar. Y de repente, ¡le escupe en la oreja! Yo aluciné. ¡Pero qué fuerte! Yo me abracé a mi bolso y salí pitando, pero estaba segura de que ese tío era el que había abierto la mochila, y como el otro se había chivado... era su venganza. Qué ira me entró...

He visto de todo en el metro, ya os digo. Por las mañanas suele ser horrible la de gente que hay, y en ocasiones, llegar a la facultad se convierte en toda una aventura.

Un día, me pasó algo bonito. Aquí en mi barrio trabajaba un chaval en el supermercado donde hacemos la compra. Yo no suelo hablar con los dependientes, pero cuando tenía unos 16 años, a veces preguntaba a los chicos de sala dónde se encontraba algún producto determinado (no es que sea perezosa y no quiera perder el tiempo buscándolo yo misma, si no que me da mucha rabia después de coger todas las cosas que quiero comprar, esperar una cola de campeonato en la caja. Uso mi táctica de recoger algunos productos, dejar la bolsa haciendo cola ella solita, y yo sigo dándome paseos hasta recopilar todo lo que me manda mi madre en la lista. Y claro, en aquella ocasión me debió pasar algo así, que mi cesta ya llegaba a la caja, y aún me faltaba algún producto, y ni corta ni perezosa, se lo pregunté al chico).

A partir de aquel día, siempre me saludaba, hasta que después de un tiempo, dejó el supermercado y no supe nada más de él. Cierto día... iba yo en el metro (que de historias del metro andábamos hablando) sumida en mi libro de lectura. Los asientos eran como los de la foto, unos enfrente de los otros. Cuando llegó mi parada, cerré el libro, me puse de pie, y levanté la mirada hacia mis compañeros del asiento contrario. Y ahí estaba él, el chiquito del supermercado. Nos miramos, y sin apartar la mirada, dijimos “hola”, y nos sonreímos. Estaba con una chica, y tenía su brazo rodeándola los hombros. Yo sabía que, tras esa complicidad que habíamos tenido, le iba a caer algún comentario de la novia, así, en plan celoso. Y cuando el metro echó a andar de nuevo y se puso a mi altura, pude verlos. Ella con una cara de alucine, y él tratando de explicarse jajajajajajajaja. ¡Cómo disfruto con estas cosas!

Hoy me ha venido a la memoria esta historia, ¡¡porque he vuelto a ver al chico!! Increíble. De vez en cuando miraba hacia mi, descaradamente. Y a mi, se me escapaba la sonrisilla. Pero... hoy no nos hemos dicho nada. Iba con dos amigas, y no han quedado nuestros ojos cerca cuando se ha bajado en su estación. Sin embargo ahora, sé donde trabaja, jejejeje.

Siempre me fijo en la gente que viaja conmigo. Me pregunto en lo que estarán pensando, y dejo volar mi imaginación e interpreto sus rostros. Me invento sus vidas y muchas veces he descubierto a alguien sonriendo mientras recordaba alguna de sus cosas, y he sonreído a la vez.

La última historia es mi favorita. En uno de los transbordos que hago, coincido con una chica ciega. Me sorprende que la gente se aparte a su paso. Sé que lo hacen para evitar que choque con ellos, pero cuando llega el metro y tiene que montar, nadie es capaz de acercarse y echarle una mano.

A veces yo he sido esa persona que le ha ayudado a subir. Pero un día, apareció un señor que ocupó, sin permiso, mi lugar. Muchos días he llegado a la parada justo cuando se marchaba el tren, y el señor estaba en un banco esperando. Cuando llega la chica, y también el tren, él se incorpora, se acerca a ella, le toma del brazo y la aproxima a la puerta suavemente. La deja ahí, pero él pasa al vagón por la puerta siguiente, no se queda cerca de ella durante el trayecto.

Esta historia me sorprende, porque no han sido pocas las veces que los he visto. Un día, el señor no hacía más que mirar hacia la entrada de la gente al andén, para verla aparecer. Pero ese día o no tenía que trabajar, o se había retrasado o... qué se yo, pero él la estaba esperando. Se tuvo que montar en el tren porque si no, el que iba a llegar tarde era él, pero no dejó de mirar hacia esa entrada, hasta que desapareció de su vista.

Yo, estoy segura de que ella sabe que siempre es la misma persona quien le ayuda. Y como soy una romántica, a él le imagino, secretamente enamorado. Pero hay una pregunta que me hago... ¿por qué ella no le dice que se da cuenta de lo que hace, ni él se decide a hablar con ella? Nunca entenderé por qué se callan las cosas que son las que realmente se deberían decir...

Domingo, 07 de Mayo de 2006 01:22 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 14 comentarios.

09/05/2006

Su nueva vida

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El otro día estuve en casa de una amiga. Era una ocasión especial, porque ha dejado de vivir con sus padres y se ha comprado un piso con su novio. Ahora vivimos más cerca todavía, sólo es cruzar un par de calles.

Cuando llegué, me enseñó toda la casa. Es muy bonita. Un poco pequeña, pero para dos personas, es suficiente.

Mientras sacaban algo para picar, me quedé sentada en el sofá pensando. Miraba todo, e intentaba descubrir parte de ellos en las cosas que me rodeaban. Me parecía curioso ver la cantidad de objetos que una persona puede llegar a acumular a lo largo de su vida. Y también, observar cómo quedan puestas en común. (¿Qué aficiones tendrá mi siguiente pareja?).

A él, le gustaban los puzzles de pequeño, y tenía tantos guardados, que prácticamente es lo que adorna todas las paredes de la casa. Me fijé en que apenas leen, porque la suma de los libros de uno y otro, no abarcaba nada más que una estantería del salón. Eso sí, les encantan los animales, y tienen varias enciclopedias de ellos.

Al llegar, encontré a su novio haciendo chapuzas, y a ella, pensando en la de muebles que aún quedan por comprar. O más bien... imaginando qué quedará mejor.

Se la veía muy feliz. Contenta por todo lo que ha cambiado su vida. Por tener que preocuparse de una casa, por tenerle a él cerca y porque ambos hayan decidido compartir sus vidas a partir de este momento. Sin embargo... a pesar de todo... no sé... no la envidio nada. Me parece que ha corrido demasiado, y se deja muchas cosas por vivir, por hacer, y por intentar.

Tal vez diga esto porque el chico no me gusta nada para ella, pero creo que se ha cerrado muchas puertas. La primera es que sabe que él no se comporta como debería... y la segunda es que, después de haberse sacado una carrera como química, está trabajando en algo que no tiene nada que ver con lo que estudió, y ahora que se ha metido en una hipoteca, no va a hacer nada para que eso cambie.

Cada uno es como es, y si ella está feliz, yo tan encantada. Lo que no me apetece nada es verla sufrir, ni ahora, ni dentro de un tiempo cuando deje de estar enamorada y lo vea todo desde la realidad, y se dé cuenta de que ha tirado algunos de sus sueños por la borda. Yo... no lo haría. Al menos, sin haberlo intentado primero...

Martes, 09 de Mayo de 2006 13:13 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 11 comentarios.

12/05/2006

Con otra perspectiva

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Me he enganchado a un programa de televisión que se llama “La casa de cristal”. Se trata de una casa donde conviven seis mujeres que tienen un problema, y lo quieren resolver. Hay un psicólogo (es hombre, con una cara de buena persona que no puede con ella) y dos “coach” (mujeres, una española y la otra argentina).

No todas las chicas saben dónde radica su problema, pero las seis llevan mucho tiempo dándose cuenta de que no son felices, y están cansadas de vivir así, sin ganas, esperando siempre algo que no llega, con altibajos emocionales, con miedos, y llorando sin motivo. Y eso lo quieren cambiar.

Me ha enganchado totalmente, incluso me lo grabo cuando no lo puedo ver. Me gusta escucharles, y notar las transformaciones por las que van pasando a medida que llevan a cabo la terapia.

Son seis historias diferentes. En realidad siete, porque una de las chicas tuvo que abandonar el programa y han metido a una nueva. Pero hoy quería hablar sobre Vega. No es la que más me gusta de todas, quizá porque me identifico menos con su problema, pero ayer dijo algo muy importante.

Hace un tiempo, le tuvieron que operar de una aneurisma. Además de la cicatriz que le cubre parte de su rostro, le han quedado secuelas más profundas, como lo cercana que ha tenido la muerte. Y no lo superaba. Vivía con la agonía de pensar que le podría pasar de nuevo.

También le hizo replantearse su vida. Trabaja como teleoperadora en el servicio de urgencias, algo demasiado estresante. Y... bueno, después de un par de semanas trabajando con los psicólogos, es la primera en estar preparada para salir. Ha entendido, al fin, que tiene que vivir con esa enfermedad. Aceptarla. (¿Cuántas veces nos negamos cosas que han pasado por todo el daño que nos producen? Yo... infinidad de veces). Y va a cambiar de trabajo, se ha buscado nuevos proyectos. Si está intentando ser feliz, lo más lógico es hacer algo, ¿no? Esto que parece tan fácil y razonable... no todo el mundo está dispuesto a realizarlo.

En una de sus últimas conversaciones con el psicólogo, le decía que se sentía liberada. Como si se hubiera quitado un peso de encima. Que se había dado cuenta de que había salido de su mundo, para mirarlo todo con otra perspectiva. Que su problema se había resuelto, porque ella era la que había abierto la mente, había dejado de pensar como hasta entonces. Es como cuando haces siempre algo de la misma manera, pero te va mal. Y un día decides cambiar tu forma de hacerlo, y te das cuenta de lo genial que va todo después.

No sé si me explico, pero esta foto lo representa muy bien. Es un hombre que decide salir de su mundo, a ver qué cosas descubre fuera.

Viernes, 12 de Mayo de 2006 12:04 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 8 comentarios.

15/05/2006

Ojalá

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Ojalá que pase algo pronto. Algo que me demuestre
que no todos los caminos me llevan a ti. Ojalá sepa
que tú no eres la respuesta. Ojalá sepa que no eres
mi destino. Ojalá llegue alguien, que me abra los ojos
y me deje ver... una nueva luz, que no sea "tú luz".
Ojalá, entonces, no me muera sin ti.

30 de Marzo de 2005

Ahora, después de tanto tiempo, sé que no estoy igual. No tengo nada dentro de mi que me inspire esas mismas palabras. ¿Me alegro? Bueno, sí, porque estoy mejor. No tengo la mente todo el día en el mismo tema, si no que me puedo concentrar en otras cosas, y no me limito a soñar con él, porque era lo único que hacía. Mil imágenes venían a mi mente, frases dichas en momentos intensos, necesidad de esas conversaciones... Era mi vida cotidiana. Él, él, él... sólo él.

Pero por otro lado, no me alegro tanto. Para poder sacar ese sentimiento, he tenido que sustituirlo por otro. Yo soy así a veces... Cuando amo, lo hago con todo mi corazón, y soy constante, fiel. Podría haber diluido lo que sentía, pero no sé hacerlo. Por eso decidí usar la mirada malévola, que recibe todo lo que él me da, como algo malo. Sus palabras cariñosas... no lo serán tanto –me digo-. Sus “te echo de menos”, seguro que lo dice para quedar bien, y que yo no me sienta tan triste. Y empiezo a rescatar cada una de sus frases dichas en momentos intensos, e imagino que son mentira. Y así... poco a poco... el cariño que sentía por él, lo voy mezclando con odio, con promesas incumplidas, con ausencias, con confusiones, con interés, con engaños... Me convierto en alguien que no soy, y le devuelvo sus frases transformadas en mentiras, para hacerle sufrir, y le envío parte del dolor que yo tengo. Y parece que... dejo de sentir su luz en mi camino.

Sé que podría haber hecho las cosas mejor, porque un sentimiento tan grande como es el amor, jamás debería provocar justo lo contrario. Pero cuando una está mal, hace lo imposible por resucitar.

Así, despacito y sin gustarme, es como va muriendo mi amor. Pero no me siento muy orgullosa...

Él, mi él... se convierte en un túnel sin salida en mi vida. Pero no llega nadie a abrirme los ojos, soy yo quien decide cambiar de sentido, buscando un nuevo horizonte.

Y me doy cuenta de que de amor... todavía no me he muerto.

Lunes, 15 de Mayo de 2006 15:59 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 18 comentarios.

23/05/2006

Adormecida

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A veces creo que... podría dejarme llevar un poco. No sé, salir un día, y sin pensar, si surge, irme con el primero que me llame la atención. A ver qué pasa. Qué cambia en mi.

Pero luego pienso, que no sé qué será mejor. Sentirme especial y querida por una noche debe de estar bien. Pero me da miedo la mañana siguiente.

Y también temo el durante. No sé si me dejaría llevar, o me echaría a llorar pensando que es con otro con quien quiero estar.

Martes, 23 de Mayo de 2006 12:17 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 23 comentarios.

26/05/2006

Un sueño

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Nota.
Quiero hacer una pequeña modificación porque no me expresé bien. Cuando en el sueño giraba la cabeza para mirar a mi hermana que estaba sentada a mi lado, la veía a ella, otra persona. Estaba en los asientos de la parte izquierda del autobús. Y mientras mi hermana hablaba, yo la miraba a ella.
Algunos habéis entendido que se trataba de mi hermana y... ufff, sólo pensarlo se me encoge el estómago.

Cuando me voy a la cama, casi nunca tengo ganas de dormir. Por eso creo que paso tanto tiempo pensando hasta que logro conciliar el sueño.

No estoy muy segura de por qué hay días que soñamos y otros no. Tampoco de si lo hacemos todos los días pero sólo recordamos algunos de ellos. Pero lo que sí me parece extraño, es soñar varias veces con lo mismo, y esto me viene pasando desde hace unos meses.

Hoy lo he estado hablando con mi profesor de inglés. El tópico era los sueños, y me ha preguntado que si suelo hacerlo a menudo. Y... no sé por qué, le he contado ese sueño que me persigue -tiene algunas variantes, pero el trasfondo es el mismo-.

Subo al autobús, y me siento cerca del final. Me parece que es mi hermana la que está a mi lado, en el pasillo y yo en la ventana. En los asientos de delante, se encuentran dos de mis primas, y charlamos, nos reímos. Cuando giro la cabeza hacia la izquierda, para mirar a mi hermana que en ese momento tiene la palabra, la veo a ella. Me mira, me echa una media sonrisa, y me guiña un ojo. Yo al principio la observo asustada, porque me resulta raro verla, sé que ha muerto. Pero cuando me guiña el ojo, entiendo que no está ahí en el autobús porque esté viva en realidad, si no que me quería saludar de algún modo.

Con ese gesto me dice muchas cosas. Me dice “no te olvido” (¿o debería ser un “no me olvides”?), “estoy contigo”, “recuérdame”...

Al poco tiempo me despierto, y lo hago con una sensación agradable.

Nunca me he planteado si noto que alguien que ha fallecido, está conmigo. Tal vez porque no me ha faltado nadie hasta ahora, pero sé que hay personas que sí se sienten acompañadas.

Pero un día, al poco de morir, tuve un examen. No había estudiado mucho la verdad. Había cosas que me sabía mejor, otras peor y el examen era de los difíciles. Cuando me senté a hacerlo, empecé muy bien, pero terminé fatal. Y mientras regresaba a casa, estaba medio enfadada con ella, porque no me había ayudado.

Sé que es una tontería, pero a las dos semanas, cuando salieron las notas, vi mi aprobado. Se habían confundido al puntuar el examen, algo que no ocurre prácticamente nunca. Yo me di cuenta de que se trataba de un error, pero no iba a ser tan tonta de ir a decírselo al profesor... Pero sí que recuerdo que me alegré mucho. Miré la nota, sonreí, y le di las gracias mentalmente. Noté (y me gusta pensar así) que ella me había echado una mano.

Viernes, 26 de Mayo de 2006 02:40 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 15 comentarios.

31/05/2006

Algo nerviosa

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Estoy nerviosa y muy cansada... En exámenes me pasa eso, que se invierte lo del sueño y estoy que me caigo por las esquinas.

He tenido ya dos exámenes. El de hoy ha sido de inglés. La gente siempre dice que es fácil, pero a mi no me lo parece tanto, porque estudiar, hay que estudiar. Entra en juego el factor suerte, cosa de la que yo carezco... Pero mientras esperábamos en la sala a que nos nombraran para entrar, una chica me ha dicho “tienes una mariquita en el bolso”. Al mirar, la he visto en mi mano, y no me lo podía creer. He dicho en voz bien alta “jo, menuda suerte, no me lo puedo creer” jajajajaja. Qué nerviosita estaba, madre mía.... Luego ya me he calmado. No sé, haciendo el examen, me entra un relax que ni yo misma me lo creo.

Ahora, no sé si notaréis, que estoy medio drogada. Escribo desganada, casi sin pensar. En dos días, me he tomado más cafés que en toda mi vida. Cuando me veo así de agobiada, me dan ganas de darme de cabezazos contra la pared, por no haber empezado a estudiar antes. Es que luego llego al examen tan cansada que no puedo ni pensar.

En el de hoy no estaba cansada, pero porque prácticamente me acababa de levantar, y con lo histérica que iba y el fresquito mañanero que hace en Madrid, cualquiera no se espabila.

Me ha hecho gracia algo. Todos estábamos a la expectativa, a ver qué pasaba. Cuando nos han nombrado a las primeras dieciocho personas, nos han llevado a un aula. Yo iba con una amiga, pero algunas personas no conocían a nadie. Me he fijado en una que llevaba la carpeta que nos dan en la academia, por eso ha sido fácil entablar conversación con ella. Y después, se han agregado más a hablar. Por lo visto veníamos todos del mismo sitio, pero no nos conocíamos. Eso quieras que no, da tranquilidad. Hay que ver cómo somos, siempre buscando apoyo y algo que nos de seguridad.

Y así, charlando, se te olvida lo que has ido a hacer allí. Sí, un examencillo de nada... el que deseas con todas tus fuerzas aprobar sólo por no tener que volver a pagar el pastón que cuesta. Menudo atraco a mano armada... ufff...

¿Qué más cosas me han pasado? nada... pero a pesar de todo, estoy de muy buen humor. Estoy contenta. Y creo, que ya es bastante para la época en la que estamos. Eso sí... ni gotita de inspiración oye.

Miércoles, 31 de Mayo de 2006 06:57 Autor: kamalainpatmos. ;?> Hay 9 comentarios.




kamala in Patmos

No me pidas que te deje ni que te dé la espalda. Iré donde tú vayas, me quedaré donde estés. Tu gente será la mía, tu Dios mi Dios. Y nada excepto la muerte, podrá separarnos.

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